• Abr. 2, 2009, 4:28 p.m.
Recientemente se presentó el estudio: "Estado de la Libertad de Expresión en Nicaragua" (2007 – 2008), elaborado por el Centro de Investigación de la Comunicación y el Observatorio de Medios de Comunicación. En dicho informe se presenta una radiografía de la libertad de expresión y el deterioro que se ha sufrido los últimos dos años. La importancia del informe, señalaban, era la posibilidad de documentar algo que era por todos sabido, la creciente intolerancia del gobierno, la política discriminatoria hacia los medios y las agresiones a periodistas.

Al finalizar la presentación quede con un sabor amargo. No tanto por el oscuro panorama que se presenta para el periodismo en Nicaragua, si no por lo equivocado del enfoque que dan a la libertad de expresión la gran mayoría de periodistas. Cada día más, la libertad de expresión se está limitando a la posibilidad de los periodistas a acceder a la información y compartir sus investigaciones.

La libertad de expresión no es de los "periodistas". Es un derecho universal que incluye "el derecho a no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión." Es la posibilidad de difundir ideas, de discernir, de expresar a través de cualquier arte nuestras ideas u opiniones. Pero el informe no recomienda rescatar los valores.

Pérdida acelerada de los valores sociales
El principal problema de los nicaragüenses es la pérdida acelerada de valores sociales, valores culturales, valores individuales. La corrupción es algo natural, la violencia, los disturbios, el irrespeto a las leyes y al estado de derecho. Todo gracias a los medios de comunicación y a los periodistas. La falta de un trato ético de las noticias y la creciente incidencia de intereses financieros en el abordaje de las noticias ha hecho del periodismo una profesión en decadencia, que ha perdido el respeto de la sociedad y a la vez ha provocado que la sociedad pierda la sensibilidad ante las barbaridades que a diario comenten "ilustres" nicaragüenses.

Esperaba un informe con propuestas concretas, factibles. Que remarcara el valor de la libertad de expresión y que expusiera que es la sociedad nicaragüense, todos, organizados o no, los que debemos defender el derecho a expresar. Porque hoy son los periodistas, pero después quienes sentirán la presión seremos nosotros. Cuando no exista acceso a la información, cuando no podamos salir a las calles a marchar, cuando las artes sean censuradas.

El rol de los periodistas deberá ser el de repartir la bandera de la libertad de expresión. Crear conciencia y ganarse el respeto de la sociedad. Difundir la idea de que sin libertad de expresión ni libertad de prensa la sociedad perderá muchas libertades más. Tendremos mejores resultados si en lugar de aislarse y verse víctimas, se hacen responsables y atraen el apoyo de todos nosotros, a la defensa de un derecho fundamental, universal. La libertad de expresión, un derecho inclaudicable y una lucha ineludible de cualquier sociedad democrática.

Foto: Tomada/www.mici.gob.ve
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