• Feb. 3, 2010, 5:50 p.m.
Extraños cuerpos. Sentimientos cercanos. Recuerdos no familiares. Con algunas perspectivas comunes. Senderos transitados, únicos, que marcan diferencias. La caminata ha sido corta en el tiempo, pero fecunda en cuanto a su contenido.

Como casi todas las cosas verdaderas en el mundo. Las interrogantes vienen y van, como las olas genuinas, no las artificiales. Creyente de todo y de todos, resultas en agnóstico de primera categoría.  

El espíritu elevado, ni se baja ni se sube, simplemente existe a cualquier precio. Entérate ya que todo esto se trata de algo temporal, absolutamente breve en el tiempo. Los científicos, los verdaderos, son los silenciosos locos, ausentes de los pasillos impecables de los edificios encargados de apagar las antorchas de los iluminados.  

El instinto no tiene amo ni señor. El carácter, totalmente domado, en realidad, es esclavo de cosas y personas. Creyéndose algo o alguien, al final, encontró la verdadera fórmula. Lo que inventamos para vivir, y poder convivir, la mayoría de las veces, resulta limitado a lo que realmente es la esencia humana. Los exploradores, los discretos, que son los verdaderos, observan, describen, comparan y concretizan intuiciones.  

Hay una tentativa de buscar en Naturaleza cosas nuevas, pero, el sitio menos explorado, ha sido el corazón del hombre, o siendo más directos, el corazón de la humanidad. Las nubes y los vientos, son los mismos en todas partes, los sorprendidos somos nosotros, precisamente, porque pretendemos que se cumplan nuestras limitadas reglas.  

El corazón deseoso de vivir, en realidad, quiere escapar de todas y cada una de las tentativas de coordenadas o límites. Los verdaderos genios resultaron ser las primeras familias humanas, que, a costa de sobrevivir, fueron intentando y probando perspectivas.  

Sin embargo, apareció, un día el incapaz, y trató de documentar todo lo ocurrido, para llamar la atención de su entorno, se disfrazó para hacer de humano diferente, y comenzó a dictar su propia verdad. Y, desde luego, encontró adeptos, y, simples seguidores, aquellos que desecharon la virtud humana de encontrarse a sí mismo.  

Y lo que ocurrió es que los incapaces, comenzaron a hacer el trabajo de los otros, y estos, comenzaron a ser menos humanos. Y la cantidad de info-humanos, fue creciendo, hasta formar comunidades. Desde luego, los incapaces, tenían que seguir buscando explicación y fundamento a su razón de ser, para mantener su posición egocéntrica y privilegiada, ante los simples. Todo tenía que calzar y ser preciso. Ni de qué hablar de las mujeres, que en realidad, fueron y siguen siendo las mejores expresiones de la humanidad, y no lo digo, desde la pared de la masculinidad, que por cierto, ese género me provoca exquisitos apetitos, lo digo, desde la perspectiva del silencio del que han gozado en todos los tiempos.  

Su ubicación silenciosa, con apariencia inofensiva, en realidad, la ha ubicado en el lugar estratégicamente correcto, para provocar los cambios y el rescate de todos aquellos seguidores, ciegos, de los incapaces. Las redes construidas son divertidas, sobre todo, las que se hacen públicas.  

Con seguridad, el secreto y la discreción son las armas más poderosas: estas son capaces de ser más efectivas que misiles lanzados desde aguas con plataformas avanzadas. Lo obvio, definitivamente, resulta en flaqueza y debilidad. El pensamiento, el verdadero, es, en la medida en que no se haga público. Desde el primer momento, en que se manifestó el pensamiento, se ha echado a perder el mismo.  

El pensamiento, no está llamado a describirse o expresarse: está llamado a ejecutarse, desde el primer momento. Entonces, el encargado de manifestar los pensamientos, son los hechos, y no las palabras. Eso, lo dominan, muy bien los incapaces.  

En realidad, la ciencia, que los incapaces han creado, ha sido la ciencia del pensamiento no manifestado. Llevado a sus máximas esferas por los titanes estrategas de los combates. Por otro lado, lo que usan los incapaces para cultivar seguidores, no son los pensamientos, sino que líneas breves de reglas. Ahí, sí. El motor que provoca el reclutamiento de seguidores, no es el pensamiento transmitido, es el “abc” aprendido.

Porque, evidentemente, resulta más fácil y práctico vivir conforme las breves y elementales reglas de terceros, que vivir conforme los dictados del pensamiento. Es excitante escarbar sobre la situación y el futuro de los incapaces. A estas alturas, no son especies en extensión, hay cantidades suficientes, y continúan apareciendo por todos lados, desde arriba, principalmente, hasta abajo.  

Vuelvo al inicio, que me parece más romántico: Extraños cuerpos. Sentimientos cercanos. Recuerdos no familiares. Con algunas perspectivas comunes.
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