• Mar. 19, 2010, 4:37 p.m.
Cuando se habla de cambios se debe hacer referencia a los cambios cuantitativos (de forma) y a los cambios cualitativos (de esencia), ambos forman parte de la realidad social. La pregunta que se debería plantear ante cualquier intento de cambio sería: ¿A qué tipo de cambios se quiere llegar? ¿Qué tipo de cambios y transformaciones se quieren construir e instaurar en la sociedad, en la realidad?

Aun cuando ambos, cambios cualitativos y cambios cuantitativos, son parte de un mismo sistema, los primeros ameritan tiempo para alcanzarlos; es decir, necesitan de un proceso social para su construcción e instauración.

Por otro lado, los cambios cuantitativos, que según su definición se refieren a cantidad, números y proporciones (formas); tienden a requerir menos tiempo que los cualitativos. Estos generalmente tienden a ser representados mediante estadísticas, medidas y registros que demuestran que se han alcanzado, que se ha cumplido con la meta prevista.

Por lo tanto, resulta “más rentable” si se basa el tema de la rentabilidad en un asunto de “agilizar procesos”, que los cambios cuantitativos sean más atractivos que los cambios cualitativos.

Tomemos como ejemplo el día de la mujer. Para celebrarlo se llevó a cabo una marcha organizada por hombres en el departamento de Chinandega, quienes vistiendo delantales se manifestaron con la consigna de “Muerte al machismo”. En la marcha participaron diversos ONG, las alcaldías, organizaciones municipales y hombres y mujeres del departamento. Uno de los comentarios que expresó uno de los participantes hacía alusión al tema de los cambios: “…aquí estamos participando en este marcha y sobre todo celebrando porque en este gobierno se ha alcanzado que las mujeres ocupen un 50% de los cargos públicos, lo que demuestra que se ha avanzado en este tema…” ¿Qué representa ese 50% en realidad? ¿Qué significa ese 50% si lo comparamos con el panorama nacional de la mujer nicaragüense?

Otro ejemplo: El día 8 de marzo, día en que se celebra a la mujer; se llevó a cabo en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua con su sede en Managua (UNAN-Managua) una conferencia sobre el día de la mujer y cómo la mujer vivía diversos tipos de violencia. La conferencista (mujer) habló de temas ya conocidos como los tipos de violencia a los que la mujer está “expuesta”, habló de los roles sociales que se esperan cumplan hombres y mujeres, remarcando los clásicos apartados de Hombre (fuerte, mujeriego, dueño del espacio público) y mujer (débil, reprimida sexualmente y recluida al espacio doméstico).

En un momento de la ponencia cuando hablaba de la violencia económica y de la importancia de que la mujer tenga independencia económica, ella comentó:”…eso es lo bueno de este gobierno, que se ha preocupado porque el 50% de los cargos públicos estén siendo ocupados por mujeres. Lo mismo con el tema de los préstamos, el programa de Usura Cero, por ejemplo, está destinado a mujeres…” ¿Será que un programa estatal asegura un cambio real en el tema de la independencia de la mujer? ¿Les consta que esto realmente ha ayudado a las mujeres “beneficiadas”? y claro, surge de nuevo como evidencia de cambios el “50% de mujeres en cargos públicos”.

Un joven que participaba de la conferencia decidió preguntar por el caso de violación que se dio en Migración, interesado sobre todo en la manera en que han apoyado al agresor y no a la víctima. Ante esto la conferencista, quien llega a la universidad a hablar sobre el tema de la violencia hacia la mujer, mediante estrategias de buena oradora esquivó la pregunta y continuó con la conferencia expresando no estar “informada sobre ese caso”. ¿Esta respuesta es un avance o un retroceso en el tema de los derechos de la mujer?

También estuve presente en la discusión de un grupo de estudiantes con un docente con quien discutían sobre el uso del término “hombre” para referirse a la humanidad total, él les expresaba que era un término más de género humano y que no tenía nada que ver con lo de la igualdad entre hombres y mujeres. Luego se dio otra discusión que la inició una de las estudiantes presentes por la necesidad, del uso de los y las, a lo que el docente le dijo que se usara o no, él creía que no hacía mayor diferencia; a lo que ella le dijo que opinaba lo contrario, que el uso de los y las (simplificado al uso del arroba) sí hacía un cambio y era importante. ¿Es un cambio de forma o un cambio de fondo, de esencia?

La brújula del tema del cambio se ha inclinado más hacia los cambios de forma, los cuantitativos, los porcentajes, las evidencias, lo políticamente correcto, el discurso y la palabra. Mientras que se han dejado engavetados y como para después los cambios de fondo, los cambios de la esencia real de las cosas y de los fenómenos como lo son: las actitudes, los hechos, la práctica, las acciones. ¿Qué tan de la mano va ese 50% de mujeres en cargos públicos con los asesinatos constantes y brutales hacia mujeres nicaragüenses (igual que las primeras), violaciones (desde el mismo estado que asegura ese 50%), abusos sexuales a niñas de 5 años y al tema de la desigualdad en general que vive y experimenta la sociedad nicaragüense?

No calza el discurso de inclusión y respeto a la mujer que el estado dicta no concuerda con la realidad social del día a día. Pero muchos y muchas creen que con tener a una primera dama “involucrada” en las decisiones del estado y con “beneficiar especialmente a mujeres” en programas estatales como Usura cero, ya el tema de los derechos de la mujer está saldado.

Por eso es necesario regresar a donde iniciamos: ¿A qué tipo de cambios se quiere llegar? ¿Qué tipo de cambios y transformaciones se quieren construir e instaurar en la sociedad, en la realidad?

*Antropóloga social
gabrielamontiel13@gmail.com
http://gabrielakame.blogspot.com/
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