• Oct. 13, 2010, 4:32 p.m.
Es obvio: Las tarifas de publicidad en CNN se han triplicado desde ayer… Nada como la pornografía del desastre para mantener a millones de personas comiendo palomitas de maíz en vigilia, mientras sacan a un grupo de mineros de las profundidades del Atacama.

Por alguna razón, la idea del entierro es mucho más terrorífica para la humanidad que una muerte a plena luz del día. Se nos ha mantenido intranquilos desde que este grupo quedó atrapado 700 mts bajo tierra… Con la dosis estilo Elián González, 9-11, o terremoto de Haití, cualquiera se mantiene aplaudiendo al triunfo de la máquina y la gente sacando a otros de un hueco.

¿Qué tenemos a plena luz del día? Sólo en Nicaragua, se han muerto cientos de personas debajo de los árboles que rodean la Asamblea Nacional. Desde hace más o menos 20 años reclaman una indemnización después de haber contraído todo tipo de enfermedades mortales por trabajar en las bananeras.

En los hospitales, cientos de mujeres mueren por embarazos complicados. La ley del aborto terapéutico obliga a las mujeres a convertirse en embriones parlantes. No importa si mueren, sólo importa si el bebé puede nacer.

Los asesinatos hacia mujeres en este mismo país han llegado a niveles de Pandemia. ¿Misoginia? ¿Violencia? Sí gracias. Con tres de azúcar.

¿Seguimos?
Naaah, volvamos a Chile. Al periodista que cubre el caso de los mineros, la cantidad de café que ha consumido no le ayuda con su mal acento en español. Lo único que ha sabido pronunciar correctamente es “Elvis Presley”, al referirse, con emoción, al cantante favorito de uno de los mineros rescatados. Desde Graceland, donde antes no sabían que existía un país llamado Chile, le han mandado una caja con discos y objetos.

La idea de la oscuridad vs luz, de la balita que sube con un ser humano dentro, la idea del triunfo de los aparatos y el progreso es una idea que ni Termineitor nos pudo quitar. Como occidentales, estamos obligados a aspirar hacia el progreso y las lucecitas, la llegada a la luna o el retroceso hacia la ruralidad y la modernidad. Pero lo que es peor: Estamos obligados a reproducir, abrazar y aspirar hacia el espectáculo.

Ya sé que es aburrido citar a Debord y la sociedad del espectáculo después del 2010, o recordar a Mcluhan y divertirse hasta morir, pero que le vamos a hacer…. Seguimos dando vueltas en el carrusel. Y cada vez es un carrusel más cargado de distracciones e historias personales trasnochadas.

Esos pixeles de realidad que vuelan hoy desde Chile son cada vez menos reales y aseguran una cosa sobre nuestro mundo-carrusel: La amenaza de muerte bajo tierra merece todos los flashazos públicos posibles. La muerte a plena luz del día merece enterrarse.
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