• Dic. 29, 2008, 11:41 a.m.
"Es un deber de todo hombre de bien que su posición o capacidad pueda influir sobre los asuntos de su país, de mezclarse en ellos. Pero no se puede llegar a esto sino averiguando dónde está el país y adónde va; y examinando para descubrirlo, a dónde va el mundo, y lo que puede el país en el destino de la humanidad", Juan Bautista Alberdi.

Alberdi, siempre actual, nos da la clave de cómo debemos pensar el futuro. Cuáles son los problemas que padece el país cualquier argentino lo sabe. Vivimos situaciones que nos preocupan y que creíamos no volver a repetir tan pronto como son las relacionadas con la recesión  y la inflación.  No funcionan los transportes, aumentan los precios, no nos alcanza el sueldo, nos sentimos inseguros al salir a la calle y nos alarma carecer de seguridad jurídica.

Todos percibimos que mucho de lo que nos pasa no es culpa de los argentinos –la mayoría se dedica a trabajar- sino del  gobierno que ha errado el camino. Lo sabemos todos, hasta los funcionarios que aún se quedan en el barco, casi hundido, en el que navegan los Kirchner sin parecer darse cuenta.

Más  difícil es indicar, como pide Alberdi, hacia dónde va el país,  pues no podemos predecir el futuro. Pero sí, nos percatamos de que vamos a la deriva, cuando observamos las disposiciones con las que el gobierno intenta  cruzar el
vendaval en que nos ha metido. Las que quieren dar solución a un campo absolutamente deprimido son insostenibles, por ello,  no se anima a discutirlas ni siquiera Néstor Kirchner, responsable directo de la marcha de la política y de la economía.

La encargada de anunciar las medidas fue la presidente: Cristina Fernández.  Los productores esperaban una rebaja en las retenciones a la soja y al girasol pero,  la influencia del ex presidente, encarnizado enemigo de la Mesa de Enlace, se hizo notar: se confirmó sólo una rebaja de 5 puntos en el trigo y  el maíz.

Para los productores de soja y girasol no llegaron los incentivos. El matrimonio Kirchner, resentido, decidió que sigan en el "rincón" por la resolución 125, causa del enfrentamiento campo-gobierno de unos meses atrás. Cristina y Néstor  persisten en la penitencia. El vicepresidente Cobos también la está sufriendo, como todos los que no muestran obsecuencia al gobierno.

Aspiran a una política menos dura
Dicen las "buenas" lenguas, que tanto Daniel Scioli como Sergio Massa y Carlos Cheppi, aspiraban a una política menos dura para los productores del campo.

Intentaron interceder para que eso ocurriera pero,   Néstor y su alter ego Guillermo Moreno, creen que no debe haber clemencia para los que han intentado oponerse a la política dirigista que el matrimonio intenta implementar desde que llegó al poder.

La comisión de Enlace denunció que se intenta  confundir a la gente: la Presidente , entre las nuevas medidas, presentó algunas que ya habían sido anunciadas con anterioridad, con intención de que el ciudadano crea que se está respondiendo a los reclamos del campo, mejorando su situación.  La exigua disminución de las retenciones, representa tan sólo 106 millones de dólares en un aporte superior a los 6.150 millones de dólares que los productores transfieren al gobierno nacional en concepto de derechos de exportación, gravamen que no tributa el resto de la economía y que se suma a la pesada carga impositiva que es la más alta de la historia..

Pero,  lo que más asombra a los dirigentes rurales y a la gente de campo, en general, es el anuncio de la creación de cinco feed lots gigantes, de 40 mil animales, en los que se piensa producir 100 mil toneladas de carne para exportación.

Se iniciaron conversaciones con los gobernadores para saber cuál ofrece mejores condiciones para la tierra fiscal.

Inician rivalidades
El gobernador de Entre Ríos le propuso, inmediatamente, al secretario de Agricultura de la Nación, Carlos Cheppi, que uno estuviera en su provincia.

Comienzan las rivalidades entre políticos por quedarse con el botín, en vez de generarse rivalidad económica entre los que quieren competir por ganarse a la gente que compra, como sucede siempre que se  deja funcionar al mercado.

¡El Estado no ceja en su interés por convertirse en empresario a pesar de que durante más de 50 años ha demostrado su ineptitud! ¿No sabe el Gobierno que el costo y la calidad están ligados a la competencia?

El Gobierno puso trabas a las exportaciones hasta fundir a los ganaderos argentinos y, ahora,  pretende exportar carne. Los animales para exportación, no se hacen de la noche a la mañana: lleva años producirlos. En vez de dar incentivos y crear condiciones favorables para que los productores puedan hacer bien el negocio dirigido a la exportación, deciden hacerlo desde el estado y como siempre, el proyecto kirchnerista es faraónico, tal como fue el gasoducto proyectado con Hugo Chávez y también el tren bala.

Hay un hecho que muestra los inconvenientes que las políticas "K" están incentivando porque no escuchan ni se interiorizan de los problemas: un camión, con destino a Brasil, trató de pasar el corte de ruta que los productores de Entre Ríos hicieron en señal de protesta por la falta de decisión política para mejorar la rentabilidad del sector agropecuario. Por milagro no hubo muertos y heridos.

¿Quién se animará a decirle a Néstor Kirchner que los parches mal cosidos con los que se intenta arreglar problemas económicos urgentes  no tapan los agujeros enormes que deja sin cubrir?

No se puede decidir desde un escritorio la marcha de la economía. Solo con buenas condiciones para trabajar y exportar la gente de campo produciría lo que los mercados demandan. En cambio, el gobierno interviene activamente en el comercio de granos y la ONCCA dificulta cualquier negocio que intenta el productor.

Si hubieran consultado a la Mesa de Enlace o a expertos en el tema agropecuario  se hubiera ayudado a enfrentar con más éxito la crisis. Si  permitiesen al ganadero y al agricultor aumentar la producción y la productividad, generarían la riqueza necesaria para evitar, en gran parte, los problemas que se avecinan.

Como bien expresaran los dirigentes del sector agropecuario, al criticar las recientes medidas, si se quiere un futuro mejor para el país, ya que el campo es el sector más dinámico de la economía, debe hacerse un plan integral que se mantenga a largo plazo. Es lo que daría previsibilidad al sector. No se logrará sin confianza en el gobierno y con medidas coyunturales como las que se intentan. Demuestran un desconocimiento, casi total, de las verdaderas necesidades del agro.

No sólo el campo sufre las malas políticas de los Kirchner, el país entero necesita con urgencia un cambio de rumbo que permita  a todos los argentinos, en un esfuerzo común, llevar al país hacia adelante. Para eso necesitamos hacer lo que nos dice Alberdí: ver hacia dónde va el mundo y dejar de mirar sólo el propio ombligo.

Un PRÓSPERO AÑO NUEVO, está en las manos de nuestra presidente. Las señales que permitan generar confianza dentro y fuera de nuestro país dependen de ella ya que el Congreso no cumple o no le permiten cumplir con su deber.

A la tercer receta de Alberdi podríamos responderla positivamente: hay mucho que el país puede hacer por la humanidad, si lo dejan: en primer término: alimentarla.

Autora de "El Crepúsculo Argentino", LUMIERE, 2006
evaleronarvaez@hotmail.com

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