• Feb. 20, 2010, 3:54 p.m.
En un país donde prevalece el respeto al orden democrático institucionalizado en sus procesos electorales, Costa Rica celebró elecciones libres y eligió a doña Laura Chinchilla como Presidente durante el periodo de 2010 a 2014.

Los resultados fueron obtenidos después de una intensa campaña en que los candidatos impulsaron sus propuestas en un contexto nacional de acelerado deterioro en seguridad ciudadana. Más aún, el ambiente electoral combinado con el factor del amarillismo periodístico local ha propiciado una escalada percepción de inseguridad en el país. No obstante, recientes estudios indican que los índices de crimen y delincuencia común no son tan graves a como está siendo percibido el tema por la población.

Lo que sí es mayormente alarmante y que la Presidente electa Chinchilla reconoce, es que Costa Rica se ha convertido en una especie de bodega del narcotráfico en la región (operado principalmente por el crimen organizado mexicano). Adicionalmente, existen considerables niveles de corrupción en la Policía -aunque sigue siendo bien vista por la población, y se ha desatado una epidemia no declarada del consumo de crack.

Todo esto hace necesario que el gobierno entrante desde su inicio tome acciones contundentes en estos temas y rápidamente baje los niveles de percepción sobre inseguridad. Costa Rica está en un momento en que o se recuperan los índices de seguridad y sobre todo la confianza pública, o entrará en un espiral de inseguridad y violencia muy difícil de recuperarse en un futuro cercano.

Por esto, doña Laura propuso combatir la inseguridad con el desarrollo de un programa de gobierno basado en el diálogo como instrumento permanente, crear una nueva entidad de gobierno dedicada específicamente a la lucha contra el narcotráfico, mejorar la legislación nacional, combatir la corrupción y esforzar mayor profesionalización en la Policía, y tratar la delincuencia común con mano dura pero con énfasis en programas de prevención –especialmente con adolescentes y jóvenes. Adicionalmente, propuso generar una mejor coordinación internacional con los gobiernos de Colombia, México y Estados Unidos.

Propuestas que efectivamente podrían considerarse que son dirigidas directamente a la raíz del problema del deterioro de seguridad, a su vez de tratar el crimen común desde una óptica humana con consciencia social.

Costa Rica decidió, ahora le superación del problema de inseguridad ciudadana depende del liderazgo de la Presidente electa, la habilidad de los nuevos diputados del PLN para lograr consensos principalmente con los diputados del PAC y/o del ML, el esfuerzo de los diversos sectores de la sociedad civil Costarricense, y el apoyo de la comunidad internacional.
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