1 de diciembre de 2008

Se necesita materia prima para construir un país

Por Armando Blandón | Blog-Ciudadano


La creencia general es que Los Somoza Debayle no servían, como así tampoco Daniel Ortega y Violeta Barrios de Chamorro, Arnoldo Alemán, Enrique Bolaños.   Hoy se dice que Ortega nuevamente no sirve, pero, quienquiera que venga después de este último, tampoco  servirá para nada.

Por eso estoy empezand a sospechar que el problema no está en lo ladrón y corrupto de Alemán, lo dictador que haya sido Daniel Ortega, o en lo entregado a los gringos que haya sido Bolaños.

El problema está en nosotros, nosotros como PUEBLO, nosotros como «materia prima de un país”. Porque pertenecemos a un país donde la «VIVEZA» es moneda valorada tanto o más que el dólar.

Un país donde hacerse rico de la noche a la mañana es una  virtud más apreciada que formar una familia a largo plazo, basada en valores morales y respeto por los demás.

Pertenecemos a un país donde, lamentablemente, los periódicos jamás Podrán venderse como se venden en otros países,  es decir, poniendo unas cajitas en las aceras donde uno paga por un solo periódico y saca un periódico dejando los demás donde están.

Pertenecemos un país donde los lugares de trabajo son, entre otras cosas, las papelerías particulares de sus empleados deshonestos que llevan a su casa, como propias, hojas de papel, lapiceras, bolígrafos, lápices, marcadores y todo lo que pueda hacer falta para la tarea de sus hijos.

Pertenecemos a un país donde la gente se siente triunfante si consigue pegarse al cable del vecino y donde la gente 'inventa'' a la hora de llenar sus declaraciones, para pagar  menos impuestos, o directamente para no
pagarlos.

Pertenecemos a un país donde la impuntualidad es un hábito, donde los directivos de las empresas no generan capital humano, donde las personas tiran basura en las calles y luego reclaman al gobierno porque las calles están sucias o se tapan las alcantarillas, donde no existe la cultura por la lectura y donde no hay conciencia ni memoria política, histórica o
económica.

Donde nuestros diputados trabajan dos días al año (y cobran todos los Demás como altos ejecutivos) para aprobar una reforma fiscal al gas, que lo único que hace es hundir al que no tiene, dañar al que tiene poco y beneficiar sólo a unos pocos.


Pertenecemos a un país donde las licencias de conducir y los certificados médicos se pueden 'comprar', sin hacer ningún examen.

Un país donde se puede subir a un bus, una persona de edad avanzada, una mujer con un niño en brazos, o algún minusválido y la persona que viene sentada se hace la dormida para no dárselo y si alguien le reclama  se levantaría, pero para dar un golpe o decir una mala palabra.

Un país en el cual la prioridad de paso es para el automovilista y no para el peatón. Un país donde su gente está llena de faltas, a las que ignora, pero que disfruta criticando a sus gobernantes.

Mientras más le diga rata a Alemán u Ortega, mejor soy yo como persona, pese a que apenas ayer me consiguieron todas las preguntas del examen de matemáticas de mañana.

Mientras más le diga dictador a Ortega, mejor soy yo como nica, a pesar de que apenas esta mañana estafaría a mi cliente a través de un fraude, lo que me ayudaría a pagar algunas deudas o pagar la «Flor de Caña (ron)» del domingo.

Cada vez más le digo mentiroso a Alemán, pero cuando le pagamos o regañamos a nuestro hijo porque lo mandamos a la pulpería y lo maltratamos porque nos mintió al decir que estaba llena, cuando en realidad se quedó jugando «chibolas» con sus amiguitos, pero minutos después de castigarlo, llegan los cobradores de cualquier cosa a nuestras casa y le decimos al niño:
«diga que no estoy», ¿entonces qué?, le mostramos que la honestidad y la mentira esta en dependencia del momento, el lugar y de quien es la autoridad para ejercerla.

No, No, No. Ya basta.

Como 'Materia Prima' para un país serio, tenemos muchas cosas buenas, pero nos falta muchísimo para ser los hombres y  mujeres que nuestro País realmente necesita.

Esos defectos, esa alardeada «VIVEZA» congénita, esa deshonestidad en pequeña escala que después crece y evoluciona hasta convertirse en casos de escándalo, esa falta de calidad humana, más que Alemán, Bolaños, Chamorro u Ortega, es lo que nos tiene real y francamente mal, porque éstos no han sido ni más ni menos que nuestros presidentes, entiéndase bien, NUESTROS PRESIDENTES, nacidos  aquí y no en otra parte.

Lo siento. Porque, aunque el presidente en turno renuncie hoy mismo, el próximo presidente que lo suceda tendrá que seguir trabajando con la misma materia prima defectuosa que, como pueblo, somos nosotros mismos. Y no
podrá hacer nada.

No tengo ninguna garantía de que alguien lo pueda hacer mejor, pero mientras nadie señale un camino destinado a erradicar primero los vicios que tenemos como pueblo, nadie servirá.

No sirvió Somoza, Ortega, Violeta Chamorro, no sirvió Alemán, ni Bolaños, ni servirá el que venga ¿O qué?...   ¿Es que necesitamos traer a un dictador, para que nos haga cumplir la ley por la fuerza y a los palos?

Aquí hace falta otra cosa, algo más que 'cañonazos' o 'morterazos'. Y mientras esa 'otra cosa' no empiece a surgir  desde abajo hacia arriba, o desde arriba hacia abajo, o del centro para los lados, o como quieran, seguiremos igualmente condenados, igualmente estancados... igualmente sumergidos y hechos m...!!!  No podemos seguir pensando, «el nica hace como
que trabaja y el gobierno hace como que le paga».

Es muy bueno ser nicaragüense. Pero cuando esa nicaraguanidad autóctona empieza a hacerle daño a nuestras posibilidades de desarrollo como Nación, ahí­ la cosa cambia...

No esperemos encenderles una velita a todos los Santos, a ver si nos manda un Mesías. Nosotros tenemos que cambiar,  un presidente diferente, con los mismos nicas, no podrá hacer nada.

Está muy claro... Somos nosotros los que tenemos que cambiar.

Ahora, después de este mensaje, francamente he decidido buscar al responsable, no para castigarlo, sino para exigirle (sí, exigirle) que mejore su comportamiento y que no se haga el que no oye, el que no
entiende.

Sí, he decidido buscar al responsable. Estoy seguro que lo encontraré, apenas me mire en el espejo. Ahí estaré. No necesito buscarlo en otro lado. Y vos qué pensás?… Reflexiona!


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