• Sept. 10, 2010, 4:26 p.m.
Al hablar de integridad dentro de la música mi intención no es hacer juicios de valor en la forma de actuar de los demás músicos colegas, sino simplemente hacer referencia a la importancia de entender que la música es una disciplina artística, la cual ha llevado al ser humano a niveles de desarrollo en todas sus facetas que sin ella no hubiera podido llegar. En el mundo moderno la música es un negocio, pero el origen mismo de ella nunca fue planteado así, simplemente nació por necesidad, de la misma forma que lo sigue haciendo en los músicos alrededor del mundo, luego se transporta a las demás personas por lo que es necesario los intermediarios que ayudan a los profesionales de la música a vivir de su arte y seguir haciendo más y mejores obras.

Hacer música: canciones, arreglos, sinfonías, etc., sin la visión de comunicar algo o de imprimir honestidad y reflejo del músico que la está creando, es algo completamente diferente a lo que es una disciplina artística. Eso es simplemente seguir la corriente de lo que está de moda y actuar al margen de lo que realmente pasa en nuestras mentes; en pocas palabras es lo peor que le puede pasar a un músico. Aunque trabajemos haciendo arreglos para una banda que toca en un programa de televisión o hagamos ring tones para celulares, tenemos que mantener nuestra propia ética y ser congruentes con nosotros mismo; mantener nuestra propia forma de expresión. Eso fue lo que hizo posible el desarrollo de la industria en el siglo XX, tanto comercial como artísticamente. Podemos alegar que las demás personas no entenderán nuestra obra, pero también debemos considerar que si hacemos obras demasiado inteligibles nadie, muchas veces ni nosotros mismo, va lograr comprenderlas.

El ser humano siempre va a responder a cualquier manifestación musical que le esté transmitiendo algo por muy osado que esto sea. Así fue que se formó el Rock & Roll en los 50’s de la mano de los músicos negros y popularizado por Elvis. Así surgió el Jazz, el Blues, el tango, contra cualquier pronóstico de los empresarios de la época que alegaba que era demasiado arriesgado apostar por algo novedoso e innovador. El músico que a la hora de la composición piensa que hay que componer cosas como las que suenan hoy en la radio solamente para disminuir lo más posible los factores de riesgo y tener un trabajo seguro está actuando en contra de la música como manifestación del arte. No lleguemos a malinterpretaciones tampoco, si un músico sinceramente quiere actuar de esa manera, y hacer canciones como las que están de moda, tiene todo el derecho de hacer lo que quiera. De hecho cualquier persona puede hacer lo que quiera de su carrera y de su vida, es un país “libre”, pero anteponer eso a sus verdaderos principios e ideas no es correcto ni conveniente, tanto para la escena musical y la comunidad de músicos, como para la industria y el país en cuestión.

Entraríamos en una etapa de falta de ingeniosidad e inventiva donde el desarrollo musical se estancaría al igual que lo hizo por las represiones en la edad media; aunque en este caso sería una especie de auto represión. Debemos entender que esto tampoco es una generalidad, simplemente es una forma de concientizar nuestra labor como artistas, no sólo porque esa palabra se haya devaluado por la industria que llama a cualquiera que sale en la televisión así, sino para hacerle honor a los grandes que nos precedieron y a nuestra propia naturaleza creativa. Las composiciones novedosas siempre tienen cabida en el oído de las personas, probablemente no sean del agrado de las grandes masas consumidoras de la cultura pop, esto dependerá del grado de cultura del país en que se desarrolle, pero siempre tendrán oído en personas ansiosas de escuchar lo que tienes que decirles, expresarles y hacerles sentir.  

Por eso es importante mantener la integridad como músicos, en primer lugar porque la música es un arte y tiene que ser considerado siempre como tal. Y en segundo lugar, porque es absolutamente necesario que como músicos nos demos a respetar en sociedades como la latinoamericana, donde la música todavía no se ve como una profesión digna como un doctor en leyes o en medicina. De esta manera la industria, aunque pueda relinchar muchas veces, encontrará maneras de hacer llegar diversas formas de creación musical, a públicos diversos, porque a ellos también les conviene.

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