• Feb. 13, 2010, 4:23 p.m.
Hace cientos de años se implantó en nuestro territorio y en los cercanos al mismo una cultura dominante, deformando nuestro imaginario social y resignificando los elementos sociales y culturales en nuestra estructura de vida.  Desde esos años hasta el día de hoy cada uno y una se ha encargado de replicar y deformar cada año, un poco más, las relaciones que establecemos, pasando de ser relaciones constructivas, a relaciones de dominio, poder, posesión, odio, masoquismo y estupidez.

Nuestra sociedad, la sociedad nicaragüense esta plagada de muchos vicios y epidemias sociales, emocionales y psicológicas. De la mayoría de ellas no se es consciente, ni se quiere buscar una respuesta ante ellas o una solución, se prefiere seguir el día a día con ellas encima.

El “Obviar” es una de las plagas mas preocupantes que se hace  presente en la realidad social de Nicaragua. Toda la invención económico-social del individualismo me pregunto si es una de las raíces del problema. ¿Cuándo se dejo de ver al otro y se prefirió exterminarlo antes que ayudarlo? Cuando mezclamos esto con los juegos de competidores por el poder que se hacen presentes en la esfera “Política” malentendida, dicho sea de paso, nos encontramos con que el entramado de prácticas, hábitos culturales, ideologías se enredan de una manera tal que no se sabe donde están los pies o la cabeza de la realidad misma.

Ese es uno de los problemas en la Nicaragua de hoy, la cultura y las prácticas que se hacen presentes en la realidad social nicaragüense no responden directamente a los sectores sociales y a sus necesidades, responden a los intereses individuales, a los juegos de poder pervertidos (sabiendo que el poder siempre está presente), a nombres particulares, a pequeños grupos de clientes interesados en el bienestar de su propio pellejo y  no a la sociedad como tal. La sociedad por su lado se ha construido el hábito de esperar que desde afuera vengan las respuestas, lo que responde a una concepción de la vida dependiente, con poca visión de futuro y resignada.

Al sumar estas dos partes del pastel se construye un juego social de complicidad en relación a lo es y no es permitido. Se ha construido la idea de que lo permitido trae beneficio en lo personal y en lo cercano, y lo no permitido es lo que beneficia a “otros” y esos otros  son entendidos como “los enemigos”.
Lamentablemente esto contribuye a una ceguera e ignorancia social permanente, que se hereda y que mientras más tiempo se convive con ella más se apropia del cuerpo social y humano, hasta chupar cualquier rastro de conciencia, de pensamiento propio, de análisis, de reflexión social, de empatía, de percepción de la justicia, de deseos a la libertad social y personal, de búsqueda de la verdad.

Al ir perdiendo estos elementos mencionados junto con otros que contribuyen a la construcción de la conciencia del ser humano, perdemos lo que según la filosofía y demas ciencias antropológicas denominan el progreso del hombre, mas allá de la tecnología, de las invenciones materiales, ¿Qué es lo que nos diferencia de los animales “no pensantes”? dicen que es la razón, pero razón y lógica es lo que menos se ve en las prácticas sociales y culturales de la realidad social nicaragüense.

¿Qué es? Y mientras me pregunto esto, veo el caso del CSE acusando a Daysi por ayudar a visibilizar las prácticas corruptas en una realidad social que permiten que en cualquier casa se venda el cuerpo de una adolescente por 200 córdobas. Pero hay que ver que esto no es más que un síntoma dentro de un gran sistema enfermo y podrido, no es la primera ni la última práctica ilógica en la realidad social nicaragüense en prejuicio de los derechos humanos.

Se sabe que el CSE es parte de una estructura estatal y competidora de poder, por ende no ve a la persona, no ve la necesidad humana, no quiere ver la verdad del otro, esta interesada única y exclusivamente en “Su verdad”, en “Su beneficio”, “En su ganancia” y en “Aplastar al otro”. De una instancia de este tipo no se puede esperar justicia, o respeto y mucho menos solicitar que actúe razonablemente en pro de la vida, pues la única razón y lógica que conoce, que le interesa conocer y que ve es la propia, la de la misma estructura.

Revisando un poco de historia, me pregunto: ¿Cómo esperar que una sociedad que sufrió, aprendió a callar y a “OLVIDAR” años de violaciones sexuales hacia las mujeres desde la dictadura somocista y desde la guerrilla sandinista, logre ver que es un problema real el tráfico sexual de menores? Supongo que es mucho pedir esperar que los “Ciegos” vean más que el “Tuerto”.
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