• Ene. 23, 2009, 2:50 p.m.
“Gallina que come huevo, ni que le quemen el pico”, refrán popular.

Para efectos de prioridad de todos los y las nicaragüenses, ¿importa que los mercados internacionales se hayan derrumbado? ¿Qué Israel ataque a Palestina? ¿Qué Piero Coen oculte a su hijo a cualquier precio? ¿Qué Obama cambie el rumbo de los americanos y del mundo?
 
Creo que ninguna experiencia es suficiente para poner fin al infierno que estamos viviendo en nuestro país, mismo que estará con nosotros generando ruina y frustración,  y cayendo a la vez, en una especie de desierto poblado de zombis, sin libertad de marchar y ser tomado en cuenta nuestros derechos que tenemos como ciudadanos.
 
Así pues a todas luces se puede notar y respirar un ambiente de frustración y desánimo, que con las últimas acciones de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, se ha sumergido la mayoría del pueblo nicaragüense.
 
¡No es mentira, créanlo! Sin ningún pudor o temor, Ortega Murillo ha pasado por encima de personalidades, instituciones, empresas, cuerpos castrenses, diplomáticos, obviando y violando  todas las normas jurídicas constitucionales y, ante la vista y paciencia de una "derecha democrática",  que perfectamente conoce lo que está pasando, pero que a su vez sus integrantes, carecen de una idea medianamente clara acerca de lo que aspiran para poner en su lugar al verdugo y padrastro de Zoilamérica Narváez.
 
Claro que también estos partidos de derecha, centro o, "democráticos", saben que Ortega y sus amigos de la izquierda latinoamericana, desdeñan la democracia con sus métodos, desdeñan la globalización y como consecuencia crean políticas cavernícolas.
 
Veamos entonces como el orteguismo a lo largo de sus costosos y alargados discursos, anuncian poseer las claves para desarrollar un país, pero resulta escalofriante e impresionante conocerla, pues hemos sido testigos que el personaje Comodoro -de la película el Gladiador-, le queda pequeño. Así pues las recetas del crecimiento económico han sido pan, circo y juguetes para distraer a la población, misma que no tiene ni las más mínima idea de qué se trata y, cuáles serán los rasgos concretos de la utopía que irresponsablemente proclaman los zombis de la familia Ortega-Murillo.
 
Lo curioso es que Ortega Murillo, al pasar por encima de la constitución, los poderes de estado y, los derechos nuestros como ciudadanos, así como empañar nuestros paisajes capitalinos con despliegues y actos propagandístico carente de intelectualidad…tales no se compara con la despistada e iracunda actitud de los supuestos opositores de éste, en cuyos integrantes no logran ponerse de acuerdo ni deponer sus intereses del tamaño de sus renovadas ambiciones.
 
La violación de las Leyes y la Constitución nicaragüense, demuestra a su vez, que el acusado de violar a su hijastra, cabalga por nuestro país y hogares a su gusto y antojo, dado que puede ver, olfatear y palpar, la asfixia a la iniciativa individual a protestar y exigir nuestros derechos, que en consecuencia nos trae la frustración e impotencia.
 
Así pues, los nuevos totalitaristas Ortega Murillo que junto a sus CPC germinan en el mismo suelo utópico el principal obstáculo de la prosperidad; el  usar como silla auto rentado - donde todos se sientan a gusto y antojo-, las normas jurídicas de la nación, pelearse con países amigos, deshonrar a personas de bien para callarlas, dar pan y circo al pueblo pobre y socavar cualquier iniciativa de pensamiento propio y digno. Agréguenle que también el caballero Ortega se cree el ungido de Dios, pues ha hecho creer a sus grupos - a quiénes compra sus conciencias con toda clase de regalos y Souvenir -, que está reconciliando, repartiendo amor y justicia divina.
 
Afortunadamente Dios dejó el legado de sus profetas en la Santa Biblia, misma que deja al descubierto, la aberración cristiana alardeada por los Ortega Murillo en el Salmo 10. 
 
El autor es periodista de la red de Comunicación Ambiental
ecologiadavidquintana@univision.com
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