• Mar. 25, 2009, 3:18 p.m.
Un frenazo y el corazón se me aceleró a mil por horas. Recién salía de mi casa y me dirigía a mi centro de trabajo. Al subir no imaginé que el conductor que era una persona entrada en años, iba a ir como loco. Subí al bus multicolor, que cubre la ruta 266, placas M 0759,  que viaja desde la Zona Franca “Las Mercedes”, hasta el centro de compras más grande de Centroamérica, el Mercado Oriental.

En pocos segundos, se desató lo que no esperaba y comenzó a “pelear” pasajeros con el bus amarillo, que cubre la ruta 170,  placas M 1334, que igual, su destino es el Mercado Oriental, pero que sale desde las Américas Dos. Los 20 minutos que tardó en llegar a mi trabajo se hicieron horas. El exceso de velocidad, los frenazos, los gritos de las personas, que decían, entre lo más sencillo, “si llevas gente, no animales”, “que barbaridad nos querés matar”, “te voy a acusar con la Policía”, y como si al mencionarle a la Policía, le hubiesen contado el mejor de los chistes, miró por el retrovisor a la señora que le gritó y se lanzó una carcajada.

Ya casi al llegar cerca de mi parada, en los semáforos de la Parmalat, los autobuses estaban esperando el banderazo, no, el verde del semáforo para arrancar, sólo que la ruta 266 en la que iba, circulaba en el carril izquierdo, y por poco choca con una camioneta, al cruzarse al carril derecho, para adelantar a la ruta 170. Afortunadamente baje sana y salva, y ahora tengo la oportunidad de relatar lo que me ocurrió. Pero hay muchas personas que han pasado otros atropellos en los buses urbano, que se callan, porque saben que no hay quien haga nada por ellos, y en el peor de los casos ni siquiera pueden ser escucharlos.

Accidentes se han incrementado
Según datos extraoficiales, los accidentes de tránsito en los tres meses que lleva el 2009 se han incrementado considerablemente, por lo que se espera el doble en el primer semestre en comparación al año pasado, si los conductores no hacen conciencia, para manejar con precaución. Siempre los conductores de buses, cuando están metidos en problemas, dicen que, ellos circulaban a velocidad moderada, que el peatón no se fijó, ellos nunca “pelean” pasajero, y menos que sean los culpables de los accidentes donde se ven involucrados.

Pero, vaya que se creen dueños de las calles, hace unos días a un taxista, un ayudante de una ruta que no recuerdo, lo golpeó, porque iba “colgado”, con el tiempo, sin importarle que era un persona mayor, que no iba a responderle. A ellos -los buseros- no les importa dejar luto y dolor en las familias, que no les queda otro remedio que viajar en buses, por la situación económica, ya sea para ir al trabajo, a la universidad, al médico, o a cualquier lugar donde sea el destino, pero no sólo los que van a bordo de la unidad de bus corre peligro sino los demás conductores.

La semana pasada hubo dos muertes provocadas por conductores de buses, y a pesar que testigos indicaron, en el caso de un motorizado, que pereció en los semáforos de Rubenia, el conductor se cruzó la luz roja del semáforo y en el accidente de la señora que pereció en Ciudad Sandino, el obrero al volante, iba “peleando” pasajeros, en ambos casos negaron sus irresponsabilidades. La Policía de Tránsito debería sentar un precedente y mano dura, cuando los conductores de buses, que para variar casi siempre andan boleteados, será por malos conductores, pero lamentablemente, los agentes de tránsito, muchas veces ven a los busero que realizan malas maniobras y no los multan, por esos se siente inmunes, pero a los demás conductores, les cae todo el peso de la ley.
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