• Mayo 1, 2009, 3:56 p.m.
Recorrer los caminos y ver las montañas de Jinotega y Matagalpa algunas preservadas otras visiblemente afectadas por la acción humana me hace recordar la lucha por la preservación de la naturaleza que desde hace años han estado promoviendo organismos una vez que han visto lo irreversible su recuperación en algunas áreas. Por otro lado, la población campesina carente de recursos básicos no tiene la oportunidad de desarrollarse integralmente dada la falta de incentivos tanto económicos como sociales y espirituales. Ellos están totalmente desarmados para enfrentar al enemigo que silenciosamente invade el terreno.

Por lo menos es mi percepción recientemente durante un recorrido por municipios de Jinotega y Matagalpa organizado por el Fondo de Desarrollo Agropecuario FONDEAGRO con el fin de exponer actividades en pro de la economía local alternativa. Y aunque quizás parezca fuera de tono, una de las interrogantes que me surgió fue ¿El campesinado de la zona norte, a pesar de la guerra de los 80, las condiciones de pobreza y la falta de oportunidades económicas estarán dispuestos a comenzar de nuevo una lucha armada en el interior de Nicaragua?

Sobre esos comentarios en el pacífico basta y sobran. En el norte algunos se ríen y critican a aquellos que de una u otra manera pretenden sacar réditos del contexto político a nivel nacional. Durante el recorrido preguntamos por los rearmados que desde hace días los Obispo de Nicaragua y políticos faranduleros, que han dejado a un lado la realidad del campesino porque ahora viven en Managua, dicen que se preparan para un ALGO. Sin embargo, no encontramos a aquellos que pretende dejar de trabajar la tierra para armar un nuevo conflicto entre nicaragüenses. Tampoco comentarios al respecto.

Patrones culturales cambian
Tanto por el Servicio Militar Patriótico como por La Contra, los muertos fueron múltiples. El núcleo familiar se desintegró y muchas personas emigraron del área rural a la urbana. Obviamente los patrones culturales cambiaron y la forma de pensar del campesinado visualizó alternativas de superación. Los jóvenes llegaron a estudiar a la Universidad y conocieron el Internet. Han recorrido el mundo a través de la pantalla de la televisión y las imágenes de la guerra en Centroamérica, Asia, África y particularmente en Oriente Medio han penetrado en el pensamiento de las nuevas generaciones. Quizá en muchos de ellos causa repulsión e incapacidad ante las atrocidades que comete el mismo ser humano con el fin de demostrar su hegemonía y poderío.

Dada estas circunstancias es inconveniente que los políticos fanáticos echen a pelear a la gente argumentando descontento partidario. Otros no menos políticos, dejando al lado su misión apostólica, también advierten sobre el levantamiento de grupos armados, que no está malo, lo malo es la postura partidaria que se sale por las venas. Estos que dicen rearmados no lo estaría sino fueran azuzados por quienes manejan recursos económicos y relaciones internacionales de donde obtienen la “venia bendita de su lucha democrática”.

La guerra no debe ser el argumento de riña para defender otros derechos que según ellos se han violentado. Bien lo ha dicho Don Marcos Zelaya en Wiwilí, “esas son locuritas de la gente del pacífico. Los que están rearmados son los vagos y asaltantes montaña adentro. ¿Ustedes creen que con lo vivido queremos más guerra”?

Lógicamente nadie de la zona norte quiere ver a sus hijos muertos por dignidad  partidaria. Doña Reyna Zelaya por el contrario, su mayor deseo es que sus 11 hijos e hijas estudien y trabajen. Que aprendan a proteger los bosques del Cerro Kilambé, que pronto desparecerán sino se reforestan.

Realmente en estas zonas, anteriormente de conflicto armado, la gente sí está armada pero de asistencia técnica, economía de patio, créditos y mucha naturaleza. Armada de valor para enfrentar el analfabetismo y promover el turismo ecológico sostenible. Armados con el machete y el azadón para levantar la producción de frijoles y maíz. Mientras que en el Pacífico se arman de ideas prefabricadas, algunos incitando, otros posiblemente financiando la organización y porqué no hasta rezando.

* El autor es Comunicador Social

Foto: www.semana.com
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