• Dic. 4, 2009, 1 p.m.
Entre las millares de sectas en el planeta, algunas de las ligadas al esoterismo teosófico aún predican un antiguo mito con el que dan fe del origen del universo a partir de la legendaria primera guerra en el Cielo y la expulsión de muchos ángeles, entre ellos, Lucifer, ángel caído que la teosofía asocia directamente como el padre y señor de este universo, y a la humanidad, como su descendencia inmediata.

El mito des-sataniza a Lucifer, y se interesa más por ocuparse de proferir que todo universo existente -el nuestro, uno de muchos- son formas carcelarias diseñadas por las fuerzas creadoras para castigar rebeliones y condenar en dimensiones provistas de espacio y de tiempo, o “efectos karmáticos”, como dirían los orientales.

En algunos mitos de la antigüedad también encontramos versiones similares, por ejemplo el mito que describe que tras la fuga de los titanes del Hades (o los infiernos = mundos inferiores), deseosos de destronar al dios Zeus del Olimpo, emprendieron su asenso, pero el dios advirtió previamente el hecho, por lo que con su rayo fue petrificando uno a uno a los titanes en el vacío, y haciéndolos rotar alrededor del Olimpo se creó así el Cosmos.

Podemos reflexionar que en la constancia de la armonía eterna a la que aluden las religiones, las fuerzas creadoras se han visto enfrentadas al mito de la rebelión y su castigo está ligado al dolor, a la mortalidad y a la materia. Desligándose se las religiones, la filosofía primero y la ciencia después, ambas han ido tras la respuesta del Ser. Y es a la física que le ha tocado insistir en develar las leyes que gobiernan el operar de la materia.

Las teorías de Einstein dieron un salto cualitativo en este campo, paradigmas que luego heredó Hawking y que en la actualidad, 600 científicos de 30 diferentes países en la frontera franco-suiza, participan en el más ambicioso de los proyectos científicos jamás realizado. Este hecho para algunos es tocar a los dioses con las manos sucias, puesto que es develar, entre otros enigmas, el gran misterio de la creación de la materia.

El LHC es el acelerador de partículas más potente jamás construido, tiene una circunferencia de 27 kilómetros, y acelerará protones cercanos a la velocidad de la luz utilizando campos magnéticos que los hará colisionar. De la energía y partículas resultantes del choque, se espera comprender las leyes que rigen el funcionamiento de los componentes fundamentales de la materia, y con esto obtener respuestas a enigmas como el Big Bang, la materia extraña o la Supersimetría.

Sin embargo, hay científicos que anuncian que el ambicioso proyecto presenta riesgos colosales, puesto que al hacer replicas del Big Bang, al crear materia extraña y agujeros negros, se reproducirían fenómenos que en el universo destruyen estrellas y galaxias. Y por ejemplo, si existiesen fallas en el experimento con la replica de un agujero negro -fenómeno que absorbe la materia a tal punto que ni la luz puede escaparse- el fatal resultado es que éste se tragará tanto la Tierra como a galaxias enteras. (Parece poesía o caricaturas, verdad?)

Por tal razón, es que el científico español Luis Sancho, junto a su homólogo Walter Wagner, han iniciado una campaña para advertir al mundo sobre el experimento en curso: “Sólo una especie tan arrogante como la nuestra puede ahora decir, que recrear las condiciones de energía del Big Bang en la Tierra no ofrece ningún riesgo”, señaló Sancho.

¿Entonces, qué pasará? Los científicos del experimento están conscientes de los riesgos que se corren, pero aseguran que hay también muchas posibilidades de develar esos enigmas. Es una larga disputa entre tímidos y atrevidos que lleva más de cien años. No obstante, el experimento ya se puso en marcha la semana pasada. Las apuestas están hechas y los dados sobre la mesa. Sólo queda esperar. Y quizás esta vez Prometeo saldrá impune de sus hurtos olímpicos o Lucifer victorioso en su rebelde revancha.

Nota al pie: Sólo pienso. Mientras nosotros nos debatimos en este país, como lo hacemos desde hace más de un siglo, sobre quién pone más masa en las calles. En las ligas mayores se la juegan sin asco.

http://emilapersola.blogspot.com/
http://lacomunidad.elpais.com/usuarios/emilapersola
Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus