• Abr. 9, 2010, 7:45 a.m.
La espiral de la historia, en el caso de Nicaragua, presenta una perturbación algo einsteiana: la elevación de su siguiente ciclo es demasiado débil, tanto así que parece circular, pasa rozándolo y muchas veces hasta se confunde en algunos tramos con la vuelta anterior, causando devastadores estragos a nuestro país.

De hecho, muchas puertas de la Historia Nacional no quedaron totalmente clausuradas. Y no sólo puertas, sino desde ventanas hasta portones, pasando por recovecos, zaguanes y portillos. Ya los demonios se salieron de ahí, disfrazados de personajes con alto poder de mando, superando el pasado, al punto de congelar el presente para beneficio de unos cuantos y estorbar con esmerada dedicación, el futuro de todos.

Comandante Ruiz: ¿Qué es el somocismo?
El comandante Henry Ruiz sostuvo, en una revista universitaria (2000): “Cuando Alemán ganó, yo propuse que hiciéramos un análisis profundo del somocismo que estaba regresando al país. Siempre sostuve y sigo sosteniendo que el actual es un gobierno somocista, que busca el retorno del somocismo. ¿Qué es el somocismo? Es el latrocinio público, el amiguismo y el nepotismo en la gestión pública, una administración donde no existe transparencia. La transparencia también tiene que ver con la libertad. Si yo busco la libertad, si lucho por la libertad, debo tener el derecho de saber cómo se gastan los dineros públicos, que son de todos”.

Nicaragua padeció su Somocismo sin Somoza, degradado en un Somocismo con Alemán, a juzgar por Ruiz. Ahora, la anulación de la institucionalidad, el mando único y vertical, arrinconando la Constitución, confundiendo 1987 con el 2010, además de la tentación de castigar al que piensa diferente al poder, es uno de los rasgos más evidentes del somocismo.

Comandante Borge: Me es inconcebible
Me es inconcebible, pase lo que pase, digan lo que digan, que el comandante Tomás Borge, conocedor histórico de primera mano, protagonista además, de las razones legítimas por las cuales se construyó el Frente Sandinista, forme parte hoy del actual gobierno, cuando éste se quitó los últimos escrúpulos que le quedaban y se alejó de Carlos Fonseca para honrar con el responso inobjetable de los hechos, la memoria de Anastasio Somoza Debayle como nunca antes nadie lo hizo con tanto entusiasmo.

Aquel Frente se integró por arquetipos humanos como Jorge Navarro y Julio Buitrago, para citar apenas dos jóvenes, ubicados en las antípodas de civiles y militares que defendían, se enriquecían y gozaban del somocismo. El Frente tomó el Poder y el Somocismo se apoderó del FSLN.

General Ortega: La Epopeya de limpiar un nombre
El poder, asumido con todos los efectos especiales del hedonismo no permite ver tantas arbitrariedades cometidas en tan poco tiempo. El corazón le ha sido endurecido al Presidente igual que a Faraón, sus magos y sacerdotes, en el amanecer del pueblo de Israel. El amanecer de su liberación no fue un camino bajo la sombra de las alamedas.

Si los Somoza mandaban a la jauría de la Nicolasa Sevilla, ese espíritu inmundo nunca se fue de la periferia del poder. Hay individuos que harían sonrojar al fundador del FSLN: ver a su organización totalmente suplantada por los 45 años de antivalores que tanto aborreció y por lo cual se alzaron en armas. Aquí se resucita un transitorio, el 201, de la reformada Carta Magna del 87 como antes se hizo con la claque, por ejemplo.      

El General Humberto Ortega deberá asumir la mayor y más singular de las luchas que haya enfrentado jamás: la de desligar su nombre, Ortega, con lo más desastroso de nuestra Historia Nacional. Dura tarea, porque hasta hoy, ese apellido se ve como sinónimo de dictadura, verticalismo, inconstitucionalidad, liquidación del Estado de Derecho, ilegalidad, abuso de poder, nicolasianos, arbitrariedad. ¿Hay alguna diferencia entre el Somocismo y el Orteguismo?

Reconstruir un país, con el empeño de sus ciudadanos, siempre es posible. Reconstruir un nombre, sobre todo después de la hermosa oportunidad que le dio la historia al comandante Daniel Ortega, si no es imposible, será toda una Epopeya…   

La actual Administración nos ha llevado a cambiar la espiral de la Historia, por un círculo, infame por cierto. Y es acertada la frase de Francisco Chamorro, aunque no queramos, que “el Orteguismo es el Somocismo científico”… del Siglo XXI.
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