• Dic. 11, 2009, 4:26 p.m.
La revolución industrial iniciada hace dos siglos por Occidente cobra hoy sus consecuencias con el calentamiento global -para algunos irreversibles- con un panorama tan incierto como funesto para las próximas dos generaciones del planeta Tierra, y sólo el presente absoluto tiene todas las decisiones y posibilidad de esperanza del futuro humano.

La cumbre climática realizándose esta semana en la ciudad de Copenhague con más de 20 mil delegados de 190 países y 100 mandatarios del orbe, intenta el reto de un consenso para mantener el calentamiento global por debajo de dos grados. La magnitud del reto considero que sólo se equipara a las generadas tras el Concilio de Nisea, en el año 325, en el que la Iglesia Católica predeterminó la irracionalidad con la que operaría por los próximos 2 milenios.

Básicamente el éxito central en Copengahue reside en qué tanto ceden sus intereses las partes involucradas, particularmente Estados Unidos, China e India los mayores generadores de carbono del planeta, con el gran antecedente de Europa, aunque ahora mucho más responsable. EU llegará con un paquete de promesas, los otros dos, economías crecientes, son los que lo pueden echar todo a perder. Y no está de más que así suceda, pues el poder es autodestructivo y tan adictivo como la cocaína.

A continuación, datos vagos sobre esta Cumbre, sus razones, efectos y curiosidades.

• 25 de las llamadas nuevas enfermedades han surgido en los últimos 30 años producto de los cambios climáticos, nunca con registros tan drásticos en los pasados 6 millones de años. Un pájaro podría comerse el fósil de un insecto descongelado de la Era Mesozoica en el Ártico y transmitirnos un virus que nos haga nacer con alas de papalote y filosos cachitos en los hombros.

• La desaparición del hielo quebraría económicamente a Panamá, pues un paso natural se abriría por el Polo Norte uniendo comercialmente a Europa con Asia. Los bancos del mundo abrirían sedes financieras en Siberia y la mafía rusa panteraría su peaje.

• El incremento de la temperatura del planeta de sólo dos grados causaría 10 millones de afectados por inundaciones costeras. Desaparecerían las pequeñas islas del Pacífico, Bangladesh, Holanda, Miami y Cuba (Ala! Dónde vacasionarán mis diputados!) y Centro América sé volverá en una enorme región de isletas como el sur de Japón o Java.

• Miles de personas con problemas de presión alta, colesterol, obesidad y senectud perecerían en los veranos si no tuvieran acceso a aires acondicionados (Cuidado, Roberto Rivas, cuidado yo que también ando mis libritas!).

• La reducción de disponibilidad de agua en el Mediterráneo y otras partes del planeta, generaría nuevas guerras que siempre las ganaría China, quien logrará control militar marítimo en el 2020. Lo positivo es que el budismo sería la religión dominante.

• Arabia Saudita, Kuwait, Dubai, Libia y miembros de la OPEP serán los países más pobres del mundo. Y las naciones que tenga agua potable, viento, volcanes y voluntad de acero, serán las economías emergentes.

• La mitad de África se parecería a los desiertos de la Luna y Groenlandia produciría los mejores vinos de la Tierra. El valor de una vaca será 10 veces inferior al de un árbol. El Amazonas tendrá pulmones de un fumador de crack y sus manatíes pasarán a definitivamente a adoptar el estutus de criaturas mitológicas.

• Palestina e Israel seguirán igual de dundos reclamando los espacios de Dios. El ser humano continuará tan egoísta como su naturaleza misma, y en Nicaragua, Juan Pérez, se hará el loco y seguirá tirando la bolsa de fresco por la ventana del bus.
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