• Dic. 19, 2008, 9:41 a.m.
En California, particularmente en San Francisco, el número 49 está asociado a la buena fortuna. El motivo es por el auge de la fiebre del Oro en el año 1849, todos los que llegaron al estado buscando oro, desde entonces comenzaron a ser llamados ‘Los Forty-Niners’ -los del 49-. Así los define Wikipedia:

“Para el inicio de 1849, la noticia de la fiebre del oro ya se había esparcido por todo el mundo, y una cantidad abrumadora de buscadores de oro y mercaderes comenzó a llegar desde virtualmente todos los continentes. El mayor grupo, en 1849, era de decenas de miles de estadounidenses, quienes llegaron por tierra y en algunos navíos. Los australianos y neozelandeses se enteraron gracias a los barcos que llevaban periódicos hawaianos, y se embarcaron por miles hacia California. Hubo Forty-niners que llegaron desde América Latina, especialmente de las regiones mineras de Sonora, y Sinaloa, en México. Los buscadores de oro procedentes de Asia, especialmente de China, comenzaron a llegar en 1849, al principio en pequeño número. En chino, California era llamada "Montaña de oro". Los primeros inmigrantes provenientes de Europa, comenzaron a llegar hasta fines de 1849, principalmente desde Francia, acompañados de algunos alemanes, italianos y británicos.”

En Nicaragua el número de la buena fortuna parece ser el 47, no el 49.  El 47 es el número mágico con el se que se alcanza el quórum de ley para que la Asamblea Nacional de Nicaragua pueda sesionar legalmente. Todos los partidos políticos lo buscan, y por supuesto todos los diputados aspiran a ser el ‘mágico 47’, el fiel que incline la balanza en una u otra dirección.

La diferencia entre el 49 de California y el 47 de Nicaragua, es que al primero, el 49,  todos los seres humanos de cualquier parte del planeta, con las suficientes agallas, ambición y decisión podían participar de esa aventura colectiva que fue la ‘California Gold Rush’ -la Fiebre de Oro de California-.

En el caso de Nicaragua la oportunidad de ser o de alcanzar el ‘mágico 47’ está reservada a un selecto grupo de ciudadanos, 92 para ser exactos y no requiere agallas, pero si mucha ambición y ‘amor a la Patria’ para lograrlo. El resultado trae no solo buena fortuna, sino que por un momento al menos, todas las cámaras enfocan al ciudadano ilustre, al diputado estrella, al ‘número 47’ de la Asamblea Nacional.

Aspirar a ser diputado número 1
Es irónico que a diferencia de otros países, lo natural es que los diputados aspiren a ser el ‘diputado número 1’, ya que en casi todos los países, éste diputado corresponde con el cargo de Presidente del Congreso o instancia legislativa. No es para menos, en orden jerárquica, el diputado Presidente del Congreso -Asamblea Nacional en nuestro caso- es el ‘tercero al mando’ en el poder, justo después del Presidente y Vice Presidente de la Republica. Fuesen estos a desaparecer simultánea o concurrentemente, por causas naturales o accidentales, es al ‘Primer Diputado’ que corresponde tomar las riendas del país.

En el caso de los Estados Unidos la elección de la Congresista Nancy Pelosi -Speaker of the House-, como Presidente de la Cámara de Representante de Estados Unidos ha sido histórica, en tanto es la primer mujer en acceder a tal alta investidura en el cuerpo legislativo norteamericano.

En el caso nicaragüense, es precisamente al Presidente de la Asamblea Nacional (el Primer Diputado) a quien corresponde, por ley, entregar la ‘banda presidencial’ al Presidente electo. Lo hace a nombre del pueblo nicaragüense, por autoridad delegada en sus representantes electos democráticamente.

Por que entonces querer ser ‘el numero 47’, en lugar de aspirar a ser ‘el numero 1’?  Es una pregunta que solo uno de nuestros 92 diputados pueden responder. Lo que al respecto tengamos que decir el resto de ciudadanos, comunes y ordinarios, es pura especulación.

Lo que si podemos comentar es que a pesar de que cualquiera de los 92 diputados podría, o debería, ser elegible para convertirse en el ‘diputado 47’, en la realidad el ‘mágico 47’ solo puede ser, al menos en esta legislatura, uno de los 54 diputados que no son parte de la bancada del FSLN.

Aunque es posible que el ‘número 47’ sea uno de los 92, lo más probable es que sea uno de los 54 que no están en la bancada del FSLN. Se considera casi una ‘improbabilidad absoluta’ que unos de los 38 diputados del FSLN pudiese ser el ‘número 47’.

No lo digo yo, lo registran el récord de votaciones de la Asamblea Nacional. Y es lamentable, porque todos los 92 diputados deberían tener igualdad de oportunidades para aspirar a ser ‘el número 47’. Tal vez por esta razón los diputados del FSLN podrían demandar por discriminación a la dirección del FSLN por impedirles aspirar ser ‘el número 47’ de la Asamblea Nacional.

Mucho se especula sobre los beneficios adicionales que conlleva el alcanzar el ‘mágico número 47’, pero es difícil de probar, y cuando se hace mención de esto, el aludido, el número 47 suele reaccionar con disgusto, reafirmando que es el ‘amor a la patria’ y nada más lo que lo anima en sus acciones. Sería interesante un análisis de todos los que han sido ‘el número 47’, para ver si en realidad esos ‘beneficios adicionales’ son reales, o pura especulación.

El autor es economista
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