• Abr. 6, 2009, 9:25 a.m.
Le ha pasado a usted amigo lector, que un dia cualquiera, una pareja vestida muy formalmente, con la Biblia en mano, le haya ofrecido “un mensaje del Reino de los Testigos de Jehová” para advertirle que se acerca pronto “el fin de este sistema de cosas” y que Dios tomará las riendas del mundo para arreglarlo y hacer las cosas nuevas? O bien, se ha encontrado con un cristiano evangélico que, después de decirle “Jesus te ama”, le pregunta si usted ha aceptado a Cristo como “su salvador personal”? También le pudo haber pasado que un par de jóvenes, de la “Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días” le hayan invitado a su iglesia para contarle la historia de como el “profeta” Jose Smith, recibió en “revelación” “un nuevo testamento de Jesucristo” para fundar su iglesia mormona?

Yo pienso que si le ha ocurrido. Todos hemos pasado por estas situaciones, en que personas pertenecientes a las más variadas iglesias, están deseosas de hacer proselitismo con nosotros y llevarnos a sus iglesias para adorar a Dios de la manera que ellos lo conciben y a enseñarnos la Biblia como ellos la interpretan. Y para demostralo, le leen y comentan profusamente muchas citas bíblicas tomadas curiosamente de una misma biblia: la versión protestante de Reina-Valera; King James en inglés, o derivada de ella, como es el caso de la Biblia de Testigos de Jehová, quienes se inventaron sus propias escrituras. Todas de 66 libros, diferentes a la católica de 72: sesenta y seis libros (66), seis (6) menos, que la biblia católica: 666, le suena familiar?

De las tres iglesias mencionadas, sólo una de ellas se podría decir que es netamente cristiana y trinitaria: La iglesia protestante. La de los Testigos de Jehová es más bien lo contrario: una iglesia anti-cristiana que “alaba” a Jehová y degrada a Cristo rebajándolo a condicion de criatura. Los mormones, por su parte, tienen en más alta consideración el Libro del Mormón que a la Biblia misma, pero ambas, para gancho y propaganda, se presentan al público “predicando a Cristo”, mientras los llevan a sus iglesias. Lo único que une a los Testigos de Jehová y protestantes es que tienen un adversario común: la iglesia católica, “la gran ramera”, o “babilonia la grande”, como se complacen en llamarle comunmente.

Pero el asunto es otro: la Biblia misma. Como puede ser que toda la inmensa variedad de iglesias cristianas (las históricas y las de culto) puedan hallar respuestas favorables a sus posiciones doctrinales en un mismo libro, para apoyarse ellos y desacreditar a otros? ¿Es acaso la Biblia, la palabra polivalente de Dios o su palabra ambigua? Es curioso notar que los temas más contradictorios entre las creencias católicas y las protestantes, salgan precisamente de lecturas salidas de la misma Biblia. ¿Es esto posible?  ¿Puede la Biblia darle la razón a cada uno de los grupos tratándose de un mismo tema? La respuesta le parecerá increíble, pero es “Si” en la mayoria de casos. La Biblia habla de varias maneras a sus creyentes, pero no de un modo totalmente explícito, más bien de una manera escondida, escarbada, y hasta en aparente contradiccion de si misma, lo que crea polémica. Y la polémica, justamente, ha sido el motor básico que le otorga dinamismo y crecimiento a la iglesia de Cristo a través de sus veinte siglos de existencia. La vida de Cristo mismo fue polémica, y de ahí que se hayan escrito, y se sigan escribiendo, toneladas de libros acerca de su vida y obra, a favor o en contra, y habrá libros para rato.

Mientras unos hayan su verdad en lecturas directas de los versos bíblicos; otros las hayan en los hechos mostrados por sus mismos personajes, quienes son también mensajes vivientes o modelos a seguir dentro de las sagradas escrituras. De aquí que existan muchísimos tópicos que mantienen enfrentados a la Iglesia Católica y a la Iglesia Protestante.

Mencionemos algunos desacuerdos comunes entre católicos y evangélicos: (1) La sucesion apostólica y la tradición. (2) El primado de Pedro (3). Los libros canónicos. (4) La veneración a María (5) El celibato de los sacerdotes (6) Los hermanos de Jesús. (7) Los sacramentos (9) El mecanismo del Bautizo. (10) La oración y el sacrificio de ésta por los difuntos. Analizar cada uno de éstas, a detalle, requiere escribir un libro. Pero podemos tomar un par al azar y hacer un breve resumen de cómo se presentan las dos posiciones: el celibato de los sacerdotes y los hermanos de Jesús.

