• Nov. 16, 2007, 3:50 p.m.

El fin de semana que venía de Jinotepe, Carazo, pasé por la ciudad de San Marcos y escuché que de una casa esquinera antigua, con apariencia de Bar-Restaurante, salía una melodía de la Sonora Matancera, la que se colaba entre el ruido de los carros, me detuve a observar de que se trataba y el vigilante del local me informó que ahí se realizan "Tardeadas Dominicales", una idea nada nueva pero que en ese apacible municipio resultaba una verdadera novedad.

¡Y por su puesto que la idea me gustó! – Soy músico y dueño de una agrupación musical de Masaya - y sin vacilar decidí entrar al lugar para confirmar lo que pasaba: mi sorpresa fue encontrar en esas tardeadas una verdadera fiesta popular amenizada en ese momento por un grupo musical.

Personas de todas las edades estaban ahí bailando y compartiendo gustos musicales.

Todos bailaban, parecía que la gente había sido contratada exclusivamente para contorsionarse, para mover las extremidades.  Los niños bailaban con las abuelas, los ancianos y las ancianas se abrazaban y bailaban boleros clásicos.  Era en realidad un bonito espectáculo.

Ahí suena, como si fuera un disco de estreno,  la Sonora Matancera, música de los mejores salseros, cumbias, canciones chinameras y hasta regueton y resulta agradable ver como la familia se une  en este ambiente tan heterogéneo, particularmente en este país en el que abunda la desesperanza.

Al final me enteré que el local se llama Town Club y que los artistas nacionales tenemos cabida ahí. Su propietario José Tomás Ramos, al darse cuenta que represento a un grupo musical nos invitó a presentarnos y el próximo domingo 18 de noviembre el Grupo Amalgama de Masaya estará amenizando y alegrando los corazones, que pese a los años, laten siempre
jóvenes. 

Me encantaría encontrarlos a partir de las tres de la tarde para que escuchen los dos nuevos temas musicales que estamos grabando.

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