• Dic. 10, 2008, 9:19 a.m.
A ver, a ver, a ver, a ver…no nos equivoquemos y no nos dejemos llevar por una oportunidad más que ven los medios para dejarle ir una al caudillo y chaveteado de Ortega. No por favor, no es así de fácil la cosa.

En general, yo también veto a Sergio Ramírez a que sea el escritor del prólogo de una antología poética de Carlos Martínez Rivas que el diario español El País publicaría dentro de su colección de los mejores poetas en lengua castellana.

Sergio Ramírez es el mejor escritor vivo de novelas de Nicaragua, pero él sabe que no es el mejor crítico literario de este país ni el mejor conocedor de la obra de Carlos Martínez Rivas. El hecho que tenga un gran sentido de la lógica desde el punto de vista narrativo, afianzado desde su base jurídica, no considero que le dé potestad para enfrentarse al lirismo de un monstruo, que no sólo unos cuantos están aptos de tocar, sino sólo unos cuantos se lo merecen, es decir, aquellos que no lo dejaron solo, o que además de conocer su obra, cuentan con las armas de crítica literaria para hacerlo, así bien, gente afianzada en el ramo como Roberto Aguilar, Erick Blandón, Addis Díaz Esparta, Erick Aguirre, o porque no, el artesanal método de Julio Valle-Castillo.

Aunque igual, considero que la persona que más ha estado en contacto con la obra de CMR en este caso podría ser sólo Pablito Centeno Gómez, que no sólo conoció al poeta, sino que lleva más de 10 años recopilando su obra.

El libro que finalmente salió el año pasado, no fue  un conejo fortuito que Centeno Gómez se sacara de la manga como el virtuoso mago que aprende a cegar al ojo humano. Eso costó trabajo y creo que El País, antes de pensar en su mercantilismo (claro, cómo Sergio vende) debería reconocer el exorcismo de obrero literario que tuvo que hacer un hombre para que los demonios de Carlos Martínez Rivas finalmente se alojaran en una obra completa.

¿Cuántas veces llegamos a casa de Pablito y no pudo atendernos, porque se encontraba  ocupado, dormido o desvelado porque la noche anterior se había enfrentado a los monstruos del poeta? Muchas.

Sergio creo que debe de reconocer eso, y hacer público que el cheque de ese prólogo se lo merecía más Pablito antes que él, y a la vez debe hacer público que el insumo supremo que utilizaría para escribir esa prólogo era precisamente el libro de Centeno Gómez, pues si quería escribir un filme estupendo de Carlos Martínez Rivas, ¿había algo más completo que la recopilación de Centeno Gómez? No lo creo.

Por tanto, yo también veto a Sergio Ramírez, porque al igual como señala acertadamente la existencia de una familia autocrática y feudal gobernando este  país, él con su silencio está reproduciendo y confirmando la existencia de una élite cultural rapaz, que no sólo todo lo quiere, sino que cree que todo se lo merece.

Por favor, a César lo que es del César y a Pablito lo que le corresponde.

Calle Cuiscoma, Granada.
 
 

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