• Ene. 24, 2008, 3:10 p.m.
Más que animada por renovar mi contrato de servicios médicos con el Hospital “Alejandro Dávila Bolaños”, me encuentro molesta, cada mes son retirados de  mi salario 620 córdobas, que anualmente suman siete mil 440 córdobas, los cuales van directo a las arcas del mal llamado “mejor hospital de Nicaragua”.

Estoy molesta porque las pocas veces que he llegado a la emergencia pediátrica con mis hijos me he encontrado, con médicos generales que ni siquiera se toman la molestia de examinar a los niños. Y mandan a ponerles suero sin estar deshidratados.

Mi hijo mayor de tres años fue la víctima de esta mala praxis, pues lo llevé con un problema de parásitos en octubre pasado y pese a que insistí en que le hicieran exámenes de heces, el médico que nos atendió dijo que no era necesario.

Para colmo el doctor mandó a una molesta enfermera- porque los desperté de su siesta nocturna, pues no había nadie en la recepción- a ponerle suero, pincharon a mi hijo como alfiletero de costurera y no fue hasta que el pobre niño lloro con más lágrimas que María Magdalena, y yo estaba a punto de arrancarle el cabello a esa mujer, que se dieron cuenta de lo obvio: “No estaba deshidratado”.

Pero eso no fue todo, el médico general que nos atendió nos mandó a la casa, con la recomendación de presentarme a consulta en pediatría externa al día siguiente, me presenté afligida y después de esperar por más de tres horas para ser atendidos, pues no tenía cita, la médico me mando a hacer : Un seriado de heces durante tres días para determinar los parásitos que afectaban al niño. Está de más decir que al presentarme al laboratorio para pedir la orden me comunicaron que el seriado de heces se comenzaría a hacer hasta el día siguiente, porque ahora ya habían recogido muestras, pues eran más de las once de la mañana.

Harta de tantas largas para atender a mi hijo y furiosa porque me quitan dinero todos los meses por ese mal servicio donde no se prioriza a los niños, pague en un laboratorio privado el examen, que sugerí al doctor que me atendió desde el primer día, y pagué la consulta con un médico privado.

Pero eso no es todo, pese a que había jurado no volver a ir al Hospital Militar, tuve que presentarme a la emergencia general por causa de un dolor en mi brazo izquierdo y punzadas en el pecho,  que en mi caso viniendo de una familia donde las afecciones cardíacas son comunes, son un aviso que no se puede obviar.

Después de esperar por más de una hora me mandaron a hacerme un electrocardiograma, con los resultados en mano la médico que me atendió dijo que lo ideal sería hacerme una serie de estos exámenes para determinar el daño y el tratamiento.

En la consulta externa me informaron que antes de hacerme los electrocardiogramas  debo pasar consulta con un médico general y después este me debe mandar donde un especialista que es al final quien determinara la cantidad de exámenes o estudios a hacerme, para cerrar esta historia les comento que mi cita estaría programada para marzo con el médico general, de no haberme enfurecido y salido antes.

Si para tener atención en salud debo pagar servicios profesionales fuera del Hospital Militar, entonces no veo la necesidad de renovar un contrato, ni de que el Seguro Social me quite cada mes mi dinero, es más abogo porque las Clínicas Médicas Previsionales nos reembolsen a los asegurados por lo menos el dinero que debemos pagar en clínicas y laboratorios privados por la atención que ellos no nos brindan, pese a estar dentro de la cobertura que sus contratos nos prometen.
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