• Nov. 20, 2009, 5:02 p.m.
Con herencia de una generación contradictoria, que tanto bailaba rock, usaba pelo largo, como leía a Marta Harnecker, se creía Marxista y Sandinista al final participamos haciendo la Revolución junto a nuestro pueblo nicaragüense.

La generaciones del 70 y del 80 estábamos comprometidos, dispuestos a entregar la vida, a respetar, a la solidaridad, íbamos en la búsqueda de la igualdad, la equidad, el bienestar. A finales de los 70 nos encontramos y juntamos personas que siendo de diferentes estratos, abrazábamos los mismos principios, pensamientos y compromisos. Hasta el desprendimiento de las vidas ofrendadas de hermanos de los que ya casi nunca hablamos como: Javier Guerra, Danilo Aguirre, ambos muy queridos, por todos los que los conocimos.

Hoy después de 30 años, la clase política encabezada por el actual gobierno, quiere imponer un modelo de violencia, confrontación, de miedo de Terrorismo de Estado, argumentos como base de su chantaje, la llamada Revolución del siglo XXI. Que dice ser de la izquierda pero que actúa como la derecha más ortodoxa. Nos quiere arrinconar, obligarnos a que asumamos una posición que nos aleje de un punto de encuentro, de entendimiento, de unidad de los y las nicaragüenses sin diferencias ideológicas, ni políticas, solo la voluntad de amar la vida y asegurar construir una sociedad en donde brille la luz de la verdad, de la honestidad, la equidad de todos y para todas las y los nicaragüenses sin ninguna exclusión.

Ni de izquierda, ni de derecha, esas concepciones y visiones de toma y uso del poder quedan superadas con una visión política basada en Derechos Humanos, en una Democracia Participativa y una gobernabilidad política que requiere el compromiso y la corresponsabilidad de la ciudadanía, del Estado. Es decir de todos y todas los nicaragüenses.

En Nicaragua, las concepciones marxistas, liberal, neoliberal y conservadora han sido representativas de ideologías excluyentes, lo que ha evitado dar continuidad y fortalecimiento al estado social de derecho. Han estado centradas en la toma y uso del poder, no han abonado a la democracia participativa.

Después de tantas guerras, crisis económicas, financieras, de hambre que sufren cientos de miles de ciudadanos y ciudadanas, luego de conocer del calentamiento global, esto solo es una muestra, que se requiere algo más que una “ideología”, de un único modelo económico, de izquierda o de derecha para juntarnos o bien para separarnos.

Pudiera considerarse que los conceptos de Izquierda o de Derecha hoy deben ser un referente de nuestra más reciente historia que ha sido empujada, manipulada y posicionada por algunas décadas, por una cúpula económica política o clase política que de izquierda o de derecha ha perseguido el mismo objetivo: tomar el poder, entronizarse en él o enriquecerse y desarrollar su clientela de seguidores. A costa de la sangre, el sudor o la vida de cada uno y de cada una, de los casi seis millones de nicaragüenses.

Esta realidad la encontramos en 30 años de gobiernos conservadores, 45 años de dictadura somocista, 10 años de sandinismo excluyente y 16 años de neoliberalismo y hoy en día con el “Gobierno de Unidad y Reconciliación” del famoso poder ciudadano, que pregonan a los cuatro vientos, cuyo único y principal objetivo en estos casi tres años del gobierno ha sido procurar por todos los medios reformar la Constitución para entronizar en el poder a una persona que se cree indispensable “un iluminado” y un partido que creen que son los únicos. Y el pueblo sigue esperando la verdadera Redención que está en manos de todos y todas los nicaragüenses.
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