• Ene. 15, 2010, 11:45 a.m.
¿Para qué nos sirven la Constitución, los Códigos y las leyes? ¡Para nada! En este país hace más de tres años que la moribunda legalidad dejó de ser útil, y para conmemorar esa sentencia de muerte se ha elegido el nuevo Emperador. Desde este momento se han conformado las caravanas de camiones llenos de Constituciones Políticas, Códigos de todo tipo, leyes y normativas que serán enviadas a las regiones del norte, que actualmente están sufriendo una ola de frío, y con todos estos documentos, antes sagrados; se harán enormes hogueras para calentar al pueblo que una vez fue Presidente y ahora se ha magnificado convirtiéndose también en Emperador.

No necesitamos más legislaturas, la divina providencia ha enviado un rayo de luz sabio y con una divinidad concentrada ha irradiado al antiguo Dictador, le ha susurrado al oído que ha llegado el momento de perpetuarse en el poder por el bien de su propio pueblo. Hasta el propio Moisés fue superado con el arbusto ardiendo en el Sinaí, al menos a él le fueron entregadas las tablas con los mandamientos escritos, a nuestro soberano sólo le fueron entregados la lápida, el cincel y el mazo para que él mismo escriba lo que le venga en gana, tiene la suficiente sabiduría para que el propio Dios le dé las potestades de hacer lo que crea conveniente por el beneficio de su pueblo hambriento.

También le fue entregada una lanza de fuego para combatir y acabar con los fantasmas y espectros que se atrevan a reclamarle en medio de su paranoia, la razón sólo la tiene su séquito y los querubines que lo protegen desde las tierras lejanas del sur. Ha convocado a un acto para instalarse y todos sus vasallos han asistido, han aplaudido este decreto divino hasta quedar sus manos adoloridas de tanto sacar sonidos con juntar sus palmas, la competencia era del que más aplaudía al soberano más bondades tendrían de su Mesías.

En mis tierras ya no será necesario el debate, ¿para qué?, es muy costoso y engorroso, ya tenemos quien nos guíe por los caminos del bien y nos aparte del mal lleno de tentaciones capitalistas, ateas y egoístas. Él nos llevará de su poderosa mano para convertirnos a todos en la nueva filosofía que sacará al mundo de la oscuridad, todos estamos llamados a ser: ¡Cristianos, socialistas y solidarios! Amén, así sea por la eternidad que nos espera, atrás, muy atrás en el pasado oprobioso quedó la falsa ilusión de aquella vieja y aborrecible teoría llamada democracia, con el soplo del más allá y con un poco de ayuda del más acá hemos obtenido por gracia del divino a nuestro propio Monarca.

No hemos necesitado linaje europeo, nuestra bandera es suficiente fuente de pureza azul en la propia sangre de la familia real, el mismo Napoleón hizo lo mismo, y eso que era muy pequeño, ¿por qué no lo podía hacer nuestro gran líder que fue capaz de domar al gran oso rojo sin mancha?. Las leyes son inservibles, de ahora en adelante solo bastarán unas palabras y los séquitos se encargarán de hacerlas cumplir, hasta el propio bufón borrachín de la corte ha regresado de nuevo a ocupar su puesto fantasma del cual había sido expulsado cuando existían los tiempos en el poder. ¡Qué lindo se gobierna así nuestro país! ¡Qué lindo que no exista oposición! ¡Qué lindo tener a todo un pueblo enajenado como zombis por culpa de sus propias ambiciones personales! Lo bueno en todo esto es que nadie se atreverá a derrocar a nuestro monarca rojinegro, es tan poderoso que tiene el poder del petróleo y la corrupción, a esta última nadie se le resiste, todos la critican pero todos la usan, ésa es su mejor arma para defenderse de aquellos que juran defender lo claro y lo diáfano y esa misma noche se revuelcan en la inmundicia que les otorga nuestro nuevo soberano.

¡Dios salve al monarca! ¡Larga vida al soberano!, esas son las consignas que adornarán las inmensas tarimas que superaron la de su líder que también se erigió en Nuremberg ante los estandartes de la cruz esvástica, ese referente ya fue superado por este nuevo ungido, desde ahora nuestro país será invencible, no tendremos papeles que entorpezcan las más profundas aspiraciones del pueblo, nuestro Monarca se encargará de interpretarlas y aplicarlas a través de sus más serviles y serviciales vasallos que son arrastrados por el olor al hueso a llenar las plazas soberanas donde se debe adular al Mesías o se es expulsado del trabajo cortesano.

Bien le dijo Don Quijote a Sancho: ¡Déjalos que ladren, es señal de que estamos cabalgando!, y efectivamente los más encarnizados críticos se quedarán por largo tiempo haciendo lo mismo: ladrando. Nadie tiene permitido morder el sistema que sostiene a nuestro Monarca, lo han intentado desde que llegó al poder para salvar a nuestro país de los ateos, han fracasado tanto que solo se han convencido de que lo único que pueden hacer es pactar con la Realeza, su propio líder es el principal beneficiado de esta maniobra de sobrevivencia, ya hasta han sido contratados como bufones titulares para adornar y distraer con sus alharacas y dizque protestas a toda la audiencia, ése es su trabajo, nunca han pasado de ahí, no creemos que lo hagan, saben que a la hora de repartir el pastel de los puestos en la nueva Corte ellos son los únicos con la capacidad, la sabiduría y merecedores del premio para ocupar esos espacios, nadie más tiene lugar en esa orgía de poder y traición, ellos también son los ungidos.

¡Ésa es otra ventaja de no tener normas, sólo uno decide! ¿Para qué necesitamos leyes? ¡Para eso tenemos los millones del Padrino! Con tirarles unas migajas al pueblo se les engaña, siempre ha sido así por este tipo de dirigentes convertidos en soberanos, y aunque no me lo crean, en mi país, eso se aplaude.

Tenemos la ventaja de que la familia real es grande, ya todos los principitos han empezado a ocupar sus puestos para beneficios de su propio pueblo, ellos ya están enchufados con el futuro y la sucesión monárquica, tenemos legado para rato, en sus túnicas rojinegras se han vuelto invencibles, se creen impenetrables, tienen arqueros que los defienden y eso los hace invencibles.

¡Qué bendición la nuestra contar con el primer monarca criollo de la historia! Nadie en el mundo con una sangre bicolor lo había intentado. ¡Ésa es la ventaja de tener inmensos rebaños de borregos que sólo se escuchan cuando imploran comida de las sobras de la cocina real! Seguimos haciendo historia, ya no se necesitan espadas ni lanzas para perpetuarse en el poder, basta una plaza llena de monigotes disfrazados de seres humanos, un micrófono y un decreto, eso es suficiente para pasar de Dictador a Emperador.

¡Dios salve al monarca, al Emperador! La llamada oposición se encargará de protegerlo y adorarlo, para cambiar eso y derrocarlo algún día, necesitarían, como diría nuestro Darío: “…ser, por Dios mismo, el Riflero terrible y el fuerte Cazador, para poder tenernos en vuestras férreas garras. Y, pues contáis con todo, falta una cosa…”: ¡Huevos!
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