• Mayo 17, 2009, 10:22 a.m.
El poeta Macedonio Fernández, un argentino maravilloso, genial y con un mordaz sentido del humor, escribió una vez que uno de los puestos de trabajo con menos competencia era el de Presidente de la República, especialmente si uno lo comparaba con el número de personas que aspiraban a ser abogados o médicos o contadores. Tan cierto es esto que vemos cómo en Nicaragua, por ejemplo, no salimos de los mismos nombres.

Meditando sobre esta realidad, se me ocurrió la idea de proponerles a los y las lectoras de este espacio, la elaboración de un anuncio estilo clasificados que liste los requisitos de la persona que quisiéramos para ese puesto. Un anuncio de esos que empiezan con: SE BUSCA y que describe el prototipo ideal para cumplir a cabalidad el trabajo en cuestión.

La idea, sin embargo, es que también aquellos o aquellas que sientan que reúnen condiciones idóneas para llenar esta poco poblada lista de aspirantes, se animara a ofrecerse para llenar esta vacante, exponiendo las razones por las que considera sería un candidato o candidata a la altura del puesto. Objetivamente, entre los cinco o seis millones de habitantes de nuestro país, tendrá que haber un buen número de gente que pueda asumir esa responsabilidad. El asunto es atreverse realmente a decir ¿y por qué no yo?

Si nos remitimos a quienes hasta ahora han estado en ese empleo y a los nombres que se barajan para el futuro, está visto que no se necesita ser ni lumbrera, ni guapo o guapa, ni flaco, ni siquiera tener carrera universitaria para el oficio. Claro que de lo que se trata el ejercicio aquí esbozado, es de proponer a alguien o a un buen manojo de nombres que no nos dejara en lo mismo que nos han dejado los que, desde Somoza, han ocupado esa posición en el escalafón nacional. Querríamos, según intuyo yo, poder disponer de una selección que represente bien el espíritu y las buenas cualidades de nuestra nacionalidad.

Si nos ponemos todos a pensar y a barajar nombres, más de alguno se nos ocurrirá, me parece. Pero como no se trata de poner los bueyes antes de la carreta, y todavía algo de tiempo tenemos, sugiero que empecemos por el principio, esto es, por  la lista de requisitos. Después podríamos ver quién contesta nuestro “SE BUSCA” y nos manda currículo, foto, recomendaciones y todas esas cosas…

¿No creen que, como pueblo, como empleadores que somos de quien nos gobierna, podríamos darle rienda suelta a esta iniciativa de buscarnos un presidente o presidenta que salga de una lista de voluntarios aguerridos y dispuestos a agarrar la sartén de este país por el mango?

Quién quita que la idea de Macedonio funcione, y que echemos a andar un proceso de democracia directa que genere verdadera participación.

El espacio está abierto. A ver qué proponen.
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