• Nov. 17, 2008, 10:22 a.m.
Federico Engels en su tesis titulada “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”, define que el estadio inferior del ser humano en la barbarie empieza con la introducción de la alfarería, y “el rasgo característico del período de la barbarie es la domesticación y cría de animales y el cultivo de las plantas”.
   
Busqué a Engels para reafirmar el estadio que vivimos en Nicaragua y porque encontré en las arengas electorales un contenido que me indica la concepción de varias de las futuras autoridades municipales. Escuché promesas y presencié agresiones verbales y físicas, vi regalías y vislumbré sobornos.
   
No interesa quién ganó, quién perdió, quien se dice vencedor y quien no acepta su derrota. Me importa conceptos emanados, conductas practicadas, y procesos efectuados durante la recién elección municipal en Nicaragua.
   
Los ejes económicos electoreros se limitaron a la cooperación internacional, acuerdos financieros internacionales, regalías a los pobres; los políticos opositores exaltaron la lucha “contra la dictadura”, y los gobernantes se propusieron amedrentar a los adversos oligarcas y medios de comunicación.
   
Durante la campaña electoral no fue agenda los programas municipales de desarrollo, sino promesas y regalías. Promesas y regalías, vacaciones y parranda, balazos, cuchilladas, golpizas, incendios. La votación culmina con batallas en las calles enfrentados pobres seguidores del Partido Liberal Constitucionalista con los del Frente Sandinista.
   
Mejor que cuando la dictadura somocista
   
Lo más sensato que escuché a un político decir fue que estamos mucho mejor que hace cuarenta años cuando la Guardia Nacional, de la dictadura de Somoza Debayle, asesinó a más de trescientas personas durante una campaña política en 1967.
   
La declaración del alcalde de Managua, Dionisio Marenco, me llevó igual donde Engels para buscar explicación de tan poca diferencia en “la cultura nacional”, después de casi medio siglo.
   
Escribe Engels: “… los mexicanos, los centroamericanos y los peruanos de la época de la conquista, hallábanse en el estadio medio de la barbarie; vivían en casas de adobes y de piedra en forma de fortalezas; cultivaban en huertos de riego
artificial el maíz y otras plantas comestibles… La conquista española cortó en redondo todo ulterior desenvolvimiento independiente.”
   
“Quizá la evolución superior de los arios y los semitas se deba a la abundancia de carne y de leche en su alimentación y, particularmente, a la benéfica influencia de estos alimentos en el desarrollo de los niños. En efecto, los indios de los
pueblos de Nuevo México, que se ven reducidos a una alimentación casi exclusivamente vegetal, tienen el cerebro mucho más pequeño que los indios del estadio inferior de la barbarie, que comen más carne y pescado. En todo caso, en este estadio desaparece poco a poco la antropofagia, que ya no sobrevive sino como rito religioso o como un sortilegio, lo cual viene a ser casi lo mismo”.
   
Me llama la atención recordar que nosotros tenemos “el cerebro mucho más pequeño” y bastante gente sigue practicando “la antropofagia”, el ritual con el cual ahora se festeja el sacrificio del semejante no les lleva a comérselo, sino a eliminarlo
física o socialmente.
   
Confrontadoras y comerciales
   
No fue una elección de autoridades municipales, sino la lucha de gladiadores para imponer su poder y manejar el Estado a gusto y antojo. Los del PLC y prosélitos para continuar enriqueciéndose los líderes, y los del FSLN además para prolongar el poder de Daniel Ortega, Rosario Murillo, y familiares, y seguir con sus labores sociales en bien de los pobres honrando a dios con ceremonias en campo abierto.
   
Insultos y manipulación de los hechos por parte de activistas partidarios, en los medios de comunicación, cargaron de violencia e incertidumbre el ambiente electoral. En las transmisiones se autovitoreaban los “güevones” y hostigaban a
los “maricones”, “a los culitos rosados”, “a los orteguistas y chamuquistas”,  “a violín”, “al cuchumbulero”, arengaban a las masas para que hostigaran y si era posible apalearan al opositor.
   
En el cabildeo partidario, intuyo, se movió dinero en cantidades, atrayendo a candidatos  adversarios a cambiar de bandera. Esa práctica, desafortunadamente, también es parte de la “cultura nacional”, la cual no ha variado de estadio.
   
Tampoco ha variado el uso de los bienes estatales para proselitismo partidario, igual como los gobiernos anteriores, se califiquen con cualquier signo ideológico. Incluyen bienes estatales: el presupuesto general de la república, vehículos y
edificios, y los puestos de trabajo.
   
Del presupuesto estatal han surgido partidos políticos, bancadas de diputados, votos comprados, viáticos, combustible, medicinas, vehículos, viajes al exterior, manejados a discreción (es decir a su buen antojo) por quien ocupa el empleo de
Presidente de Nicaragua.
   
Daniel Ortega hace lo mismo
   
Daniel Ortega hace lo mismo que se acostumbra en el país. Un serio disgusto causó a la dirigencia, hace tres años, mi protesta pública porque el edificio de la alcaldía de Matagalpa parecía casa de campaña del FSLN. Quienes optaron
explicarme, me dijeron que también los del PLC usan edificios, vehículos, presupuesto de las municipalidades y el Estado para campaña electoral. Es cierto.
   
También usaron recursos del Estado, como cientos de cajas de medicamentos del Ministerio de Salud, a las cuales colocaron etiquetas de campaña partidaria, y en nombre del candidato presidencial Enrique Bolaños las repartieron a menesterosos.
   
Es aquí donde no veo estar en revolución o en proceso de cambio del sistema. Unos y otros repiten tradiciones, se agreden igual, y ruge la voz del cañón y tiñen de sangre el pendón bicolor, y galimatías con la patria y los pobres, tan ridículo
como antaño, en el nombre de Dios y las vírgenes.
   
La religiosidad, ritual y sortilegio, predomina en el discurso político, e involucra a todas las denominaciones, cuyos profetas celebran ceremonia bendiciendo o maldiciendo a candidatos y directivos de partidos políticos,
conforme diezmos.
   
El proceso fue un relajo que no me faculta la certeza del ganador y el perdedor electoral. Todos se descalifican entre sí, y los descalifican los otros, más los otros inconformes, y se avalan los conformes, los que ganan enaltecen su poder, los que ganan y los que pierden quieren aniquilar unos a otros.
   
Son pocos los argumentos
   
Lamentable. No impera la veracidad, la crítica, la propuesta, el método y los objetivos. Demasiadas vulgaridades mentales, y actos irracionales. No somos visionarios del enriquecimiento de la mayoría de la sociedad. Prevalece la
agresión verbal y física.
   
Para dilucidar la violencia, recurren a la pregunta: ¿Quién fue primero? No podemos minimizar el desastre nacional a responder los acertijos: ¿El huevo o la gallina?, ¿Pienso luego existo? ¿Luego existo pienso? Urge presentar razones.
Urge unir a la mayoría de la sociedad en torno a la sabiduría tradicional y los conocimientos foráneos, y nos lleven al crecimiento.
   
Federico Engels, uno de los más grandes pensadores de la historia humana conocida, escribió que la Civilización es el “Período en el que el hombre sigue aprendiendo a elaborar los productos naturales, período de la industria, propiamente dicha, y del arte.”
   
Pensemos en función, y así argumentaremos, de multiplicar nuestros recursos naturales, financiar la manufactura y la industria casera, y estimular la creación del pensamiento que se manifiesta por todas las vías de lo que llamamosarte. Pensemos, por favor, en cómo superar la barbarie.


El autor es director del Centro de comunicación y estudios sociales (CESOS), Managua y Matagalpa, Nicaragua.
http://sergiosimpson.ysublog.com

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