• Nov. 5, 2009, 4:40 p.m.
Una compañera de trabajo que estuvo más de 270 días --9 meses-- sin el hijo que nació de sus entrañas, por el capricho de un hombre que además de negarle el derecho de estar con su pequeño, en varias ocasiones la violentó, física y psicológicamente, ahora también es víctima del sistema judicial. Mi colega Doren Roa, es una mujer valiente, abnegada, cariñosa, como muchas madres, cuyo objetivo principal es vivir para y por su hijo.

Desde el momento que comienza a crecer en el vientre la nueva vida, las madres se preguntan ¿cómo serán sus ojitos, el cabello, el color de su piel, será gordito o flaquito, se parecerá a mí o al papá? Esa ilusión de tener en los brazos el fruto del amor que un día unió a la pareja queda en el olvido cuando gente sin escrúpulos, en el peor de los casos el mismo padre, hace hasta lo imposible por separar a los hijos de sus progenitoras.

Cuando se da una ruptura de pareja ya sea de mutuo acuerdo o porque la situación es inevitable, muchas veces la mujeres nos llevamos la peor parte. En el caso de Doren, la jueza Margarita Romero, Juez Quinto Distrito Civil de Managua, le otorgó la guarda y tutela de Javier Ignacio Juárez Roa, además determinó que el papá deberá entregarle en concepto de pensión alimenticia el 30 por ciento de sus ingresos mensuales. Sin embargo, lo más importante es la tranquilidad del niño, quien  debe estar rodeado de sus seres queridos.

Los hombres --no todos-- no asumen su responsabilidad para con sus hijos, sólo para hacerle la vida imposible a la que fue su pareja y utilizan todo tipo de artimañas que, para colmo de  males, son respaldadas por fallos inverosímiles, lo que sigue dañando el corazón de una madre.  

Las madres llevamos en el vientre nueve meses a nuestros hijos, una acción considerada como una bendición que Dios nos regala: dar vida, lo que representa la plenitud de una mujer y lo que toda madre quiere. Después de la materialización de su maternidad, lo que desea es que el ser que salió de ella esté a su lado para compartir caricias, miradas, travesuras, aciertos y desaciertos en el transcurso del largo camino que le tocara vivir.

¿Cómo puede la justicia ser cómplice del sufrimiento de una madre? ¿Qué debe hacer Doren para que su derecho sea restablecido? ¿Quién le va a devolver los momentos que no ha disfrutado con su hijo? ¿Cómo cambiar las escenas que ha vivido Javier Ignacio y darle por fin un respiro, que ya no llore por las noches, que no sienta temor y que por fin este con su mamá?
Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus