• Sept. 4, 2010, 5:26 p.m.
Desde hace algunos meses varios partidos políticos están hablando de elecciones primarias, un método utilizado en Estados Unidos para escoger candidatos a la presidencia de ese país. En realidad la primera vez que escuché hablar de primarias fue cuando Antonio Lacayo las propuso, sino me equivoco para su proyecto nacional (Pronal).

Este mecanismo de elección, caro y desgastante por cierto, está  totalmente fuera de la realidad, en un país donde  apenas existen dos partidos, que pueden decirse consolidados: El Frente Sandinista y el Partido Liberal Constitucionalista. El resto son pequeños partidos, divididos en micro agrupaciones, que luchan por sobrevivir y en las que todos sus dirigentes, sin excepción alguna, quieren ser presidentes. Y ese es el punto de inflexión donde se rompe toda posibilidad de unidad. Y donde se demuestra lo ridículo de pensar en “primarias”.

Somos un país de presidentes. Nadie quiere ser vice o diputado, o ministro o simplemente un buen ciudadano que desde su trabajo aporta algo (mucho más incluso que el mismo presidente de la República y sus funcionarios públicos). Pero no, ahora todos quieren hacer primarias para elegir al candidato a presidente en un remedo de democracia, donde los “ungidos” son los que realmente tendrán la única posibilidad de ser electos.

El sistema puede ser efectivo en Estados Unidos, un país ávido de espectáculos,  y en el que se gastan millones de dólares en una industria muy rentable y bien organizada como son las elecciones y pre-elecciones.

Nuestro sistema político y menos aún, nuestros partidos antidemocráticos, que constituyen las fuerzas democráticas del país, no están adaptado a ese show y menos aún a enfrentar al candidato inesperado, que pueda resultar de unas elecciones primarias, libres y transparentes. Seamos claros  todos tienen su propio cacique o pequeño dictador.

Por otro lado, a nadie, a excepción de los militantes de los partidos,  les interesa ir a votar en elecciones de “mentira”, donde a quien se va a elegir es a un candidato de un partido, y no al presidente o diputado. No estamos acostumbrados a eso. Queremos saber quién va a ser el presidente, no al pre-presidente. Como mencionada antes, en Estados Unidos,  ya hay una industria mediática de las elecciones que tiene que comenzar desde antes de las elecciones generales. Eso genera dinero, mueve industrias, es más que una fiesta cívica. Es un gigantesco negocio. Aquí solo es gasto y desgaste inútil.

Pero además el proyecto de unidad gira en torno a una persona, proponiéndonos más de lo mismo, aprendices de caudillos que son los que todo lo van a resolver. Así aparecen los intentos fallidos de presidentes que quieren borrar todo el pasado y empezar de cero entronizándose bajo la ilusión de que ellos representan una supuesta unidad nacional.

Es eso realmente una ilusión. Cuando llegan al poder, sin el respaldo de una institución terminan huérfanos de partido, sometiendo al país nuevamente en el caso, al no tener quien les respalde sus iniciativa como le pasó a doña Violeta Barrios o a Enrique Bolaños, que nunca contaron con el respaldo suficiente en la Asamblea Nacional como para cambiar muchas cosas. Ahora quieren escribir la misma historia. Pero siempre alrededor de unas personas, no de un programa nacional.

En realidad no me interesa a quien quieren llevar de candidato, mejor que nos digan qué van a hacer con este país. Cuando uno les pregunta a estos candidatos qué país quieren, todos nos recitan el mismo cuento de hadas, donde un rey malo es depuesto y en su lugar llega el  príncipe que rescata a la bella doncella atrapada en una torre oscura de un castillo encantado, para luego vivir felices para siempre.

Sencillo. El problema es que en nuestro caso, todo sale al revés, el príncipe, con el primer beso se convierte en sapo mientras el mundo exterior es igual de oscuro que la torre del castillo donde estaba prisionera la bella doncella. Ese es el cuento de las elecciones primarias.

La pasarela está saturada, todos se auto proponen, proponen, califican y descalifican pero no escuchamos nada de lo que realmente van a hacer. No se trata de que las elecciones estén un poco lago, no. Es un problema recurrente, se dedican a criticar sin presentar ninguna alternativa de cambio verdadero. Nunca lo han hecho. Recordemos las protestas sandinistas de los 16 años liberales. Pero en el gobierno tampoco hicieron nada estratégico para sentar bases de desarrollo sólidas. Nos dieron parches nada más, analgésicos sociales solo para curar los dolores estructurales del país por un ratito. Todos prometen lo mismo que la democracia, el estado de derecho, un banquito de fomento, empleo, reducir la pobreza, etc. Es decir llegan como los conquistadores españoles ofreciéndonos cuentas de vidrios, un par de monerías y creen que con eso estamos felices.
 
Pero no. No lo estamos. Por eso les dejo algunos temas a estos políticos que quieren ser presidentes, para que nos digan cómo van a hacer:

1.    Para convencernos de que la pobreza está bajando. Daniel no es el único en decirlo, con Bolaños “desapareció la pobreza, aunque aumentaron los pobres”. Hay que reconocer lo genial de la frase, ¿recuerdan?

2.    Porqué en invierno no hay agua en la mayor parte de los barrios de Managua, si la principal causa de la escasez en verano es la falta de lluvias. Eso lo han dicho también todos los gobiernos. Lo digo para que no nos digan lo mismo. Al menos para que busque otras frases más ingeniosas, aunque no resuelvan nada.

3.    Porqué las carreteras y calles se destruyen con los primeros aguaceros. ¿Nos van a prometer más ingenieros o más transparencia?

4.    ¿Cómo es que tenemos más educación y salud, con el mismo presupuesto que el año pasado. Hay más educación y menos escuelas. Arnoldo Alemán decía que en su administración construía una escuela diario. Eso fue apenas hace menos de diez años? La infraestructura escolar está en ruinas.

5.    ¿Van a revisar la obscenas exoneraciones de que gozan muchos sectores, y que sus beneficios no llegan a la población en general y que es un dinero que bien podría contribuir a reducir la pobreza, incorporándolo al presupuesto nacional? ¿Se imaginan una inyección de 400 millones de dólares al presupuesto cada año?

6.    Somos es país más seguro de Centroamérica, pero cómo explicar la inseguridad alimentaria, la inseguridad laboral de quienes trabajan para el estado, la inseguridad sanitaria cuando todos sabemos que el INSS no ajusta para todas las medicina, la inseguridad por las primeras lluvias y sus destrozos.  En eso somos el país más inseguro de América.

7.    Si ganan qué van a hacer con los miles de empleados públicos sandinistas, que forman parte de los CPC ahora, y que han copado casi toda la administración pública. Incluso ni los opositores aún en el gobierno se salvaría, así como ni los sandinistas que ya estaban en el gobierno se salvaron. Lo más seguro es que vuelva la escoba pública.
Lo primero que deberían hacer es consolidar sus propias instituciones políticas y crear partidos fuertes en lugar de buscar ilusiones de gente a quieren presentarnos como los salvadores. Lo que están haciendo es reciclar la peor parte de la historia.

No sé si los políticos que quieren ser presidentes tienen en mente convencernos de que ahora sí van a hacer mejor las cosas. En realidad deberían hacer verdaderas negociaciones interpartidarias, con madurez, responsabilidad, sin mezquindades, son ambiciones moderadas como las tiene todo el mundo,  cediendo y sobre todo girando en torno a un verdadero plan de nación. De lo contrario lo que están haciendo es más circo. Y aquí no creo que hayan muchos espectadores dispuestos a pagar la entrada.

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