11 de junio de 2007
Un divorcio difícil
Por María Haydée Brenes Flores | El NueBlog Diario
Su llegada a mi vida no fue solicitada, estaba recién contratada y
un día entre a la recepción y alguien me estaba esperando con un regalo
para mí en sus manos “sin costo” me dijo, sólo firmé. No acepte pero
después de muchas llamadas insistentes en las que una amable mujer me
dijo todos los beneficios que podría obtener le dije a regañadientes:
acepto.
Así llego a mi vida mi primera tarjeta de crédito,
aval cash back de Banco Uno, que se venció en agosto pasado. Al inicio
todo fue color de rosa, un verdadero idilio hasta que se me ocurrió
usarla y cometí el error de pagar solo la cuota mínima, entonces
comenzó aquel amor a tornarse en odio.
Recibía llamadas
telefónicas recordando que estaba en mora desde las siete de la mañana,
me sentí acosada, mi fecha de corte era los días diez y recibo salario
quincenal de forma que siempre eran cuatro días de tortura hasta que
llegaba el pago, lo curioso es que después que hacía mi pago no
llamaban para cobrarme sino para decirme “como usted ha mantenido un
excelente record crediticio le mandaremos un extra financiamiento” o
sino “le hemos incrementado el monto de su tarjeta”.
En una
de esas tantas llamadas y con mi ego inflamado acepte abrir una cuenta
de ahorro “Plan Futura” donde me debitarían 25 dólares mensuales de mi
tarjeta, sin embargo con un hijo que mantener a los ocho meses el
ahorro se había vuelto en contra mía por lo que decidí desactivar ese
“beneficio” que ya había sumado a mi favor- ilusa de mí- 200 dólares
que al final sólo fueron 187 dólares porque me pusieron una penalidad
por no cumplir con el plazo de cinco años.
Harta de esa
relación golpe- caricia, decidí dejar de usar esa tarjeta hasta que se
me dio la oportunidad de comprar un terreno, pero no contaba con el
dinero para esa ganga así que tope a mi “amada” y así empezó de nuevo
el martirio
Como sabía que no iba a pagar hasta la
quincena cuando mencionaban “Banco Uno” colgaba la llamada entonces un
día alguien llamo a mi trabajo y la recepcionista me comunicó – la
llama Gabriela -. Asustada tome el teléfono pensando que algo le había
ocurrido a mi hermana menor o alguno de mis padres y cual no fue mi
enojo al enterarme que la Gabriela era una cobradora de esa entidad,
furiosa me puse como meta cancelar mi deuda y así lo hice.
Sin
embargo, después de esa cancelación que celebre como mi liberación,
pensé que la relación tormentosa había terminado, pero no fue así pues
llegó un cobro por membresía de mi tarjeta vencida el año pasado,
reclame y lo revirtieron. Después de eso en mi escritorio apareció un
sobre de la empresa diciendo que debía más de 700 córdobas cuando
consulte en las oficinas de carretera norte me informaron que cuando
pague no me habían actualizado la deuda.
Me dirigí a las
oficinas a pagar, para no pelear y le dije expresamente a la señorita
que me atendió que actualizara el cobro para no tener la molestia de
otro sobre de su empresa, pague y para mí el tormento había terminado,
pero hace poco menos de un mes llegó otro sobre diciendo que la empresa
tiene a mi favor 29 centavos de córdoba
Estoy molesta,
cansada de esta relación que ni siquiera está activa pues mi plástico
esta vencido y para colmo si quiero firmar el divorcio definitivo debo
ir a las Oficinas centrales ubicadas en Bolonia – perder medio día de
trabajo – para que alguien me saque del sistema, porque pese a que he
pedido una carta en la que esta empresa diga que no les debo un quinto
más y que ya no soy su cliente lo único que recibí fue una misiva
diciendo que me han hecho partícipe de su integración con el grupo
financiero Citi.
Así que espero de esta forma hacer público mi DIVORCIO, NO SOY MAS CLIENTE DE BANCO UNO, ¡SOY UNA MUJER LIBRE!.