• Oct. 10, 2009, 3:31 p.m.
La noticia a mí también me tomó por sorpresa. “Obama es Nobel de la paz…”, y al pronunciarlo no pude evitar en cada una de las palabras, asentir con naturalidad la información de esa cláusula. Enhorabuena Noruega ha depositado el Nobel de la Paz en la fe de la esperanza del pueblo estadounidense y en el secundado respaldo que le hemos dado a la civilización humana.

El Nobel no está siendo ubicado con GPS sobre una causa en particular sino sobre los esfuerzos de un individuo por establecer una política de esperanza en un mundo que agoniza desde todos los flancos.

En ese sentido, comparto con Oscar Arias que es un premio visionario, y con Rigoberta Menchú que es un premio al compromiso general a establecer nuevos caminos y paradigmas para la paz mundial; el Nobel a Obama es definitivamente un reconocimiento por ser capaz, desde su posición de estadista imperial y sin arrogancias, a hacer un llamado a la humanidad para anunciarnos a que hay otras formas de establecer relaciones  entre los “mismos” y las “diferencias”.

El Nobel de la Paz a Obama, es un premio aunque se dude, a la fe por la esperanza que albergan todos los creyentes, agnósticos, burócratas y seres no alineados de que la felicidad, la tolerancia y la solidaridad pueden ser medios y fines de este reino. Que ya no hay cabida a la justificación del poder por el poder, sino de una indispensable y aunque ingenua necesidad del retorno de la ética a la política si es que queremos persistir.

Un hombre gestado en el mestizaje, en el seno de una familia disfuncional, capaz desde niño de extenderle la mano a las diferencias, fue tomando sus primeros pasos en las libertades logradas por la luchas y reivindicaciones de ancestros explotados, marginados y desprovistos de derecho, para ir escalando con sacrificio, tacto y un gran talento  entre la élite académica  y la blanca castas política de su país.

Su mensaje de esperanza y cambio de actitud a la NO victimización de la comunidad negra  no es un parto de nueve meses, sino un extenso legado que parte desde los gettos de Chicago como honorable abogado en derechos civiles pasando por el  copatrocinio de leyes contra los grupos de presión, el control de armas convencionales en su país y soluciones al calentamiento global.

Por otra parte, desde la presidencia de Estados Unidos, el actual Nobel de la Paz, ha destinado gran esfuerzo para tomar acertadas políticas que ya dan signos de haber desacelerado la recesión económica mundial; igualmente sin actitudes blandengues, insta a Israel a restablecer diálogos con Palestina, le da la mano a Chávez sin caer en sus jueguitos de toreo, la espalda a Huntington asegurándole al islam que no habrá tal choque entre las civilizaciones, y es directo con Cuba al eliminar restricciones –estrategia que considero, en menos de dos años, hará caer al régimen totalitario de los Castro.

Obama ha recibido el Nobel de la Paz por sus esfuerzos diplomáticos en el campo del desarme nuclear, aunque los reduccionistas aseguran que Estados Unidos debe empezar por su propio desarme para hablar de paz mundial; por tal razón, Obama precisamente puso fin a los planes --la gran locura de Bush-- de desplegar el sistema de defensa antimisiles de largo alcance en Polonia y República Checa. Este hecho que estaba a punto de desatar una nueva “crisis de los misiles” con Rusia es el acto de paz más heroico de la década.

Barak Obama ha recibido el premio Nobel de la Paz porque su actuar es un estado de conciencia, y su mensaje es él en sí mismo.  

http://emilapersola.blogspot.com/
http://www.facebook.com/emila.persola
Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus