• Ago. 7, 2010, 12:41 p.m.

Me fui a San Google a saber de ella. Y empecé a sorprenderme que con tan sólo 19 años ya cuenta con una firma que la patrocina, 30 millones de vistitas a su sitio desde el 2006, una autobiografía y como si fuese poco, un registro en Wikipedia.

Se trata de Agustina Vivero, mejor conocida como “Cumbio”, una adolescente argentina que se dio a conocer en los Fotologs (blogs de fotografías), y en tan sólo dos años, ha dado forma y fuerza al “flogger”, uno de los movimientos subculturales más asentados entre los adolescentes de Argentina.

El año pasado, la chica no sólo adquirió fama internacional, tras la publicación de su biografía Yo Cumbio, sino que además, le valió entrevistas y secciones destacas en el The New York Times y El País, pero aparte, lo que más llama la atención de este movimiento, es que profesa una nueva concepción entre los adolescentes de darle cabida a la pansexualidad, al bisexualismo e incluso a la asexualidad.

Los chicos vienen adelantados, dirán unos, o estamos ante una crisis de valores, dirán otros. No me corresponde a mí quedarme con alguno de estos criterios. Son jóvenes con una forma diferente de entender sus cuerpos y sus relaciones. Tienen comportamientos hedonistas, desinhibidos y evidentemente forman parte de la segunda generación que crece en familias no tradicionales, donde los referentes del padre y la madre han entrado en duda de manera permanente.

El movimiento flogger no tiene ideología, es seguramente algo pasajero cargado de inmadurez, en el que adquiere fuerza la personalidad individual dentro de una masa grupal en que se cruzan, en una fotografía, la banalidad de la pose con la profundidad de la búsqueda de identidad e identificación.

Los floggers consolidan en un estilo de vida parámetros rechazados como la superficialidad, el narcisismo y el culto a la imagen.

En Nicaragua el movimiento no es cohesionado, pero en las redes sociales particularmente en Hi5 y Facebook, es cada vez más visible que los adolescentes nicas ensayan sus poses y transitan entre esa superficialidad y hondura de sus propias búsquedas. Buscan amigos, desean ser observados, comentados, hay una inquietud por ellos mismos.

PD: Si a su hijo le ha visto estos “mates”… pues ya tiene a un flogger en casa... Hágase un favor. No le diga nada. Déjelo ser.  

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus