• Mayo 17, 2010, 2:42 p.m.
Pocas cosas son más terribles para la sensibilidad humana que ver a un ser indefenso agredido con brutalidad, sin poder defenderse. La violencia que desplegaron los jóvenes encapuchados contra el estudiante de medicina Everth Osmar Ruiz recientemente, en medio de los disturbios universitarios, habló por sí sola de las consecuencias que ha tenido el juego mortal éste de justificar, apañar y promover la violencia para enfrentar las normales expresiones de descontento e inconformidad de la población frente al gobierno de turno.

Como bien se sabe, la violencia genera violencia, y una violencia que se tolera y se estimula, no sólo tiene un impacto negativo sobre la vida política del país, sino también sobre los mismos jóvenes que se sienten protegidos para ejercerla, pues les distorsiona la conciencia y los empodera para comportarse por encima de la ley, no sólo cuando están en la calle con morteros, sino en su vida cotidiana.

Mientras veía con horror en la TV la paliza que le propinaban a Everth y me imaginaba la angustia de su familia -y de otras familias con hijos universitarios que bien pueden ser objeto más adelante del mismo tratamiento- también sentí lástima por los muchachos cuyos más bajos instintos están siendo instrumentalizados para convertirlos en gendarmes anárquicos de ideas y políticas que tendrían que ser defendidas con razones y argumentaciones y no erigiendo barreras de miedo y humo para evitar que la población se pronuncie.

Por lo pronto, yo insto a la policía nacional, a la Comisionada Aminta Granera, que la policía pase una ordenanza que prohíba tanto el uso de morteros como el de trapos, pasa montañas o cualquier cosa que oculte la identidad de las personas, en las manifestaciones públicas.

No estamos en guerra y ocultar la identidad y usar armas de fuego fue válido cuando uno se enfrentaba con órganos militares represivos, pero en este caso, cuando de lo que se trata es de ocultarse de la misma población, ¿qué sentido tiene? Sólo es una manera de imponer el miedo y de ocultarse de las leyes y las autoridades que debían imponerlas. Creo que esa ordenanza está al alcance del poder de la Comisionada.
Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus