• Sept. 10, 2010, 4:25 p.m.
El maestro Freddy Quezada me decía que tres meses antes de las elecciones presidenciales de Costa Rica, él aún podía twittear con Laura Chinchilla, quien pasó de tener 30 seguidores en su cuenta a alcanzar más de 8 mil, días después de ser electa presidenta de Costa Rica.

La última edición de la revista centroamericana El Economista, aborda el fenómeno de la utilización de las redes sociales en la administración de Chinchilla, para que sus políticos y ministros tengan un mayor acercamiento con los ciudadanos.

El gabinete en las redes sociales como Twitter y Facebook, ha sido un fenómeno instaurado desde el inicio por la misma señorita Laura, quien incluso, antes de realizar la conferencia de prensa para hacer público su gabinete, ya lo había posteado vía Twitter.

Sin embargo, desde la administración anterior, algunos ministros empezaron a ver la importancia de estas plataformas, al sacarles provecho como medio de comunicación en emergencias nacionales como el terremoto en las cercanías del Volcán Poás o para combatir la pandemia de H1N1.

Me gustaría que algo así ocurriera en Nicaragua. Me encantaría seguir los twittes de Ortega y particularmente de Rosario o demás miembros de su gabinete, aunque sea en pasado por acatar medidas de seguridad (sobre todo ahora que Yahob anda tras sus pasos).

Hay que copiar en ese sentido tanto a Laura como a Chávez, quien también ha abierto su cuenta en Twitter. Me encantaría seguir a mis políticos, talonearles el figureo, refutar sus argumentos y que sean capaces de exponerse a algo más instantáneo, abandonando ese maquillaje ya pueril de sentarse en una silla alguna mañana o noche frente al tele ante un periodista complaciente.

Algunos políticos nicas han ya iniciado este proceso y creo haber visto en Facebook, por ejemplo, a líderes sin vitaminas como a José Rizo, Eduardo Montealegre, Antonio Lacayo, Arnoldo Alemán o Azalia Avilés; también a diputados como Maria Eugenia Sequeira, Mónica Baltodano, Eliseo Núñez y Evertz Cárcamo.

Uno de los perfiles más interesantes sin embargo es el de Nicho Marenco, quien además de tener una gran cantidad de seguidores, también es posible sondearle su vida privada al escuchar los saludos con buenos días y bendiciones de sus hijos e hijas: “Papá, pasá por el súper… hace falta pan, leche y huevo”. Esos son los perfiles que a mí me gustan.

Por tanto, hace falta eso, y aunque los xenófobos y acomplejados no quieren aprender nada de los ticos, hay que pensar en las herramientas que la tecnología nos provee para tener acceso a una comunicación más horizontal con nuestra casta política y que ellos además de pasar viendo porno o jugando solitario en sus laptop, también aprendan y bajar a los mortales y al menos por esa vía se atrevan humanamente a seguir diciéndonos siempre NO.
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