• Ago. 13, 2010, 8:13 a.m.
Uno de los grandes argumentos de los políticos ante la actual crisis política que vive el país (o mejor dicho la última, pues hemos vivido en permanentes crisis), es que está ahuyentando el país.

No voy a entrar en cifras sobre la inversión extranjera directa, sino en algunas reflexiones más de carácter político que económica. En realidad el único dato que quiero mencionar es que en los últimos tres años la IED, ha aumentado considerablemente, incluso si excluimos de ella la inversión venezolana. Y tiende a aumentar. El proyecto Tumarín por ejemplo tiene programado invertir 800 millones de dólares en los próximos cuatro años. Es decir 200 millones anuales.

Pero bien, dirigentes del sector empresarial han manifestado que la crisis política está provocando que la inversión extranjera “sea ahuyentada”. Falso.

Me pregunto ¿y desde cuándo la inversión extranjera es democrática? No pienso en Nicaragua, pienso en África, donde esta inversión es la que ha sido la principal causa de la corrupción de los gobierno, ha fomentado las guerras civiles. Pero bueno volvamos a Nicaragua.

¿Acaso esta inversión extranjera ha respetado el Estado de Derecho interno? Definitivamente no. Sino, no cerrarían las empresas cuando se les vence el período de beneficios fiscales y menos aún, volverían a abrir bajo otra razón social y volviendo a empezar otro período.

Si la inversión respetara el Estado de Derecho, no andarían ofreciendo grandes proyectos con empresas de maletín, prometiendo generar energía barata en proyectos que nunca arranca, o canales secos en los que no cuentan con ningún respaldo financiero, y menos técnico. Hacer un proyecto es de lo más fácil y sino entonces se puede bajar un machote por Internet y listo.

Si la inversión extranjera respetara el Estado de Derecho no estaría buscando y sobornando conciencias para aprobar leyes de beneficios fiscales si saben que eso más bien genera pobreza. Y es más, estarían exigiendo a los gobierno que presenten un informe (finalmente) sobre el impacto de todas las exoneraciones por sector. Pero nunca lo han hecho. Definitivamente el Estado de Derecho les importa un pepino.

Pero si vemos la parte positiva y necesaria de la inversión extranjera, también vemos que no les interesa la crisis política del país. Hay otras prioridades que a la inversión le interesa.

En el 2005 hice una entrevista al gerente de una empresa de zona franca de origen coreano que recién se estaba instalando en el país. Eran tiempos de crisis política (¡qué raro!) y la pregunta obligada, al menos para mí en ese momento era, ¿qué tanto les afectaba la crisis?

En realidad inicié la entrevista con una pregunta general sobre cuáles eran los principales problemas que enfrentaban como inversionistas, esperando que obviamente el primer punto fuera el factor político. No era para menos, en las calles habían manifestaciones que se enfrentaban a la Policía.

Pero el gerente, inmutable y como si no estuviera en la nicaragua convulsionada del momento, comenzó a enumerar una serie de problemas y limitaciones que enfrentaban como empresas.

Primero, los trámites de gobierno eran extremadamente engorrosos. Y lo siguen siendo. Eso retrasaba algunas operaciones hasta por meses.

Después, la poca infraestructura de carreteras, los problemas con Aduanas, la situación del Puerto de Corinto para las exportaciones que salen por ese puerto, la falta de un puerto en el Atlántico.

Por si fuera poco estaban teniendo problema para conseguir mano de obra. En un país con un desempleo galopante esto es una rareza. Recuerdo que fui a hacer una encuesta en el poblado cercano y me encontré con que las causas principales eran los salarios que pagan estas empresas y que muchos recibían remesas.

Así casi dio por finalizada la entrevista. Me quedó viendo esperando alguna pregunta y yo lo quedé viendo esperando un comentario adicional pero nada. Reaccioné y pregunté ¿y la crisis política? –Ah sí eso influye, pero en realidad nos interesa mucho más que se resuelvan los otros problemas.

En realidad en medio de los avatares políticos del país, todo lo reducimos a la Policía y creemos que todo el mundo cuando revisa Nicaragua como destino de inversiones, solo ven las convulsiones políticas. En realidad esto último puede ser un estímulo para venir y comprar barato, exigir condiciones fuera de toda lógica como exoneraciones por todo “porque ellos van a generar empleos”.

No vemos que los principales problemas son otros, no tenemos infraestructura adecuada, ni mano de obra capacitada, ni un sistema de gobierno eficiente quedé respuesta. Hasta el momento no he escuchado que alguna empresa se vaya del país porque la Corte Suprema de Justicia le ha trabado algún caso, en realidad la inversión extranjera ventila sus problemas en el exterior en otros tribunales. Si no veamos el conflicto con la ESSO.

Lo que ha pasado es que siempre esperamos que nuestros problemas los resuelvan desde afuera, ya sea el FMI, el Banco Mundial, o la inversión extranjera, sin que seamos capaces nosotros de hacerlo. Nos hemos acomodado a eso. Los inversionistas extranjeros son muy necesarios para el desarrollo de cualquier país, pero ellos no son ni democrático y ni respetan el Estado de Derecho.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus