• Jun. 19, 2009, 4:45 p.m.
Presidente Ortega:
Gran tabú en el ser humano es no aceptar que la piedad tras su fachada ha tenido siempre un acérrimo odio hacia la razón y hacia las leyes elementales del sentido común. El poderoso siempre se ha rodeado de masa piadosa y ha castigado a su resistencia racional.

Pensar en su regreso al poder, presidente, sólo es entendible a través de una lógica de apoyo de una masa piadosa que es utilizada por usted para su preservación contra una resistencia racional que lo rechaza, no en primera instancia por autoritario, sino por un impulso orgánico que les alerta: su memoria.

Usted no era viable para los racionales por una reacción natural que les conlleva hacia un recuerdo traumático en el que la nación bajo su administración adquiere altas cuotas de poder discrecional para la interpretación y aplicación de las leyes: “Welcome to Africa” o si lo quiere en español: “Plata para el amigo, palo para el indeciso y piedra para los enemigos”, es esa la síntesis de su filosofía bizarra, es esa la desmesurada línea de la masa piadosa que lo escolta, lo rebuzna y lo deifica.

A propósito de deidades, usted desde joven, desde el agitado y entonces entusiasta movimiento estudiantil, ganaba concursos de oratorias pensándose en deidad en una eternidad llamada 1959 (en Long Island Iced Tea); hoy yo sé que hasta las hojas del jardín de mi casa se mueven tras su voluntad y su tardanza. Pero, aparte de eso, ya sabe también presidente, que usted no es más un gran orador, puesto que aquéllos se conocen por su alto nivel de síntesis y además manejan el dinamismo de los medios y sus horarios de edición. Canal 4 se la perdona, porque además se ser suyo, creen que todo el país no tiene nada que hacer y le transmiten toda la verborrea que es como verlo en 1985, y a usted ahí, sintiéndose vivo sólo por llevar bigote, sonrisa y un reloj en la mano izquierda. 

Pero bajo mi perspectiva, y es una de las cosas que deseo en esta carta señalarle, no sé muy bien por qué se ha transformado usted, presidente, en un hombre inabordable (nunca responde a mis cartas, no asiste a mis citas, ni a mis performáticos recitales de poesía), seguro porque asume usted que ser inabordable es una de sus responsabilidades históricas, y en vez de enfrentarse a los conceptos y realidades, como un estadista coherente, todo lo quiere resolver tapando el sol con un dedo, y extraordinario es, que virtualmente lo logra. (Admito que admiro mucho esas bandidencias suyas). 

“Ya la historia me absolverá”, creo que debe ser su pensamiento. Y es esa una gran apuesta, como toda gran apuesta a la que apunta un buen sátrapa. No todos lo logran, ya vea usted a Sadam que pasó a mejores reinos, o aún peor el caso de los socialistas Ceauşescu en la revolución Rumana del 89; sin embargo hay otros a los que les va mejor, Kadafi sigue de lujo, Kim Jong-il hasta de “paradito” ante el mundo anda y a Fidel ya ni se diga, anda tan bien que hasta acaba de firmar contrato con Adidas (ya usted podría ir pensando a quién darle el contrato de sus Sport Jackets violáceas, espero que no sea vendepatria  y al menos sea con la Trico-textil) . Y bueno, hay otros como Chávez, que prefieren lavarse las manos y la última vez “se la montó” a usted dejándolo hacer el papel de héroe, mientras le daba la mano y un libro al presidente de turno del Imperio.

Ya para despedirme, presidente, quiero solicitarle que sea usted más sensato y prudente. Vaya abortando algunos delirios de grandeza y continuismo. Somos 6 millones de alma en este país, dos tercios de ellos tenemos menos de 35 años, el mundo es distinto a como usted lo visualiza, es más complejo, menos maniqueo, y posee otras ecuaciones que voluntariamente usted omite. La utopía a todo lo largo de su historia, ha siempre abogado a la violencia para relativamente poder concretarse, usted pertenece a una estirpe utópica y vea todas las amenazas y lúgubres panoramas a los que ya nos está destinando.

Contemple la situación actual en Irán, contemple el descontento que genera en todos esos jóvenes reformistas el enfermizo instinto que produce la perpetuación  insana y retrograda del poder sobre sus súbditos; contemple Grecia en la navidad pasada y el desborde espontáneo que provocó la desmedida represión de la autoridad en la masa juvenil tras la muerte de un solo mártir sin nombre; contemple más atrás a Mayo del 68, Julio del 79, y reflexione sobre todas las reivindicaciones por las que constantemente aboga el mundo racional: muerte al providencialismo, muerte al poder perpetuo, vida a la democracia participativa, a las consultas ciudadanas, vida a la igualdad de género, al debate, vida al respeto a la institucionalidad de un Estado.  

Presidente, dejemos de depositar la culpa de los males de este país en factores foráneos, puesto que si efectivamente están allá, también en un espejo podríamos encontrar a sus culpables. Reconsidere sus reformas constitucionales y no crea que son dos o tres los que se comerán este país mientras el resto velamos desde el piso el caer de sus migajas. Esto es un llamado a la reflexión, o en todo caso, ¿quién pondría a los muertos?  Piense en frío, dignatario, piénselo. 

http://emilapersola.blogspot.com/  
http://es-la.facebook.com/people/Emila-Persola/758221907

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus