• Ene. 1, 2009, 2:41 p.m.
Con una camiseta fina, gafas oscuras que jamás se las quitó, y un aire de celebridad, Guillermo Maldonado se presentó a la prensa de Nicaragua, antes de protagonizar, como una estrella de Hollywood, una cruzada en Managua, donde aprovechó las cámaras de televisión para demostrar su “piedad”, tasada en 100 dólares, con una niña.

El famoso “apóstol”, porque ése fue el título con que se presentó a fines de abril del 2008 para anunciar “tiempos de cambio” en Nicaragua, se alojó en la suite presidencial de un magnífico hotel de 5 Estrellas, viajó en primera clase y de acuerdo a uno de los voceros del comité timón --- contándolo como una gran cosa---, se gastaron 180 mil dólares durante su lujosa estadía, porque había que tratarlo como a “un hijo del rey”, sin especificar de qué principado.
 
Damos gracias a Dios, decía aquel “insigne” pastor nicaragüense, que no extendemos la mano, sino que nosotros mismos somos capaces de dar, y ni un dólar puso el hermano Maldonado. Lo cual, punto y aparte, significa que ni siquiera los 100 dólares “regalados” a una criatura, salieron de las opulentas arcas de este gobernador que nos dejó su oscuridad.  

Managua se llenó de afiches, spot y anuncios radiales y televisivos por la Venida de Maldonado, en un año en que muchas iglesias, incluso históricas, se dejaron arrastrar por la “moda” de los “encuentros” y el Principado de los 12 , y la aplicación de técnicas empleadas por grupos esotéricos de la Nueva Era.

"Yo no sé de los otros predicadores..."
Pero, ¿cuáles fueron esos “tiempos de cambio”, que Dios, aseguró él, le había mandado a anunciar?  En su prepotencia, desautorizó a otros evangelistas: “yo no sé de los otros predicadores, lo que yo sí sé es que Dios me envió a  mí”.

La tónica de su cruzada fue de prosperidad arrogante, lógico, porque obedece al principado de la teología de la prosperidad. Profetizó cambios y que éstos ya estaban a la vuelta de la esquina de una nación empobrecida, con muchos nicaragüenses en el extranjero y una economía lastimada.

Nomás se fue de Nicaragua, una tormenta nos “tempraneó”, dejando cientos de damnificados. Pocos días después, estalló un largo paro del transporte, con su secuela de violencia.

En el plano económico, se cancelaron 19 mil plazas en las zonas francas, más nicaragüenses optaron por irse fuera del país en busca de mejores oportunidades, los países cooperantes retuvieron y hasta cancelaron su apoyo presupuestario al gobierno de Nicaragua, se deterioraron las relaciones entre el Estado y la comunidad internacional.

Se terminó el año con un gobierno peleando con Estados Unidos y Europa. ¿No será que el “apóstol” Maldonado le “impuso las manos al Presidente Daniel Ortega o dirigió una “oración” a la casa del mandatario, invocando a quién sabe quién?

Además, se registraron más damnificados por crecidas de ríos y lagos, que todavía están en los albergues y no hablamos de comunidades remotas de la Región Caribe, sino aquí mismo, en la capital de Nicaragua.

Pero el “apóstol” Maldonado, que mal donó sus “profecías”, lo que vino a hacer a Nicaragua, además de disfrutar su estadía como un magnate del evangelio, fue a agitar a los demonios que pululan sobre nuestros aires. Jesús dijo claramente: “por sus frutos les conoceréis”.

9 de noviembre marcado como un trauma
¿Qué otro fruto dejó el “apóstol”? Se cancelaron dos partidos políticos y el 9 de noviembre quedó marcado como un trauma para la democracia nicaragüense.  Se incrementó la violencia en las calles. Se inundaron de imágenes religiosas las rotondas de la capital.

Una parte importante del Mercado Oriental fue consumido por las llamas y se conoció de la masacre de campesinos en El Encanto, entre otras trágicas noticias. La gasolina en Nicaragua es la más cara de Centroamérica y la inflación supera a la de los países de la región. ¿Tiempos de cambio?

Claro, son tiempos de cambio para retorcer el verdadero cristianismo por uno hecho a la medida del mundo. Llegó la hora de convertir las piedras en panes y que los cristianos se lancen del pináculo de la fe, de acuerdo a lo que ordenan estos enviados de usted sabe quien.

Sí, es la hora de admirar a estos “apóstoles” que sin rubor confiesan tener derecho a ser dueño de un jet como cualquier capo de la droga. “Te entregaré los reinos del mundo si te postrares y me adorares”, dijo Satanás a Jesús. El Señor, por supuesto, no cayó en esa tentación ni sus verdaderos apóstoles y fieles.

Pero en el mundo también hay otro tipo de “apóstoles” que predican y contaminan países como Nicaragua, obedeciendo a las huestes de maldad esparcidas en las regiones celestes.

Menos mal que en Nicaragua todavía hay verdaderos líderes cristianos como Guillermo Ayala, Carlos Villagra, Augusto César Marenco, Omar Duarte, Antonio Boláinez, y tantos otros hombres y mujeres que no han doblado rodillas ante los nuevos baales…
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