• Ene. 5, 2008, 1:19 p.m.
Las personas mayores ¿a qué hora volverán?
Da las seis el ciego (...) Y ya está muy oscuro
--César Vallejo--

I
Teresa de 20 años de edad es estudiante de Derecho de la nueva camada sin seis por ciento de la Universidad Centroamericana, UCA. Aficionada al Manchester United, igual que sus amigos, se reúne de vez en cuando con ellos en algún bar de la ciudad para ver los juegos de la Liga. Es teléfila, y por cierto, bastante diestra en todo el acontecer mundial de los realities shows, así como de las series transmitidas por Fox, de los video clips en MTV y de las trivialidades que transmiten por el E!, en el 39. Sus aeróbicos son a las seis, pero jueves y viernes nunca asiste, porque el ritual del maquillaje para los Ladies Night no le da abasto en su patética agenda.

Vladimir asiste a su quinto año en el Colegio Teresiano. Es el benjamín de una familia decente. Su padre, historiador y catedrático universitario, cumple religiosamente cada fin de semana con pasarle unos bollitos para que salga al mundo a comprender y despabilarse. Es aún virgen, pero eso le interesa muy poco cuando en el basto mundo de las drogas se encuentra, según él, con personajes más encantadores.

Carefeto es un buen muchacho, de leer, sabe; sin embargo, las calamidades en el hogar y agobiado de lidiar diariamente por los cinco córdobas que necesita para llegar hasta el Miguel de Cervantes, le hicieron parquear su primer año de secundaria en el 2001. Encontró su Carpe Diem en la esquina de la cuadra junto a otros jóvenes, también disidentes, que le bautizaron con ese sobrenombre porque según después de drogarse con piedra o marihuana, procrea sólo infantiladas. Haya o no dinero, a diario se encuentran por las noches en las inmediaciones del Memorial Sandino, al que en jerga suelen llamar: “Donde el Perrosky” .

II
En mayo de 1995, un nutrido grupo de intelectuales se reunió en el Hotel Montelimar para celebrar el Encuentro Multidisciplinario sobre Nacionalismo e Identidad. Las ponencias se recopilaron en un tomo: Nicaragua en busca de su Identidad.

En éste se aborda una gama de temas que van desde mestizaje, historia, cultura, y arquitectura, hasta aterrizar en política, gobernabilidad y la carroñada democracia.

Pensando en perspectiva, eso debió haber sido una especie de encuentro entre gnósticos cristianos, que en apariencia, destinaron ese esfuerzo al polvo del Archivo Nacional. El texto es un material valioso que no logró naufragar a la hecatombe del pensum estudiantil establecido por los gobiernos neoliberales.

En dicho tomo, el Dr. Sergio Ramírez (pp. 404), hace su ponencia bajo el tituló: Sandino Contemporáneo. Dieciséis eruditas páginas que expresan --pasando por el filtro de la revolución-- el legado que Sandino está heredando al siglo XXI; aunque conste, no menciona una población, sino a la manera hegeliana, enfáticamente, a un espacio.

En su ponencia --como es necesario—expone que el episodio de los 90 fue la derrota de un proyecto histórico y literalmente anexa , es decir: de “un sueño”. (Algo que a las nuevas generaciones, en definitiva, nunca se nos ha ocurrido ingeniar.)

En una interpretación bíblica de lo que plantea, considero que el doctor Ramírez expresa que el pueblo, pobre, cansado, agobiado y desesperado por la guerra, deseó regresar, con el rabo entre la piernas, hacia su flagelante Egipto.

En 1995, un momento de turbulencias globales, nadie previa las variantes. Las ONG´s de este país eran bares esnobistas que vendrían a reproducir micro universos del primer mundo a una civilización periférica. Muchos creen que fueron las primeras organizaciones en corroer la democracia y promover el cacicazgo. Ahora algo de eso ha figurado ser cierto.

Por su parte, hoy día las generaciones revolucionarias y contrarrevolucionarias –las pre terremoto– apredieron a moverse socialmente con el mismo agobio enclenque con el que caminamos todos, sin embargo, sus discursos ya bien adiestrados, han aprendido con sigilo a ocultar el sufrimiento. A ocultar, como bien acerta Andrés Pérez Baltodano, ese fracaso nacional que han heredado a la juventud nicaragüense.

