• Mar. 27, 2010, 5:08 p.m.
Es consustancial en algunos seres humanos el reflexionar en cierto o ciertos momentos de su vida acerca de lo que hizo o no, y si hubiera podido hacer algo o algo mejor.

Desafortunadamente, no sucede lo mismo a nivel de nuestra sociedad, por lo tanto, se torna obligatorio reflexionar desde el ámbito personal hacia el colectivo, de manera que alertemos sobre el qué hacer ahora para evitar que en el futuro, más cercano que lejano, lamentemos nuestra falta de previsión, y es lo que, sin ser experto en el tema, pretendo lograr con este artículo.

Nuestras ciudades, sin excepciones, están creciendo velozmente, arrasando con los campos circunvecinos a ellas, alcanzando lejanías para nosotros nunca esperadas, lo que genera innumerables problemas que van desde la invasión de terrenos con vocación agropecuaria –lo que en un país como el nuestro y para nuestro futuro es imperdonable—, hasta la provisión de los servicios básicos. Esto me recuerda las carreras de galgos, donde la liebre es activada por una señal del galgo delantero, de forma que nunca será alcanzada. Vale la pena recordar que los servicios básicos incluyen algunos que quizás no valoramos adecuadamente, como el transporte colectivo, las calles o vías y la recolección de basura y su disposición final adecuada.

Le pregunto a usted, lector, ¿por qué no utilizamos los sistemas que tenemos, bastando quizás con reforzarlo? Imagínese cuántas áreas urbanas, con todos los servicios referidos, están subutilizadas, áreas en las que podrían caber varios edificios de tres o cuatro plantas, y vivir muchas familias. De lo anterior, existen algunos ejemplos como el reparto San Antonio, en Managua, o Fundeci Segunda Etapa, en León, o Ayapal en Chinandega, los que fueron una solución al problema de la vivienda. En una palabra, mi propuesta es: densifiquemos nuestras ciudades, crezcamos hacia adentro, aprovechemos los servicios existentes.

Para lograr éxito en este caso, es necesario el concurso de todos los actores de nuestra sociedad, utilizando sus mejores aptitudes, desde el Estado con sus recursos y decisiones políticas, hasta la empresa privada y los colegios de profesionales con sus mejores propuestas, recordando las condiciones y características de nuestro país, pero, sobre todo, el compromiso y deber de hacer del nuestro un país cada día mejor.

solorzanorod@hotmail.com
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