• Oct. 14, 2010, 2:15 p.m.
Es necesario elegir lo más pronto posible a los 25 funcionarios de diferentes instituciones del Estado para que estas puedan recobrar parte de la institucionalidad  perdida por la incapacidad de las fuerzas políticas representadas en la Asamblea Nacional para hacerlo.

El FSLN, que aspira seriamente a continuar en el gobierno, necesita que se llegue a unas elecciones el próximo año en un estado que le produzca mayor legitimidad y legalidad para el candidato que salga electo. La oposición necesita unas instituciones que generen la mínima credibilidad entre la ciudadanía para participar masivamente en los próximos comicios. La oposición, al descalificar de forma rotunda al CSE, lo que está haciendo indirectamente, es llamar a la abstención electoral.

Personalmente creo que debido a la partidarización que se ha hecho de los poderes del Estado a partir del pacto de 1999, que dividió en bancadas a los mismos, la realidad política lleva a la conclusión que la única posibilidad de hacer esa elección es por el método de bloques.

Para evitar cualquier mala interpretación de parte de la opinión pública, esta escogencia debe ser hecha entre todas las bancadas. Cada una de las fuerzas políticas conservando “su cuota” dentro de las instituciones. El FSLN no tiene problemas, ellos están listos a proponer a los que ellos consideren convenientes a sus intereses. Si el orteguismo cede uno o dos puestos en uno que otro poder del Estado, a personas que podrían ser tal vez más afines que militantes, en pro de una mayor gobernabilidad y estabilidad institucional, sería lo ideal. El problema lo tiene la oposición y los límites que se pusieron en lo que se llama como Metrocentro II, o sea, unirse únicamente para hacer cambios en el Consejo Supremo Electoral (CSE), dejando las demás instituciones en manos del PLC-FSLN.

Esta posición es insostenible para lograr el inicio de lo que podría ser una alianza electoral o un consenso electoral. Si no se tiene confianza en las fuerzas que lo acompañan en una contienda electoral, como parece ser el caso, el problema podría no tener solución, sin embargo, si el PLC que controla el resto de los puestos dentro del CSE, CSJ, CGR, entre otros, se pone de acuerdo para elegir no únicamente a correligionarios, que de seguro también existen personas idóneas dentro de los partidos políticos, sino también personalidades con prestigio: que cuenten votos y no les digan cómo contarlos, si fallan casos jurídicos de acuerdo a derecho y no al telefonazo del líder del partido.

Todos los nicaragüenses saldremos ganando, aunque evidentemente no como un todo, sino como el inicio de lo que podría ser el profesionalismo de las instituciones del país. Además creo que si el PLC cede en este punto, ayudaría a tener una mayor democracia dentro de las instituciones, y a mejorar la imagen de pactista que tiene.

Algunos dirán eso es pacto o hacerle el juego al orteguismo. Creo que es mejor retroceder ante un error que empecinarse en mantener un “principio” que lo único que ha hecho es hacer retroceder espacios dentro de las instituciones democráticas a estas fuerzas políticas. Entre más fuerzas políticas parlamentarias participen en esta elección, más transparente aparecerá ante los ojos de la opinión pública.

Otros dirán que la elección en plancha es ilegal de acuerdo al artículo tal de la Constitución que establece que se debe hacer individualmente. El factor jurídico, desgraciadamente, ha dejado de ser un elemento de análisis político en este país. Veamos el caso de los conjueces, una ley que no estaba aprobada en la Asamblea Nacional, fue legislada por la Corte Suprema para sesionar y sacar un record de resoluciones judiciales, por más ilegales que digan que sea.

Se tiene la oportunidad de democratizar parte de las instituciones del Estado si se elige de esa forma a las autoridades que hacen falta. Si se piensa que no se elige a nadie hasta que se cambien todas las autoridades del Consejo Supremo Electoral antes de elegir cualquier otra actividad, a lo único que llevará es que nos encontremos el día de las elecciones con un tribunal electoral con todos sus miembros orteguistas y las oposición descalificándolo, aumentando el ausentismo electoral. Después de todo, ¿quién va a votar en unas elecciones que son descalificadas todos los días desde un año y medio antes de las mismas, elevando aún más el voto duro del FSLN? El llamado de los que se oponen al partido en el gobierno debería ser en todo caso, votar masivamente a pesar de no contar con un Consejo Supremo Electoral idóneo, aunque mantengan la posición permanente de que esa institución tenga cambios radicales.

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