• Sept. 11, 2009, 10:43 a.m.
La historia de nuestro país es grande junto a sus protagonistas, quienes cambiaron, impusieron, conquistaron, algunos dejaron legado, otros colonizaron, robaron, violentaron, sedujeron, unos con gallardía, otros cobardes, con patriotismo, leales, algunos vende patrias, otros con justicia, con mucho espiritualismo y otros con nada descalzos, desnudos, muertos de hambre, con piedras defendiendo esta tierra única en América, nuestra Nicaragua Nicaragüita.

No puedo mencionar a todos, unos con grandes historias y otras muy vergonzosas, algunos vende patrias y otros genocidas, pero si al “chaparrito” Augusto César Sandino, acusado de bandolero, anarquista, espiritualista, guerrillero, comunista, socialista, suicida, masón, de teósofo, asesino, adventista, milenarista etc…

¿Y quién es Sandino?
“Soy nicaragüense y me siento orgulloso de que en mis venas circule, más que cualquiera, la sangre india americana que por atavismo encierra el misterio de ser patriota leal y sincero. El vínculo de nacionalidad me da derecho a asumir la responsabilidad de mis actos en las cuestiones de Nicaragua y, por ende, de la América Central y de todo el continente de nuestra habla, sin importarme que los pesimistas y los cobardes me den el título que a su calidad de eunucos más les acomode. Soy trabajador de la ciudad, artesano como se dice en este país, pero mi ideal campea en un amplio horizonte…”. Ese es Sandino con sus palabras, desde su manifiesto.

“Un hombre pequeño de unos cinco pies de estatura, delgado, de cara fina, ojos menudos pero muy vivaces, nariz fina, era lampiño no tenia barba, era muy vivo, no se le sentaba una mosca”, es ante todo, un representante de los humildes campesinos, obreros  y los explotados de América latina, es el frente de la lucha antiimperialista.

Existen antecedentes que contar, cuando Sandino va redimir a su pueblo no es por un impulso necesariamente como lo mencionan algunos escritores que lo tergiversan. Según ellos, cuando Sandino llega donde Moncada y éste lo ridiculiza, Sandino llora del desplante de Moncada y por eso es que no acepta la rendición.

Es decir, de acuerdo a los historiadores, que Sandino no entregó las armas no por una decisión patriótica, sino por sentirse descalificado por Moncada. El general Moncada generó un estado de ánimo, desarrollando todo tipo de emociones en Sandino, esto es real. Pero real o no, Sandino no se sintió bien en ese encuentro con Moncada primero por la actitud oligarca de Moncada, -¿Cómo se le ocurre morir por el pueblo?- le diría en su última entrevista a Sandino: “El pueblo no agradece, lo importante es vivir bien”. Sandino llegó a la conclusión que estaba dialogando con una sabandija, que sólo pensaba en el interés individual.

El 1 de julio de 1927 dio a conocer su primer manifesto. “El hombre que de su patria no exige un palmo de tierra para su sepultura, merece ser oído, y no sólo ser oído sino también creído”. Un hombre sin ningún interés en nada material prometió que no quería recompensa alguna. Planteaba que su lucha estaba completamente desligada de todo interés económico y decía que por el dinero se sentía el más profundo desprecio en los campamentos de su ejército.

Escritores tergiversan el significado de anti-imperialismo
Algunos escritores tergiversan el significado de su anti-imperialismo como si fuera una simple coincidencia de los hechos históricos. Como un sujeto que produce el mundo social, Sandino viene de una historia, de una geografía que lo obliga socialmente y políticamente a luchar por su país.

En ese contexto el líder no puede obviar las emociones, que son un componente básico del ser humano. El estado de ánimo que generó Moncada al ridiculizar a Sandino por su lucha, le produjo un gran enojo, lo que facilita la salida de temas no expresados y establecer nuevas pautas de acción o comunicación.

Las emociones se crean a partir de acciones simples del ser humano, es como un mecanismo de energía que provoca en el ser humano acciones para favorecer su existencia, pero es a la vez una acumulación de eventos. El  liderazgo es clave en la generación de emociones y se pueden crear a través de los juicios que pueden ser fundados o no. El amigo trabajador de Tampico, que llamó a los nicaragüenses vende patria, le generó a Sandino un estado emocional que lo impulsa a luchar, pero también en una acumulación de eventos que definitivamente influencian su actuar.

En conclusión, considero que no solamente los momentos claves de la historia del país, también un sinnúmero de eventos políticos y desmanes en la democracia de ese momento fueron los que habilitaron o incitaron la lucha de Sandino contra la invasión yanqui. Sandino es un personaje con una estructura individual y social y con un nivel de análisis político y económico descomunal por encima de cualquier político criollo o diputado de nuestra asamblea.

Un Sandino intelectual
Sandino era un Líder de vasto conocimiento, leía mucho, hablaba y se escribía mucho con intelectuales. En alguno de sus escritos mencionaba la bravura de Napoleón, pero se decepcionó al conocer su egoísmo y su fanfarronería, prefería la vida de Bolívar, lo emocionaba mucho.

Prescribía el futuro de Estados Unidos, iba a la historia, a los desmanes del poder: ¡Oh dólar maldito, eres la carcoma que mina los conocimientos del imperialismo yanqui, y tu mismo serás la causa de su derrumbamiento!

El escritor Salvador Calderón Ramírez en su libro 'Últimos días de Sandino' escribe que los mismísimos senadores del capitolio de Washington y el representante Lewis habían declarado que el general Sandino no es un bandido, sino un insurgente que defiende su nativo hogar…

En aquel contexto la muerte de Sandino era una realidad en donde su mentalidad, filosofía y política no era compatible con los políticos y los militares en el poder. Si Sandino no moría en ese momento lo intentarían en otro. Él lo sabía: o moría traicionado o en combate. Y como lo dijo su padre “ya lo están matando; el que se mete a redentor, muere crucificado”. Ya en los en los últimos momentos cuando procedían a registrarle los bolsillos les dijo: “no llevo un sólo centavo porque jamás he tomado fondos a la nación”.  Su dignidad mostrada hasta los últimos instantes de su vida, este es ejemplo de un hombre pequeño pero grande, que nos deja un legado incomparable en Nicaragua.

Su carácter antioligárquico y antiimperialista son aspectos que no podemos obviar. Sandino es una fuerza política, social y humana. Es el factor por el cual cada nicaragüense debería de estudiar su vida y su lucha. Hoy estamos en una batalla de ideas, y es necesario prepararse; los nicaragüenses tenemos que conocer la historia de Nicaragua para poder enfrentarnos en esta lucha de ideas. Debe ser una tarea de cada pedagogo o padre de familia de mostrar la historia real de Sandino y su “pequeño ejército loco”, para aprender un poco de su dignidad, de su justicia y no vengan escritores trasnochados a tergiversar la historia, recordemos ningún ser es perfecto.
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