• Nov. 19, 2008, 9:33 a.m.
Tres anillos, tres filtros de contención, tres equipos conspirando a favor del desasosiego: fiscales oficiales, fiscales desfiscalizadores y un  tercer grupo a 150 metros de cada centro de votación para hacer valer el voto, a las buenas o las malas.

La mejor organización y movilización desde 1990, está vez sin prometer que TODO SERÁ MEJOR y por su puesto sin estar dispuesto a un susto de antemano: “Estas las ganamos  de calle y en la calle. Nunca lo soltaremos, nunca, olvidate, el comandante es viejo pero no bruto”.

Casta estatal obligada a montar en camionetas y cargar con madres sacos de piedras para verificar la victoria. SPRAY DELEBLE removedor de tinta indeleble y una, y otra, y otra, y otra, y otra, hasta verificar que el voto ha sobrepasado el 50 por ciento y confirmado la democrática derrota del oponente derechista, oligarca, embaucador y corrupto.

LAPICEROS “mágicos”. Media hora después de registrado el voto, la X desaparece de la boleta para la redención del pueblo, y renace limpia y sin X en las manos del patriota  ciudadano de izquierda.

“A la Chepita y a Tribilín me le devolvés su cédula hasta el lunes, y si te vienen a clavear, les decís que se lleguen a la casa del partido a reclamar, pero hasta el lunes, por indisciplinados y traidores”. Y la Chepita se devuelve a la casa, sin decir ni un bledo, y clara de que pedirla sería en vano, y cuidado con andar insistiendo porque se la queman.

En la zona tres, recuadro C-20 de la estaca “Angela Morales”, barrio oriental, el CPC Julio Piura, ha tenido una baja. Llama a su jefa de barrio, le reporta el percance y todo ese día se encarga de reponer la perdida.  Leticia acepta. Por la tarde llega a la casa comunal, recibe orientaciones, acepta el compromiso, recibe el bono de estipendios, camiseta, bandera y calendario 2009: “La Cuarta Corona, Vamos por más VICTORIAS. Unida Nicaragua Triunfa”.

Temprano las hermanas pasaron con megáfono anunciando que por la tarde habría un culto especial en las canchas de básquet donde el reverendo dirigiría al barrio otra ORACIÓN contra el ODIO.  

En la esquina de la cuadra, a la Leti la ponen en trabajo de rutina. Don Treminio es consultado: “Don Tremi y usted por quién piensa votar en estas elecciones? -La pregunta es necia, amor, vamos por más Victorias-  Ah, bueno, y en su familia, no sabe cómo van a votar? –Igual, amor, mañana votamos y el lunes la celebramos”.

Y en el barrio reina la calma, y donde el Watson aún venden lija al descamote, y la Tomasa ya recibió al cerdo que le pesó 230 libras para los nacatamales electorales. Pero el cerdo no se quiere bajar del acarreo, siente el filo de la muerte recorrerlo hasta el pescuezo. Le meten una patada, se resiste, otra, chilla, otra, entonces cede y entra al pasillo sin retorno. Ya no podrá votar mañana, ya no podrá marcar sus exis, pues en el reino de Dios no existen elecciones.

Por su parte, el Chino no ha parado de beber, así irá mañana, como un alma en pena y autómata: “Y para QUÉ mandamos, rejodido”, lo dice a grito partido para que el alma del mundo sepa que es un hombre feliz y liberado.

Y desde muy temprano se activan los anillos: “¿Viste la pelea, ayer, caballo? Ya no es el mismo ese Jones, le dio semeranda cajeteada ese chelito, pero ya sabés, compa, comprá la lotería en 2 que así va caer, como lo anunció ayer la Ardilla, ya sabés, va caer en 2”.

“Las oraciones al señor fue las que me salvaron de esta canallada orquestada por Eduardo Montealgre y Enrique Quiñónez, los mercenarios encargados de la CIA en el país”, repudió una de las víctimas, que por un momento dejó de ver el mundo rosa que le rodea.

Y a la Chiva le dijeron que no se quitara la mochila de encima, y llegó a la casa sólo a cambiarse y pasó por el comedor cubierto de una toalla, pero seguía con la mochila guindada a sus espaldas; y abrió la regadera y guindó la mochila de un clavito sin revelarle a nadie lo que llevaba ahí adentro.   

Los muchachos cerraron como a las cuatro. Ya les dolía la mano de tanta X, Calín hasta votó por el abuelo fallecido hace dos años, luego por el tatarbuelo y por la tatabuela que nunca votó porque el androcentrismo del mundo no se lo permitió. Y bueno, en una hasta le dio por decir que uno de los voto era de Oscarito, el hijo que no tiene aún y que nunca tendrá porque descubrió que es machorro.

Como a las 7 de la noche salieron caminando hasta el centro de cómputos. No todos fueron, Calín se llevó unas bolsas a su casa, pasaron dejando otras por donde la Leti, y el resto amanecieron medio quemadas en el cauce. Vamos por más Victorias y la profecía se cumplió. Las oraciones fueron escuchadas y la voluntad de Dios asentó la bota sobre un pueblo extraviado.

“Ayer el Consejo Supremo Electoral, después de realizar un reconteo, acta por acta, de las 2 mil 107 Juntas Receptoras de Votos en Managua, la que inició desde la noche del miércoles, ratificó la victoria del tri campeón Alexis Arguello sobre Eduardo “la rata” Montealegre”, concluyó entonces así el profesionalismo de mis colegas periodistas.

Calle Cuiscoma, Granada.

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