• Oct. 8, 2009, 10:50 a.m.
Hace algunos meses, un compañero me dijo que escribiera sobre mi participación en el Frente Sandinista de Liberación Nacional, a lo que le respondí: “si llego a escribir, lo haré desde mi llegada al Frente de Liberación Nacional (FLN) hasta llegar a lo que luego pasó a llamarse FSLN”.

En las primeras reuniones y los primeros contactos entre los jóvenes de diferentes estratos sociales que nos vimos enrolados para iniciar la lucha contra la dictadura somocista, recuerdo a José Benito Escobar Pérez, un joven obrero de la construcción, quien facilitó la casa de habitación de su mamá, ubicada en el barrio Los Pescadores.

En ese barrio, y en esa casa, se hicieron las primeras reuniones del Frente de Liberación Nacional (FLN), un movimiento que surgió del seno del pueblo y a la orilla del Lago de Managua. Algunos de los compañeros que recuerdo y que participaron en todas las reuniones que se hicieron están: José Benito Escobar, Alejandro José Mora Rivera, Jacinto Baca e Inocente Escobar entre otros.

En la primera acción del FLN, el asalto a la sucursal El Carmen del Banco de América, el 30 de mayo de 1963, fecha en que se celebra el Día de las Madres en nuestro país, participaron: Alejandro José Mora Rivera (El Camarada); Alfonso Bohórquez Gómez (Pocho); Jacinto Baca, Sergio Narváez (El Pollo), César Augusto Mora Tercero (Mora), Edmundo Narváez y Guillermo Mejía.

Como nuestros amigos lectores pueden ver, ninguno de los que luego pasaron a integrar la famosa Dirección Nacional del Frente Sandinista aparecen participando en las reuniones de esos días, mucho menos que hayan participado en la primera acción con la que un grupo de jóvenes decidimos sembrar la semilla de la esperanza por la democracia y la libertad de Nicaragua. Y, ahora, tampoco ninguno de los participantes en la primera acción están en el “Mural de la Victoria Sandinista” de la Alcaldía de Managua.

Luego de la primera acción, vinieron las capturas, interrogatorios y torturas que hicieron que los compañeros Alejandro Mora Rivera y César Augusto Mora, orinaran y vomitaran su propia sangre. Esa historia no se nos ha olvidado, ni se nos olvidará por la verdad histórica y por el respeto que se merece nuestro pueblo.

La primera acción surgió como una necesidad de nuestra organización. En primer lugar, lo hicimos para probar nuestra capacidad organizativa y nuestros nervios, y demostrar que en Nicaragua había gente dispuesta a luchar. En segundo lugar, porque en Honduras se encontraban Carlos Fonseca Amador y Tomás Borge. Carlos había llegado hasta el vecino país del norte, luego de su regreso de La Habana, Cuba. En Honduras, ambos compañeros pasan dificultades económicas y había que ayudarles y para eso llegó Navarrito hasta la casa de José Benito. Luego de esa acción vinieron otras similares.

Llegamos al año1967, en donde se dan dos momentos históricos que marcan para siempre a nuestro pueblo. El primer momento, se da el 22 de enero de 1967, cuando la guardia masacra a nuestro pueblo y Fernando Agüero Rocha se refugia en El Gran Hotel de la Avenida Roosevetl.

Varios de los miembros del Frente Sandinista que estábamos en Managua asistimos a esa concentración para observar el comportamiento y la situación que se pudiera dar ante la multitud que se congregó en la Plaza de la República. Como sobrevivientes de esa masacre recuerdo a los compañeros: Alejandro José Mora Rivera y Carlos Alberto Gómez (El Chang).

La segunda acción fue la que se dio en Pancasán, en las montañas de Matagalpa. Aquí caen en combate compañeros sandinistas de la talla de Silvio Mayorga y Francisco Moreno Avilés (El Ruso); este último habitaba frente a la Cantina El Gato Abraham.

Al momento de su muerte, Francisco Moreno tenía 15 años de edad.

Esta es parte de una historia que no aparece por ningún lado, ni la hemos visto reflejada en ningún libro, pero es verdad, y mientras los que iniciamos esa otra etapa de la lucha que nos heredó el General Sandino. Pero esa historia el pueblo la conocerá. 
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