• Dic. 26, 2009, 7:37 p.m.
Las naciones de América Latina no parecen haber aprendido mucho desde sus independencias. El perro se ha mordido la cola con gobiernos clericales, caudillistas, conservadores, liberales, dictaduras, socialismo, neoliberalismo, y cuando parece que hemos cerrado esa consternada historia -y aún mejor- logramos que Estados Unidos aparte temporalmente la mirada de la región, por sadismo o estupidez, volvemos tras la misma cola apostando a la instauración de artimañas democráticas, que en definitiva desembocan en dictaduras socialistas.

Lo peor es que nos vanagloriamos con ello y hacemos alardes como la gran carta que nos sacamos de la manga para “autodeterminar” a nuestros pueblos. Los circos continúan, el clientelismo político regresa con mejor músculo y las Cartas Magnas son guiones alterables por elencos que insisten en quedarse donde están. ¡Qué infamia!

La segunda visita por América Latina del presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, quien persigue el doble propósito de ampliar acuerdos comerciales y hallar interlocutores políticos para aliviar los efectos de las sanciones económicas impuestas contra su país por su programa nuclear, es la decisión más desacertada que la región pueda tomar en busca de ese camino de autodeterminación. Considero que es torear por torear deseando que el dragón nos vuelva a ver con apetito como una región amenazante.

Sin valorar eso, para algunas naciones estas relaciones con Irán podrían serles de sumo interés; por ejemplo, a Brasil le representa una cómoda suma de inversiones de 2 mil millones de dólares anuales, y a Venezuela, entre otras inversiones, también le gusta la idea de compartir esa exquisita ideología anti-estadounidense.

Todo esto pasa obviando concientemente que el gobierno de Irán es una de las naciones más represivas de sus ciudadanos, una nación señalada de graves violaciones de los derechos humanos con un elevado número de lapidaciones, ejecuciones, actos de tortura y persecución a sus minorías étnicas y religiosas. “Bisnes es bisnes”, dicen los interesados socialistas, sin reparar que en el acto echan todo por la ventana cuando pregonan contra del capitalismo salvaje.

En Irán, las mayores de violaciones en derechos humanos están estrechamente vinculadas al tema de género, puesto que la ley iraní da más derechos a los hombres que a las mujeres asignándoles jurídicamente un menor valor. Por ejemplo, una mujer tiene menor compensación por cualquier delito propinado contra ella, su testimonio es la mitad de creíble que la de un hombre, y es bastante conocido la cosificación que el hombre hace de ella hasta el extremo de que la decisión de una mujer no llegará a la acción si de ante mano no cuenta con un aval masculino.

EU y otros países occidentales, no arbitrariamente sancionan al gobierno iraní por intentar solamente desarrollar armas nucleares (que Irán argumenta ser con fines pacifistas) sino que también se les sanciona por estas públicas violaciones contra sus ciudadanos, que en primera instancia constituyen parte de la especie humana. ¿Es moralmente correcto que los latinoamericanos tras nuestro legado de sufrimiento, esclavitud, abusos, torturas, desapariciones, y ahora queriendo autodeterminar nuestras sociedades emancipadas continuemos rozándonos con actores de violencia intranacional?
¡Qué incongruencia la de nuestros líderes cristianos, socialistas, solidarios! Qué infamia…

http://emilapersola.blogspot.com/
Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus