• Abr. 1, 2010, 9:59 a.m.
El Nuevo Diario es el periódico digital más visitado en Nicaragua. Y algo ha ocurrido últimamente que me hace pensar que les ha aumentado aún más lo niveles de visitas. ¿Qué ha sido? El diario ha empezado a quitar restricciones de censuras a los comentarios, permitiendo que el internauta exprese con mayor libertad lo que desea.

Esta libertad, potestad concedida por los editores del diario, considero que en principio responde a dos posibles razones: Uno. La necesidad que tiene el diario de dejar más clara una posición de apertura a las diversas posiciones en temas políticos, sociales o religiosos, con intención, supongo, de marcar una asimetría al secretismo gubernamental y a su escalada propaganda. O dos. La necesidad de no ceder terreno ante la nueva web del diario La Prensa, ahora visualmente más agradable y con mayores recursos multimedias.

En ese sentido, La Prensa se ha vuelto una mejor página, no obstante, es todavía arduo con sus visitantes, francamente antiorteguista, con una moral conservadora en todas sus dimensiones, y en fin, con un sentido más pudoroso del comentario. Sin embargo, El Nuevo Diario aún le saca ventajas desde esa trinchera. Y es que no importa qué tan linda sea tu página y cuántos recursos multimedias tengas, si los filtros de censura no permiten que establezcas el nexo directo entre la noticia y el comentarista.

El Nuevo Diario, por su parte, ha entendido esa relación con sus visitantes y les abre la soga hasta el extremo privilegio que pueden desde el anonimato, usar las más soeces alusiones de cualquier tipo contra cualquier tipo. Y eso últimamente me ha hecho reflexionar sobre… ¿dónde están los sensatos y los mesurados? Y por qué las noticias de nuestros diarios están mayormente nutridos de comentaristas amargados, fanáticos, lapidadores, prejuiciosos y fóbicos en sus respectivas clasificaciones.

Normalmente el Presidente Ortega es quien toma el rol de sparring en todas las noticias del diario, pero recientemente me impresionó, (quizás una acción refleja de fans decepcionados) cómo el cantante boricua, Ricky Martin, tras hacer publica su orientación sexual, despertó en ese medio, la furia de los machistas, homofóbicos y fanáticos cristianos que saliendo desde debajo de las piedras, dieron cátedras al artista de los pasajes bíblicos de Sodoma y Gomorra.

Y ya conocen el humor del nica, complejo extraño que tenemos de decir que es “cochón” todo lo distinto y más eficiente que nosotros (quizás los ticos por eso encabecen esa lista). Y quizás El Nuevo Diario haga bien con dejar que el nica se exprese como se expresa, tras ver la expresión valiente de un hombre libre, porque al final del día esa también es la esencia del comentario. Pero, entonces ¿cuándo veremos finalmente comentando en nuestros diarios el eclecticismo de nuestras beatas posmodernas o el calor humano de nuestros los machos betas? Yo aún espero a esos y sé que pronto han de llegar.


http://emilapersola.blogspot.com/
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