Basicamente, la iglesia protestante dice que Jesús escogió hombres casados entre los apóstoles que él tomó para seguirlo en su ministerio, empezando con Pedro, cuya suegra fue curada por Jesús mismo, según relatan los tres sinópticos. ¿Es real esta lectura? Sí. Católicos y evangélicos la pueden leer en sus respectivas biblias. En primera instancia podemos decir que, en este tema, la Biblia les da la razón a los hermanos protestantes y no a los católicos. Igual que cuando leemos las lecturas “clarísimas” acerca de los hermanos de Jesús y supuestos hijos de María. Vamos bien hasta aqui. Entonces, ¿Dónde se apoyan los católicos para pedir el celibato a sus sacerdotes? ¿Cuáles son los hechos bíblicos en los que se basan para sostener su posición? Veamos la práctica. El ministerio cristiano desde sus comienzos significó grandes sacrificios para los llamados por Jesús, y más para los primeros apóstoles que sólo fueron doce. Si alguna vez Pedro fue casado, evidentemente abandonó esa condición, cuando Jesús le dijo que lo siguiera, para hacerlo pescador de hombres, junto a su hermano Andrés. Notemos, que después del episodio mencionado de la curación de su suegra, no se le vuelve a mencionar en compañia de dicha mujer o esposa, de la que jamás supimos el nombre.

La misión de evangelizar (predicar al mundo las buenas nuevas) que Jesús les pedia era demasiado grande, como para que la ejecutaran hombres casados. Y para muestra está el mismo Jesús, que no se casó. Ni Juan El Bautista, ni Juan El Evangelista, ni Pablo, el gran apostol de los gentiles. Este último recomendó hacerlo a los creyentes comunes. Pero el vivió y murió célibe, debido a su inmensa tarea. Ser pastor evangélico es un oficio menor; ser Papa, Cardenal, Arzobispo, Obispo o Sacerdote, es un oficio mayor. Jesús definió el celibato de manera magistral y clarísima. ¿Se hubiera imaginado alguien, al fallecido Papa Juan Pablo II, predicando el evangelio al mundo, acompañado de su mujer y de sus hijos halándole la sotana cuando ya tenian hambre?

El caso de los “hermanos de Jesús” merece otro artículo, pero les adelanto estas preguntas: ¿Dónde estaban esos “hermanos” cuando Jesús agonizaba en la cruz? Si no creian en su hermano (como aluden los hermanos protestantes), se supone que por lo menos debieron acompanar a su madre a pasar tan cruel dolor, ¿o no? ¿Fueron unos hijos tan desalmados con su madre, que ni eso pudieron hacer? ¿Asi se comportaban las familias judías a la hora de un duelo? No lo creo. Las leyes romanas no prohibían a los familiares directos asistir al proceso de los ajusticiados. En el caso de Jesús, su madre, las otras Marías y el joven apostol Juan, estuvieron presentes hasta el mismo momento de su expiración. ¿Porqué no debían estar ahi sus supuestos “hermanos” si los tenia? Aqui hay algo raro.

La palabra “hermano” en ese tiempo significaba mucho más que hermanos de sangre. Podían ser personas de su misma comunidad o pueblo, o simplemente parientes. Abraham le llama “hermano” a Lot, a pesar des ser realmente su sobrino. Pero ese término no existía entonces, como tampoco había la variedad de palabras que tenemos hoy para expresar parentela directa y politica. Si esto hubiera sido asi, Jesús hubiera tenido madrina, padrino, cuñados, etc.. De modo que los “hermanos de Jesús” que aparecen en el evangelio, pudieron haber sido igual: sus primos, sus coterráneos, o simplemente hijos de José, su padre putativo, de un anterior matrimonio, como también se ha insinuado. El hecho real que aparece en la Biblia, pese a esas “lecturas clarísimas” acerca de “sus hermanos” quedan desvirtuadas con la soledad de María al pie de la cruz, viendo morir a su único y primogénito hijo.
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