• Sept. 4, 2009, 6:02 p.m.
62. La cantidad que logré contabilizar en el trayecto. La letra era desgarbada, pero perfectamente legible y sin errores ortográficos. La leyenda era siempre la misma. El color de las paredes siempre distinto: rojo, amarillo, blanco, celeste. La caligrafía, heterogénea, se intercalaba entre cursivas y moldes. Letras alargadas y no tanto, delgadas y grotescas, acompañadas de puntitos y bolitas, sílabas enrolladas como confusos ovillos o pequeños caracoles parcialmente dispersos.

Pinta tras pinta iba imaginando el rostro descompuesto en un gesto de arrechura de quienes vivían en esas casas. No me metí en sus zapatos, sino en sus porches, en su sentimiento arraigado y degradado de derecho como propietario, en su impotencia, en sus finanzas, haciendo cuentas de cuánto les costaría la broma, pese a sus deudas con el Gallo más gallo. Pensaba que ellos no se cuestionarían a ultranza quién había realmente sido el autor (o los autores) de tan poco estéticos placazos. Un nombre genérico bastaba.

Fue entonces cuando empecé a idear formas de cómo yo, como eventual afectada, resolvería el infranqueable “A la verga la derecha. Patria libre o morir” de la fachada de mi hogar, y así, una a una fueron surgiendo las “Instrucciones para sobrellevar una pinta indeseable en el muro de una casa”:

1. Obviar “eso” que tanto le molesta. No pronuncie la palabra pinta, placazo, mancha, letras, rayas, publicidad revolución-partidaria, graffiti, etc. Es esencial mantener la calma y no hacer más que lo que se le indica, es decir, omitir la realidad del hecho.

2. Contar hasta 10 y respirar hondo cada vez que salga y entre a su casa. A diferencia de la propuesta anterior, aquí el hecho no se omite, sino que se acepta para luego resignarse a la realidad. Le sugerimos que vaya directo a su trabajo, o donde se dirija, procurando comprender con tranquilidad lo ocurrido, que ésto no le afecte en su desempeño laboral o en los propósitos de sus diligencias.

3.
Vendar sus ojos al salir y antes de regresar a su vivienda. Esta indicación es un poco más complicada que las anteriores, por cuanto requerirá de apoyo externo, o en su defecto, hacer algunas prácticas antes, tales como contar ladrillos, ubicarse a través de los puntos cardinales a la perfección o hacer ejercicios reiterados para fortalecer su memoria, que debe recordar fielmente dónde se encuentra situada cada cosa.

4.
Si su cumpleaños coincide con estas fechas plaqueriles, no dude en regalarle a su muro una renovada y fresca capa de pintura con el color que esté de moda.

5.
Adelantar la fecha de navidad o año nuevo puede ser también válido, y con ese pretexto, compre pintura suficiente y manos a la obra. No olvide utilizar colores que poco favorezcan a la efectiva visualización de las pintas.

6.
Denunciar el hecho y descargar en su denuncia toda la rabia contenida, ante un inmutable policía de su delegación distrital. Esta acción no será efectiva en cuanto a resultados se refiere, pero le servirla al menos de catarsis.

7.
Derribar el muro de su casa, evitando toda clase de apegos emocionales y recuerdos de cómo éste le resguardó de posibles atracos amanezqueros, para proceder a edificar -en esta ocasión- con mayas o cercos, así tendrá asegurado que nunca más sucederá “eso” que ahora tanto lo exaspera.

Si alguna de estas providencias le resultara cómoda y oportuna, se le exhorta a interrumpir su puesta en marcha de la filosofía del “ojo por ojo” o “pinta por pinta”, independientemente que los autores intelectuales y/o materiales del vecindario hayan sido plena y públicamente identificados.

Se le aconseja que sea buen cristiano o buena persona (si no cree en posturas religiosas), dejando en claro que ésto no significa poner su muro a la disposición como su otra mejía. Lo que proponemos es que comprenda a aquellos que no tienen razonamiento crítico, ésos que no utilizan el conocimiento y la inteligencia para llegar, de forma efectiva, a la posición más razonable y justificada sobre un tema. Entienda las distorsiones cognitivas que sufren estas personas. Sea buen samaritano y entable un diálogo honesto y de buena fe con ellos. Intente con la razón explicar lo nefasto de estos actos. Si no fuera posible,  piense finalmente que no es que no existan soluciones al conflicto, sino simplemente es que no las ha visto todas, regrese un poco más arriba de este escrito y después de escoger, ponga en marcha las instrucciones detalladas.
Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus