• Mayo 11, 2010, 2:12 p.m.
Para los cristianos de Nicaragua, Israel es de un significado trascendental, que desde luego, no se puede discernir sólo con la mente natural, sino con el Espíritu de Dios. El mismo Jesús fue categórico, tanto que sus palabras no pueden ser objeto de interpretación, de legalismos o de tergiversación: la salvación viene de los judíos.

Jesús, en su manifestación natural es un judío, razón que da fuerza y evidencia a sus palabras. De Israel proceden los profetas, de esa nación nos viene la Biblia. De ahí surgió el cristianismo, gracias al apóstol Pablo, a quien le debemos que el mensaje del evangelio se haya expandido a los confines de la Tierra, incluyendo a nuestro bendito país. 

El 14 de mayo de 1948 aconteció algo sin precedente en la historia de la humanidad. Un hecho que para muchos pudo pasar inadvertidos, por ignorancia, incredulidad, secularismo u alguna otra razón.

Lo que sucedió en ese año, fue profetizado por Isaías 2 mil 710 años antes. Y cada una de las 39 palabras y sus cuatro preguntas claves, se cumplieron literalmente al pie de la letra. Y nadie puede luego decir que alguien fue a cambiar la Biblia, para acomodar un capítulo inusual en la historia de los hombres, al texto bíblico.

Isaías 66:8 profetiza: “¿Quién ha oído cosa semejante? ¿Quién ha visto tales cosas? ¿Es dado a luz un país en un solo día? ¿Nace una nación toda de una vez? Pues Sion apenas estuvo de parto, dio a luz a sus hijos”.

Gracias a Dios, Nicaragua junto a Costa Rica, fueron de los primeros en el mundo en reconocer en las Naciones Unidas, al naciente Estado de Israel.  El hecho se produjo precisamente en la víspera del Shabat,el 14 de mayo de 1948, cuando en lo que nuevamente sería el Estado Judío, los miembros del consejo del pueblo, representantes de la comunidad judía de Eretz Israel, declararon:

El Estado de Israel permanecerá abierto a la inmigración judía y el crisol de las diásporas; promoverá el desarrollo del país para el beneficio de todos sus habitantes; estará basado en los principios de libertad, justicia y paz, a la luz de las enseñanzas de los profetas de Israel; asegurará la completa igualdad de derechos políticos y sociales a todos sus habitantes sin diferencia de credo, raza o sexo; garantizará libertad de culto, conciencia, idioma, educación y cultura; salvaguardará los Lugares Santos de todas las religiones; y será fiel a los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

La Palabra de Dios orienta a los cristianos que han reconocido a Jesús o Yeshúa como el único Sumo Pontífice--supremo puente--entre Dios y los hombres, a orar por la paz de Jerusalén, para que haya paz entre sus muros. Y que sean prosperados los que le aman. (Salmo 122).

El Altísimo que muda los tiempos, cambia las edades,  quita y pone reyes, es el mismo que estableció esta ley inviolable, por mucho que la detesten algunos: “Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”. (Génesis 12:3)

La mente natural del hombre dirá que Israel es una conspiración de potencias como los Estados Unidos de América, pero ni ésta ni otra poderosa nación existían hace más de 25 siglos, y para entonces ya estaba el pueblo de Abraham, que sobrevivió a varios imperios como los de Egipto, Babibonia y de Roma. Ah, y de Persia, la actual Irán.

A nuestro país no le convienen amistades peligrosas como la que el Presidente Daniel Ortega disfruta con Mahmud Ahmadinejad, quien  ha dejado muy en claro lo que desea, y lucha con pasión por ello: la destrucción del Estado de Israel, una infame aspiración compartida con el presidente de Venezuela Hugo Chávez.

Oremos para que las autoridades de Nicaragua reconsideren sus alianzas y definan sus relaciones al más alto nivel con Israel. Porque hoy el mandatario nicaragüense reincide en su pésimo error de los años 80 cuando alineó a nuestro país contra el Estado israelita. Entramos a ser parte de los que “maldicen a Israel”, y las evidencias aún hoy las padecemos en nuestra economía. El mandatario se ha expuesto a caer bajo la ira del Señor de los Ejércitos. 

Y recordemos que tras el reconocimiento de Nicaragua al Estado Judío, los años 50, 60 y 70  del siglo pasado, se produjo el repunte económico que nunca antes se vio en nuestra historia. Hoy estamos rezagados en 50 años con respecto a Costa Rica. Que el Señor Yavhé, en el nombre de Jesús, bendiga a Israel en su 62 aniversario.

esanchez@elnuevodiario.com.ni
Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus