• Nov. 19, 2008, 4:09 p.m.
Lo que a estas alturas se diga sobre los incidentes post electorales pareciera salir sobrando. Estamos hasta la coronilla de hechos violentos, de agresiones, de que se impida la libre movilización y la libertad de expresión y que se repriman las ideas.

Pero me veo obligada a comentar algo al respecto, porque me parece el colmo que se utilice un colegio público, donde reciben el pan de la enseñanza cientos de niños, como una de las bases de operaciones para la concentración y salida de vándalos hacia los “plantones pacíficos” donde se exige que el Consejo Supremo Electoral brinde los dizque resultados finales de los comicios. Allí no se respetan los preceptos establecidos en el Código de la Niñez y la Adolescencia.

Sacados por lluvias

La escuela en mención está situada en el Distrito Dos de Managua y desde hace varias semanas sirve de refugio para damnificados, venidos de barrios costeros no tan cercanos, los cuales fueron afectados por las lluvias copiosas de septiembre a octubre. En noviembre prácticamente ya no ha caído un aguacero en la capital.

Los pobladores del barrio donde está situada la escuela pensaron que, al igual que otros tantos años, al finalizar la temporada lluviosa sus vecinos temporales retornarían a sus maltrechas casas, tal como ha ocurrido otros años de generosos inviernos. Sin embargo se equivocaron.

Desafiando la inminencia de pestes en la escuela, por el hacinamiento y falta de condiciones humanas, e interfiriendo con la marcha normal del curso escolar, los daminificados se quedaron más allá de la fecha de las votaciones, el nueve de noviembre.

El lago Xolotlán es “duro” para retroceder, dirán algunos. En 1998, cuando Nicaragua fue asolada por el huracán “Mitch”, no fueron meses sino años los que demoró el espejo de agua en volver a sus límites actuales, por lo que la mayoría de la gente que había perdido sus precarias construcciones fue evacuada y asentada en Nueva Vida, un barrio nuevo en Ciudad Sandino.
10 años después, la misma zona costera se inunda una vez más, en menor medida, y los nuevos pobladores se convierten en damnificados. Hasta allí el drama, porque lo que sigue es pura manipulación política y uso de fondos públicos.

Armados con banderas, piedras, garrotes…

Los vecinos de la escuela vieron como antes de las jornadas violentas de los últimos días, en horas tempranas, los damnificados eran sacados del centro de estudios armados con banderas, machetes, piedras y garrotes. Llegaron buses en su búsqueda y ellos, felices, partieron hacia uno de los tantos plantones.

Semanas atrás, cuando llovía sobre Managua y gran parte del país, estas personas no podían abandonar la escuela por razones lógicas, aunque disputaran espacio y privacidad con los niños, que veían disminuido su horario escolar.

Para entonces los damnificados eran llevados a participar en los recorridos del llamado “candidato del pueblo”, a quien por cierto no se le ha visto la cara públicamente desde el día de las votaciones.

Los vecinos del colegio público se preguntan ¿es lícito que los escolares pierdan clases o reciban menos horas de sus asignaturas, por aglomeraciones partidarias, cuando la emergencia por lluvias ya pasó hace semanas?

Sin menospreciar la desgracia, es justo preguntarse, igual que los vecinos de esta escuela, si es correcto que personas adultas que ya no son víctimas de emergencia alguna, se aseen y hagan sus necesidades casi al aire libre, a falta de una cantidad suficiente de servicios higiénicos, y en presencia de cientos de niños. Que incluso consuman licor dentro del centro. Y sobre todo, que su motivación no sea su carácter de damnificados, sino de sirvientes de un caudillo político que los usa a su gusto y antojo.

Los que defienden posiciones violentas dirán que miento, pero los invito a apostarse frente a esta escuela para presenciar el abuso a los bienes públicos y la flagrante violación al Código de la Niñez y la Adolescencia, por cuanto los niños no deben ser expuestos al peligro de ninguna índole, ni obligados a participar en política como indirectamente está ocurriendo.

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