Por eso, señor@s, población en general, 62% vs.38%, hay que reconocer que definitivamente aquí esta todo patas arriba desde hace 500 años. La independencia sólo ha sido un giro de 360 que ha dado pie a afirmar el malinchismo de la clase criolla subyugante. Y a pesar de unos cuantos paraditos concientes de su patrimonio, todos por igual, han caído endémicos ante el cetro del poder.

III
Ahora viene de nuevo cortejo de los “muchachos” revolucionarios. Ahora que lograron que las leyes funcionaran a su favor y que lograron asirse del cetro nuevamente, a ver qué nos ofrecen. Pero hay temor en el ambiente. Hay temor por saber si los “muchachos” están realmente con el pueblo o son otra mafia más sedando la confianza del imaginario social.

¿Estarán ofreciendo lo que realmente se necesita? No sabemos. Pero eso sí, desde ello se despide aún mucho misticismo, militancia y tensión como suele caracterizarse su gobierno, a pesar que hubo un discurso electoral que prometía no tocar los históricos traumas.

Pero señores gobernantes, antiguos camaradas, aquí hay hambre ya ustedes lo saben, hay de todo lo que se carece en América Latina, pero por supuesto, al por mayor. Y no es todo; lo más menesteroso aquí es que se salve a una juventud en luto de sí misma, al que ha llegado el adulto a darle el pésame con una cultura del fracaso, y como buen cínico nos trae una corona de pragmatismo resignado.

¡No es fácil, señores y señoras! Aquí Rafaela, Montoyita, Enmanuel, Andrés, Benjamín, Augusto César, Rigoberto, Rubén y Denis, perdieron para muchos su aliciente hace rato, pues no es fácil moverse entre ruinas de treinta años, caminando por calles que no tienen nombres, o que sus bulevares están plagados de próceres prestados porque los nuestros siguen aún en pugna desde sus dudosas voces. Y eso cuando hablan, pero qué tal cuando hacen del Congreso un Cesar Palace para explicar sus diferencias a una nación que los televisa con risa en nota roja, mas en el fondo llora.

IV
De las personas que mencione inicialmente, a excepción de la primera, que en teoría sabe quién es Sandino porque, según ella, fue su exposición final en su clase de historia en el Colegio Centro América, los otros dos sustancialmente no lo saben: “Es una sombra que se perfila en Managua desde las zonas más altas. Es el emblema que utiliza un partido hecho silueta. Es la raíz de un ismo que sus padres repudian. Es un indio elegante que se quita el sombrero ante una cámara que lo proyecta en blanco y negro.”

Teresa sabe que América Latina es el traspatio de los EEUU, pero también confiesa que se siente como huevo de tortuga disparada en una playa a la intemperie del sistema. El padre fertilizó a la madre, la madre la enterró en la arena y afortunadamente ha sido ella, porque no otra, la que ha llegado a tener contacto con su gran paradoja.

Vladimir cree que hace tiempo fuimos intervenidos por los EE.UU. Y tiene ya años perteneciendo a un pequeño ejercito loco que en la intimidad desgasta su vida, lidiando por guardar la compostura hipócrita en la mesa familiar mientras almuerzan. Vladimir aún no sabe qué quiere estudiar, pero si tuviese un boleto de avión en sus manos, no lo pensaría dos veces.

Carefeto no quiere responder. Se ríe tímido, rasca su espalda y ladea un tanto evidenciándose. Observa de reojo al amigo a su derecha, le hace una mueca de hombrecito astuto y se encoge de hombros. –¿Quién es Sandino para vos?– vuelvo a preguntarle. Entonces Carefeto, ahora rasca su antebrazo --donde ostenta por tatuaje el signo Nike-- nuevamente risas, hace un esfuerzo, toma algo de aire e infundido finalmente por el miedo y la duda: –¡Pues el mero Perrosky!– expulsó en desahogo.

V
Por tanto escuchen, señores gobernantes, antiguos camaradas y “muchachos” de la utopía, no dejen que Sandino sea sólo un sello de agua. Una sombra de agua que descansa en rótulos por todo departamento, municipio, comarca o caserío nacional. No dejen que Sandino sólo sea una sombra que yace ante las espaldas de ese otro hombre, que con puño en alto y fondo rosado-chicha, infunde: Arriba los Pobres del Mundo. (Y con el acto sublimiza la pobreza).

No dejen señores gobernantes que ese ser patriarcal, de bigote tupido, medio calvo y que provoca polémica por su complejo mesiánico y vigencia política, sea el único que asegura saber quién es Sandino.
Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus