• Jul. 31, 2010, 4:10 p.m.
La sociedad nicaragüense tiene serios problemas con la concepción femenina. Con concepción femenina se refiere todo aquello que existe bajo un género femenino, las palabras, los grandes conceptos, las instituciones, las estructuras. Lo femenino en Nicaragua desde ya hace tiempo y particularmente hoy está experimentando un proceso continuo y progresivo desintegrador y de desfiguración.

Empecemos por la madre patria, siendo esta una de las concepciones femeninas que más resalta; es una de las más violentadas. Nicaragua (mujer) es la identidad femenina mas ultrajada públicamente por los padres de la patria (Hombres) que se han autorecetado la potestad de decidir que conviene y que no, sin tomar en cuenta todos los elementos y diversas opiniones y puntos de vista que conforma la identidad de Nicaragua.

Otra de las que encabeza la lista de las concepciones femeninas utilizadas, es la Democracia. Con la democracia han hecho y deshecho lo que han querido y deseado, la democracia ha pasado a ser un recipiente sobre el cual ponen lo que sea con tal de lograr objetivos personales y de partido. La democracia se ha convertido en su excusa, en su engaño, en el anzuelo que aún muchos y muchas muerden.

La verdad, es ya una leyenda, pero al igual que la democracia es mujer, y es una mujer engañada, que ironía no. La verdad es hueca, hoy por hoy se mueve en base a la voluntad de unos cuanto (algunas cuantas) que manipulan a la verdad a su sentir y pensar, dándole los significados a conveniencia de intereses poco solidarios.

La justicia, extraña su esencia pues ha sido despojada de cada miembro de su existencia, de cada elemento que le daba sentido, ha sido desmembrada y ya no logra encontrar ni sus manos ni sus piernas. Lamentablemente cargan con la racha de la desfiguración de la concepción femenina. Finalmente la mujer es un recipiente mas del imaginario colectivo, no solo masculino, sino colectivo. La mujer vista como un instrumento, como un objeto, multiusos, pero como un objeto al fin.

Solamente esta desfiguración de lo femenino, explica el hecho que un hombre montando un caballo en algún lugar de la madre patria, Nicaragua (mujer), al piropear (morbosear) a una mujer en un camino, y que esta no le respondiera como el quería, le lanzara un machetazo, que al verla tendida en el suelo se bajara del caballo y le diera mas de 20 machetazos, que luego la violara (muerta, viva, le da igual) y que luego con una piedra grande le desfigurara la cara, se la aplastara. Le borra de esa manera la identidad, pues si le quitas la identidad a alguien, que queda sino un solo objeto inerte, vacío y hueco, y cuando se reúnen estas tres características se puede actuar de cualquier manera.

La identidad femenina es vista como algo perfectamente moldeable, deformable, sin derecho a chistar cuando se le desintegra, cuando se le fragmenta. Lo femenino es algo comprable, algo vendible, algo intercambiable, es una mercancía, la identidad femenina es entendida como un producto fallido de la naturaleza por lo que la voluntad propia no es parte de su naturaleza. Según esta concepción de la identidad femenina, de lo femenino, la mujer, y las demás definiciones e instituciones femeninas son instrumentos de los “poderosos” sin voluntad propia, con la identidad desfigurada, con la dignidad violentada y con el cuerpo mutilado.

El punto débil de esta percepción en el imaginario colectivo, que al mismo tiempo es algo en construcción dialéctica en el día a día de la realidad social, es que no es algo que solo afecta o impacta en lo femenino, sino que todos los componentes de la estructura social y orgánica se ven afectados. Es así como surgen concepciones femeninas negativas, la violencia que tanto ha heredado al presente y lamentablemente esa herencia cubre el futuro que aun no vemos.

La desfiguración de lo femenino trasciende fronteras, se expande por todo territorio como virus, como plaga, como una nada que borra identidades y que desintegra. Desde Ciudad Juárez con el desierto lleno de muertas sin rostro, sin identidad, sin dignidad porque se la quitaron, se la robaron, se la mutilaron; hasta un país como Brasil en el que un futbolista es visto como un Dios en la tierra y mata a su amante. La desfiguración de lo femenino ha ido poco a poco alterando la realidad y la vida de las sociedades.

La plaga de la desfiguración de lo femenino tiene como actividades favoritas violentar, golpear, mutilar, torturar, abusar, comercializar y enterrar sin asco un cuerpo visto como objeto, como fetiche, un cuerpo vacío sin alma, sin identidad, sin vida.

Quedará como tarea, desarrollar mediante una evolución ideológica y práctica en cada mujer y hombre que lo decida, anticuerpos que impidan la entrada y propagación de esta plaga, pues cuando entra y se propaga en el sistema de manera inconsciente e impulsiva, los finales son atroces.
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