• Nov. 19, 2008, 9:36 a.m.
La clase media es el sector social que más sale perdiendo con la inestabilidad e incertidumbre de la situación política en  Nicaragua. Todos perdemos, pero la clase media pierde posiblemente más que todos.

Con una jornada electoral que aun no ha concluido, y con centenares de análisis evaluando distintos aspectos de la misma, incluyendo los míos, toda la atención ha estado centrada en determinar cuáles candidatos ganaron y quiénes perdieron.
Identificar los grupos sociales, como agregados humanos, que han ganado o perdido, no ha tenido, en mi criterio, la suficiente atención.

Creo que de entrada seria justo afirmar que en una jornada electoral ordenada y transparente todos los grupos sociales deberían ganar, al final, fortalecer las instituciones y la confianza en el sistema democrático beneficia a todos.

De igual forma podría decirse que una jornada electoral desordenada y sin transparencia, con el consecuente debilitamiento institucional y pérdida de confianza en el sistema perjudica a todos.

Los dos escenarios anteriores son como una película en blanco y negro, reduciendo a lo más simple el análisis, el momento en que todos ganan (orden y transparencia) y el momento en que todos pierden (desorden y desconfianza).

En la realidad las cosas no son tan simples.

Ni todos los grupos sociales pueden sacar la misma ventaja cuando las cosas salen bien, ni tampoco pueden reducir de la misma manera el impacto negativo si las cosas salen mal.
Por supuesto lo ideal es que las cosas salgan bien, y que todos ganemos, no importa que el beneficio sea diferenciado, al menos al ganar todos, con procesos ordenados y transparentes e instituciones cada vez mas fortalecidas, tiene mas sentido participar, cuando todos saben que tienen algo que ganar.

Las cosas no han salido bien. Y todos los grupos sociales han perdido.

Pierden los que están en los grupos económicos más poderosos. La reducción en la demanda de productos y servicios tendrá su impacto en un menor volumen de ventas, especialmente en la víspera de la temporada navideña.

Pierden los pobres, si entendemos como pobres a los trabajadores urbanos de bajos ingresos, al campesinado pobre, y a los micro negocios de subsistencia. A mayor desorden y falta de transparencia, con instituciones débiles, la inseguridad ciudadana es mayor, y los ‘costos para sobrevivir’ se elevan, y sus salarios permanecen inmóviles, agudizándose por tanto su pobreza.

Pero es el sector medio, la llamada clase media, de los tres, quien pierde más con el desorden y el debilitamiento institucional.

La estructura de clases de Nicaragua es un tema complejo, y no es fácil por tanto identificar quienes son ‘clase media’, y talvez es mas fácil asociarlo el concepto con un término de uso popular, el cual tiene una connotación peyorativa, al referirse a un miembro de la clase media diciendo, ese es ‘de medio pelo’, para indicar que esta ‘en medio’ de la pirámide social, no es ni pobre, ni rico, por eso es ‘medio pelo’.

Otros, con un enfoque marxista, pueden referirse a la clase media, en un sentido un tanto despectivo, como ‘la pequeña burguesía’.

Los estrategas de campañas electorales, para efectos de diseñar su ‘marketing político’, asocian comúnmente a los ‘sectores medios’, y lo usan alternativamente en lugar de ‘clase media’, y muchas veces estos ‘sectores medios’ son sinónimo del ‘votante independiente’, o los también llamados ‘indecisos’. Las encuestas prestan particular atención a evaluar el porcentaje de votantes indecisos, tratando de anticipar si el mismo será significativo para decidir el rumbo de una elección.

¿Quiénes pueden ser considerados ‘clase media’ en Nicaragua? Esta es una tarea de nuestros sociólogos identificar y caracterizar al segmento que puede ser considerado como categoría social en nuestro país.

Por de pronto me atrevo a identificar a los ‘medio pelo’, como aquellos a los nicaragüenses que no andan ‘a golpe de calcetín’, y que sin ser ricos, tienen acceso a un nivel de ingreso suficiente no sólo para sobrevivir, sino también, para ahorrar un poco para el futuro.

Este, el sector medio, a mi juicio, es el sector más golpeado por el desorden de esta y de pasadas jornadas electorales, y en general, de la incertidumbre en que se mueve nuestro país.
Y es lamentable.

La clase media, los sectores medios, los ‘medio pelo’, son una suerte de ‘amortiguador social’. De su existencia, estabilidad y prosperidad depende mucho la reducción de la pobreza.
¿Qué interés y estímulo puede tener un ‘pobre’, un humilde trabajador, de esforzarse para escalar en la pirámide social, si en el país donde vive, ser ‘medio pelo’ es visto de mal modo?

Dos formas son comunes a casi todas las sociedades para que el que siendo pobre puede, con su propio esfuerzo, ‘escalar’ para ser parte de la clase media. La primera, la educación, es prácticamente el medio universal para escalar. Pero en Nicaragua los profesionales son ‘pobres’, y hoy por hoy, nadie asocia la educación con la generación de riquezas, tan alto es el desempleo y el subempleo.

La otra forma, la astucia en los negocios, es otra vía para escalar, pero ¿Qué negocios pueden prosperar cuando ni siquiera tu integridad física esta segura, ya no digamos el respeto a tu propiedad? El desorden, las crisis institucionales, las crisis y falta de confianza en la autoridad, la incertidumbre, la violencia, son la antesala de la bancarrota de todos los que con esfuerzo propio han intentado lo mejor para ser parte de los ‘medio pelo’.

Y lo peor de todo, la clase media en Nicaragua no tiene, al menos en el presente, representación política.

Por un lado están los que dicen el ‘partido de los pobres’, cuando en realidad más bien parecen ‘el partido de la pobreza’. Al predicar que ser rico es malo, insinúan o sugieren que ‘ser pobre’ es bueno?

Por el lado opuesto, la otra opción, es vista o denunciada por los primeros, como ‘el partido de los banqueros, los oligarcas’ y acusaciones similares.

¿Y de la clase media qué? Ni nadie la representa, y al parecer, a todos los ‘vale’ que se hunda.

Lamentable es que no se reconozca que sin una pujante clase media no hay país, al menos en el planeta tierra, que pueda prosperar por medios civilizados, ni hay sistema democrático que sobreviva. Es la clase media la que hace viable la democracia.

En ausencia de la clase media, sólo quedan los métodos cavernarios para resolver las disputas políticas, y como resultado de esto, condenar a los perdedores de siempre, los pobres, a una pobreza eterna.

* El autor es conomista
raulvaldivia@sbcglobal.net

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