• Dic. 3, 2008, 11:13 a.m.
De las negociaciones del CAFTA los centroamericanos debemos sacar experiencias y conclusiones.

De acuerdo a lo visto y leído nos parece que la negociación del CAFTA resultó un proceso difícil para los gobiernos, ya que dejó en el ambiente una sensación de polarización, no únicamente social sino política la que cada país de Centroamérica deberá ir borrando poco a poco de sus sociedades.

Lo que caracterizó la negociación norteamericana fue su agresividad y, al imponerse sobre ciertos temas sensibles, dejó algunos sectores productivos y sociales en posiciones vulnerables. A esto hay que sumar el desgaste de las administraciones centrales de los países de la Región al tener que convencer a sus congresos y asambleas legislativas de lo necesario que era aprobar y ratificar dicho acuerdo de libre comercio.

Para algunos sectores la percepción es que las ganancias se verán a largo plazo. Para otros, como lo sostiene Noam Chomsky, se tratan de ganancias para las empresas norteamericanas, pues “el CAFTA será un desastre para El Salvador y toda Centroamérica”.

Hay que tomar algunas lecciones

Del proceso de negociación con Norteamérica hay que sacar algunas lecciones, a fin de minimizar la posibilidad de crear situaciones parecidas en las negociaciones que se están entablando con la Unión Europea.

El primer punto  debe de girar en torno a la “legitimidad” de la estrategia que guiará las negociaciones. Se debe promover el mayor nivel de participación activa de la sociedad centroamericana para que el Acuerdo de Asociación responda efectivamente a la realidad, necesidades e intereses de la población de la Región.

A fin de evitar tropezar con situaciones difíciles como sucedió en la negociación del CAFTA habría que meditar en algunas ideas:

1ª) Fomentar la participación de la sociedad civil organizada regionalmente lo cual asegurará la intervención democrática regional  durante las negociaciones.

La sociedad civil requiere negociaciones más abiertas y más participativas en donde la consulta juegue un papel primordial.

Asegurar el derecho pleno de sociedad civil centroamericana a participar en la formulación y preparación de iniciativas en las negociaciones, para la futura toma de decisiones es fundamental.

El rol de los Estados debe de incluir la orientación en debida forma sobre los beneficios y los costos, que implican los tratados de libre comercio.

Habrá que aclarar a la población centroamericana el por qué se está negociando un Acuerdo de Asociación con Europa y no un TLC.

2ª)  Deben de tenerse en consideración las experiencias prácticas anteriores en la Región.

Experiencias en otros países hispanoamericanos permitirán la identificación de los impactos que han tenido los Acuerdos con la UE y si estos han coadyuvado a la disminución de la pobreza.

Habría que analizar el desempeño en Latinoamérica de empresas como Telefónica, FENOSA, Santander, etc, pues una cosa es que la UE sea el segundo socio comercial de América Latina, ya que ésta le exporta el 86.3 por ciento de sus productos, que son primarios; y otra, que el 83 por ciento de los productos importados de la UE sean productos manufacturados. (1)

3ª) Negociaciones conjuntas.

Si la Unión Europea no exige una negociación conjunta, Centroamérica volverá a negociar separadamente como lo hizo con Estados Unidos. Las negociaciones conjuntas ahorran tiempo y recursos.

Si Centroamérica va a negociar en forma fragmentada la Unión Europea aprovechará la situación.

Con todo, es cierto que las negociaciones bi-regionales (UE-CAN, UE-CA) simplifican los procesos de negociación para  imponer las mismas condiciones a todos los países socios, pero no es menos cierto que el  futuro Acuerdo de Asociación no puede ser para Europa menos ventajoso que el CAFTA para los Estados Unidos.

Si bien se habla de considerar las asimetrías entre las partes y aplicar ciertas medidas transitorias que protejan a los socios más débiles a la hora de implementar el libre comercio, no existen mecanismos detallados para saber cómo se piensa hacer esto.

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(1) La Compleja Construcción de la Europa Superpotencia. Ramón Fernández Durán (Ed. Virus 2005 y Ed. Baladre 2006).


A la hora de firmar y concluir  con las negociaciones se debe de tener en cuenta que Europa necesita importar para exportar y que, para reforzar su competitividad y aprovechar las oportunidades derivadas de la apertura internacional, la Comisión emitió  una Comunicación dirigida al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones, el  4 de octubre de 2006, denominada  «Una Europa global: competir en el mundo» en la que se establece como estrategia de política comercial común el acceso a  los recursos: “la industria europea debería poder tener acceso a los recursos cruciales, como la energía, las materias primas, los metales y la chatarra, y dicho acceso sólo debería restringirse por motivos medioambientales o de seguridad.- - La contratación pública de terceros países debería estar abierta a los proveedores europeos.- -La UE velará por que los instrumentos de sus socios estén justificados, y sean transparentes y conformes con las normas internacionales. En caso contrario, podría recurrir a los mecanismos de resolución de conflictos, como el de la OMC”.

San Salvador, El Salvador,
Centroamérica. 2 de diciembre del 2008.

El autor es Msc. en Procesos de Integración
rene.alberto.langlois@gmail.com


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