• Jul. 2, 2009, 4:09 p.m.
Tras la ola mediática que desató la muerte trágica del tricampeón Alexis Argüello, personas que simpatizan con el partido gobernante han emprendido una serie de acusaciones que achacan a los medios de comunicación las causas de su suicidio. Es cómodo decirlo, cuando alrededor de Argüello se tejieron intrigas que lo sacaron del juego y lo dejaron prácticamente como un adorno de la silla edilicia de la capital.

Orillado a la autodestrucción
Las acusaciones indican que el alcalde fue orillado a la autodestrucción por los medios de comunicación, por las constantes críticas lanzadas, que señalaban, entre otros asuntos, proyectos inconclusos, licitaciones fuera de orden o bien inexistentes, para favorecer a allegados de funcionarios cercanos y a la vez distantes del laureado boxeador de 57 años.

Al respecto, cabe recordar que Argüello, como alcalde de Managua nombrado por el Consejo Supremo Electoral, tras los criticados resultados de los comicios, era un funcionario público que debía regirse por las leyes y procedimientos de la Contraloría General de la República.

Nunca se le cuestionó a Alexis por sus problemas personales, más sí por no aparecer en actos públicos, por viajar constantemente y por ausentarse por períodos prolongados de su despacho, lo que iba en detrimento de su gestión como cabeza de la principal plaza edilicia del país.

El hecho de que se plantee dudas respecto a la forma en que falleció no significa que se esté culpando a alguien, sino que es producto de las interrogantes planteadas por diversos sectores desde el mismo momento en que se conoció su muerte.

Sólo días antes se podía verle en Puerto Rico, en un evento en su honor, o en la celebración del Día del Padre, bailando al son de la banda municipal que se lució con mambos y música de la Sonora Matancera. Ese es suficiente motivo para que muchas personas se pregunten si el hombre que se disparó en el pecho, la madrugada del primero de julio, es el mismo que reía y gozaba entre homenajes.

Cuentas
No fueron los periodistas quienes pusieron la comuna en sus manos, tampoco lo aislamos de su mando, como sí se ha logrado saber de personas impuestas en el gabinete municipal por la pareja gobernante, pero sí de algo se puede culpar al gremio de la comunicación es de haber pedido cuentas que la población merece conocer de cualquier persona que está al frente de una entidad tan importante como es la Alcaldía de Managua.

Si Alexis fue una víctima, no son los medios de comunicación los culpables. Lamentamos su deceso, como un ser humano, como un hombre, como padre de familia. Deploramos que haya sido así el fin de una estrella del boxeo internacional que tanta gloria llevó al nombre de nuestro país, y sobre todo que una aparente depresión lo haya empujado al suicidio. Independientemente de su gestión, Alexis brilló con su propia luz.
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