• Jun. 11, 2007, 11:13 a.m.
Su llegada a mi vida no fue solicitada, estaba recién contratada y un día entre a la recepción y alguien me estaba esperando con un regalo para mí en sus manos “sin costo” me dijo, sólo firmé. No acepte pero después de muchas llamadas insistentes en las que una amable mujer me dijo todos los beneficios que podría obtener le dije a regañadientes: acepto.
Así llego a mi vida mi primera tarjeta de crédito, aval cash back de Banco Uno, que se venció en agosto pasado. Al inicio todo fue color de rosa, un verdadero idilio hasta que se me ocurrió usarla y cometí el error de pagar solo la cuota mínima, entonces comenzó aquel amor a tornarse en odio.
Recibía llamadas telefónicas recordando que estaba en mora desde las siete de la mañana, me sentí acosada, mi fecha de corte era los días diez y recibo salario quincenal de forma que siempre eran cuatro días de tortura hasta que llegaba el pago, lo curioso es que después que hacía mi pago no llamaban para cobrarme sino para decirme “como usted ha mantenido un excelente record crediticio le mandaremos un extra financiamiento” o sino “le hemos incrementado el monto de su tarjeta”.
En una de esas tantas llamadas y con mi ego inflamado acepte abrir una cuenta de ahorro “Plan Futura” donde me debitarían 25 dólares mensuales de mi tarjeta, sin embargo con un hijo que mantener a los ocho meses el ahorro se había vuelto en contra mía por lo que decidí desactivar ese “beneficio” que ya había sumado a mi favor- ilusa de mí- 200 dólares que al final sólo fueron 187 dólares porque me pusieron una penalidad por no cumplir con el plazo de cinco años.
Harta de esa relación golpe- caricia, decidí dejar de usar esa tarjeta hasta que se me dio la oportunidad de comprar un terreno, pero no contaba con el dinero para esa ganga así que tope a mi “amada” y así empezó de nuevo el martirio
Como sabía que no iba a pagar hasta la quincena cuando mencionaban “Banco Uno” colgaba la llamada entonces un día alguien llamo a mi trabajo y la recepcionista me comunicó – la llama Gabriela -. Asustada tome el teléfono pensando que algo le había ocurrido a mi hermana menor o alguno de mis padres y cual no fue mi enojo al enterarme que la Gabriela era una cobradora de esa entidad, furiosa me puse como meta cancelar mi deuda y así lo hice.
Sin embargo, después de esa cancelación que celebre como mi liberación, pensé que la relación tormentosa había terminado, pero no fue así pues llegó un cobro por membresía de mi tarjeta vencida el año pasado, reclame y lo revirtieron. Después de eso en mi escritorio apareció un sobre de la empresa diciendo que debía más de 700 córdobas cuando consulte en las oficinas de carretera norte me informaron que cuando pague no me habían actualizado la deuda.
Me dirigí a las oficinas a pagar, para no pelear y le dije expresamente a la señorita que me atendió que actualizara el cobro para no tener la molestia de otro sobre de su empresa, pague y para mí el tormento había terminado, pero hace poco menos de un mes llegó otro sobre diciendo que la empresa tiene a mi favor 29 centavos de córdoba
Estoy molesta, cansada de esta relación que ni siquiera está activa pues mi plástico esta vencido y para colmo si quiero firmar el divorcio definitivo debo ir a las Oficinas centrales ubicadas en Bolonia – perder medio día de trabajo – para que alguien me saque del sistema, porque pese a que he pedido una carta en la que esta empresa diga que no les debo un quinto más y que ya no soy su cliente lo único que recibí fue una misiva diciendo que me han hecho partícipe de su integración con el grupo financiero Citi.
Así que espero de esta forma hacer público mi DIVORCIO, NO SOY MAS CLIENTE DE BANCO UNO, ¡SOY UNA MUJER LIBRE!.
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